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MANUEL HORACIO SOLARI
pedagógica hap tenido amplia circulación desde los comienzosde este siglo, y Saúl Alejandro Taborda que, superando los viejos planteos científico-naturalistas, los ha sustituido por otros en losque presenta a la pedagogía ligada estrechamente a todas las for-mas de la cultura y la sociedad.
Juan P. Ramos
(1878-1959). Figura de destacada actuaciónen el gobierno de la enseñanza primaria, el doctor Juan P. Ramoshizo con su
Historia de la instrucción pública en la República Argentina
(1911) el primer trabajo orgánico realizado sobre lamateria en nuestro país. Ante el problema de decidirse entrerealizar una obra de detalle "historiando paso a paso toda ladocumentación escrita que nos ha quedado de la escuela del pasado" o hacer una obra de síntesis, eligió el segundo camino.Por eso, creyendo que en materia de educación vale más el espí-ritu que la letra, se esforzó por "arrancar de los hechos suespíritu íntimo, su razón de ser, concretando las diversas síntesisen ideas generales".En
Los limites de la educación
(1941), Ramos sintetizó suconcepción de la educación. Para él, cultura y educación son tér-minos que es preciso no confundir. La cultura —dice— "es unatributo del individuo, pero constituye el legado espiritual quelas generaciones pasadas transmitieron a la generación presente, para que ésta, a su vez, lo reviva a la manera como el hombrerevive su propia vida, que recibió también de lo pasado". Pero, puesto que la cultura no es un conocimiento ni es un saber, sino"un elaborar sin meta", no puede transmitirse de hombre ahombre.Por eso, critica Ramos la tendencia dominante en el siglo pasa-do que, identificando la cultura con el conocimiento, con el saber,creyó que, desarrollando una intensa acción educativa, era posiblelograr un progreso cultural, extendiéndola a la clase popular. Elerror, pues, consistió en olvidar que "el saber es una cosa y lacultura otra" y que, si bien es cierto que no puede haber culturasin saber, puede haber saber sin cultura.De ahí la distinción neta establecida por Ramos entre la fun-ción intelectual de
acumular
y la función espiritual de
asimilar
elsaber en sabiduría. Para él, la cultura —"fenómeno de enrique-cimiento interior del hombre para el perfeccionamiento de su propio espíritu en beneficio social"— constituye el límite de
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