Sábado,7de mayo de 2011
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El perseguidor
MARTA CARRASCO /
Coreógrafa, bailarina, directora de escena
Durante este último mes de abril, Marta Carrasco (Barcelona, 1963) ha representado
Blanc d’ombra
en París,
Aiguardent
en Nepal y La India, y
Dies Irae. En el Réquiem de Mozart
, en Sant Cugat (Barcelona). Esta coreógrafa, bailarina y directora de escena lleva varias décadas sobre losescenarios y ha recibido un gran número de reconocimientos por su trabajo. Su obra, seguida por un público incondicional de todo el mundo,se encuentra a caballo entre el teatro y la danza y ha ganado por méritos propios un espacio imprescindible dentro de las artes escénicascontemporáneas. En esta conversación, que mantuvimos el día 11 de abril, Marta Carrasco nos confiesa, entre otras cosas, algunasimpresiones muy interesantes sobre la alquimia de sus creaciones, su forma de pensar y sentir la escena, así como algunas reflexiones acercade la libertad de expresión, la condición de la mujer actual y su legítima denuncia contra el maltrato psíquico y físico que ha recibido a lolargo de su historia, por parte de la Iglesia Católica, tema que toca en su última producción
Dies Irae. En el Réquiem de Mozart
.
“SI NO HAY EMOCIÓN NOHAGO TEATRO”
ROBERTO GARCÍA DE MESA
-¿Qué ha supuesto para usted despertar denuevo a Camille Claudel,en París?
- Esta obra, junto con
Aiguardent
, sonmis dos solos. Y ésta es la que más me hacostado hacer de todas. Incluso más que el
Dies Irae
. Porque está basada en la historiade alguien que vivió y yo tenía que estar ala altura de ella y de la verdad para ofre-cerle mis mayores respetos. Tuve queinvestigar mucho. No quería hacer cual-quier cosa porque yo la admiraba profun-damente. Desde que vi su biografía lo tratéde leer todo acerca de ella en francés, encastellano. Me enamoré y me hice muy amiga suya. Tardé 9 meses exactos enhacer el espectáculo. Un embarazo. (Seríe). Lo estrené en la temporada 1998-99.Hacía mucho tiempo que no lo volvía aponer en escena. Pero, en esta ocasión,me pidieron que lo representara otra vezen el Espace Michel Simon, en París, por-que los internos del manicomio Ville-Evrard habían hecho una exposición depintura y Camille Claudel fue ingresadatambién allí. Ella estuvo 30 años en variosmanicomios. Y, entonces, que se hiciera
Blanc d’ombra
cerca de donde algunamanera estuvo encerrada era algo muy especial. Y, claro, algunos de los especta-dores de la obra la conocieron en vida.Para ellos fue muy emocionante.
-¿Qué es lo que más le fascinó de Camille y qué hay de ella en usted?
- Lo que más me fascina es la valentía y el mal genio, francamente, más que eltalento, incluso. Y yo soy muy impaciente,que es distinto. Pero mal genio, no. ¿Y quétenemos en común ella y yo? Somos tozu-das, somos mujeres... Pero, en realidad,no nos podemos comparar. Ella es ungenio, y yo, no. Y yo lo he tenido mil vecesmás fácil que ella. Pero me ha dado liber-tad, amor, un motivo de lucha, a la vez queme ha apoyado como si estuviera al ladomío..., me ha dado fuerza.
- Al menos,dos elementos de esta obrahan pasado a la historia de las artes escéni-cas contemporáneas: las célebres escenasde los plásticos y las sombras.Me gustaríaque me explicara cómo surgió la primera deellas.
- Yo trabajaba veinticuatro horas en esteespectáculo. Y una vez iba por la calle y me fijé en que estaban pintando unatienda. Habían puesto un plástico paraque no se ensuciara nada y debajo de élhabían colocado luces. Me quedé aluci-nada. Y pensé: tiene que ser un plástico. Y pensé: su madre que le repetía constante-mente que no tenía que haber nacido... Lasociedad que la ahogaba porque ella que-ría ser escultora... Que se ahogaba ella...Fui a la ferretería a comprar un plástico, lopuse en vertical, lo chupé y me ahogué. Y claro, a partir de esto, tu imaginación, lasluces, todo. Era la placenta de la quenunca debía de haber nacido. Era la socie-dad que la ahogaba con ese plástico o concualquier cosa. Y para mí, que me gustatrabajar con objetos que siempre estén jus-tificados, insisto mucho en esto, lo delplástico y el ahogo eran la respuesta. Escomo el texto. En el texto no vas a decircualquier cosa o algo banal. Pues para mí es lo mismo. Aquí tampoco. Mi texto escon objetos a veces. ¿No?
- Sí...Yen la imagen de las sombras,laescultura y la danza tienen en común un grannúmero de cosas.¿Le dio muchas posibilida-des el hecho de que Camille fuera escultora?
- Sí. Las sombras vinieron como ideadespués de comprar el plástico. Las som-bras siempre tienen algo muy onírico, muy bello. Y yo intenté que fueran algo mons-truosas, que se deformaran, que se alarga-ran, porque ella tiene una obra a mediohacer de unas caras y de una cosa que melo sugerían. Pero tiene piezas bellísimas y entonces intentaba combinarlo.
- Ha comentado que había experimentadocon muchas cosas.En el proceso de crea-ción de
Blanc d’ombra
,¿qué imágenes des-cartó en su momento o ha incorporado a susotros montajes?
- Muchas. No sabría decirte. Porque yotrabajo con la intuición, con la música queescojo, en este caso. Y con la base de la his-toria de ella sin querer contarla literal-mente... Con la base de un hilo conductormucho más fino... Emoción. No me puedefaltar. Si no hay emoción no hago teatro...No salgo de casa si no hay emoción. (Son-ríe).
- ¿Ypor qué,casi al final de la obra,ustedle regala un vestido rojo a su Camille Clau-del?
- Porque ella siempre había soñado contener un vestido rojo y nadie se lo regaló.Pero yo sí lo hago, y además con un som-brero haciendo juego. (Sonríe).
- El proceso y la entrega personal en susobras son muy intensos...
Las sombras vinieroncomo idea después decomprar el plástico. Las sombras siempretienen algo muyonírico, muy bello. Y yo intenté que fueranalgo monstruosas, que se deformaran, que sealargaran, porque ellatiene una obra amedio hacer de unascaras y de una cosaque me lo sugerían
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