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Reino de Valencia 71

Reino de Valencia 71

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05/23/2012

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Hace ahora 8 años, cuando estaba apunto de iniciarse el ataque norteamericanosobre Iraq un grupo de jóvenes carlistasvalencianos hacía público un manifiestoque con el título “Carlistas contra la guerra”denunciaba la hipocresía de las grandespotencias que tras la defensa de la libertado los derechos humanos no escondían másque la defensa de intereses egoístas, llá-mese petróleo, gas, minas o puntos deinterés geoestratégico. Aquella guerra de-rrocó al dictador Saddam Hussein pero hasumido a Iraq en el caos y en la inestabili-dad. La floreciente comunidad católico-caldea se ha visto obligada a abandonarsu tierra perseguida meses y atacada sinpiedad por terroristas vinculados a Al-Qaeda.8 años después no podemos decirque el mundo sea mejor ni más seguro. Yahora en medio del huracán de cambiosque azota al mundo árabe le toca el turnoa Libia, cuyo dictador, Muammar el Gadafiera hasta hace pocos meses un interlocutorpreferente de los que ahora le atacan.Una vez más se justifica la interven-ción por razones de emergencia humanita-ria Pero tal vez sean otros los interesesque se esconden tras la misma. ¿No inte-resará derrocar al sátrapa a expensas dela población Libia y colocar en su lugar aalgún líder dócil a Occidente que garanticeel control de las grandes reservas de pe-tróleo que se encuentran en las entrañasdel país norteafricano? ¿Cómo es posibleque la misma Francia que calló ante elgenocidio de los hutus sobre los tutsis enRuanda sea ahora la adalid de la “defensa”de la libertad del pueblo libio oprimido?Nadie pone en duda que Gadafi, comolo fueron Milosevic y Saddam, es un dicta-dor, pero también los son los actualeslíderes de China, Arabia Saudita, Irán,Cuba, Venezuela, Corea del Norte o la junta militar birmana. ¿Se debería entoncesdeclarar una guerra humanitaria contracada uno de estos países, que llevaría ala humanidad a la guerra mundial? ¿Ydespués de Gadafi, qué? ¿No se ha apren-dido de la lección de Iraq con la expansiónde Al-Qaeda y su secuela de atentados ymiles de muertes? ¿Alguien ha pensadoen una guerra civil al estilo de Argelia y losmás de 100000 muertos causados por losfundamentalistas islámicos?En un mundo en crisis y a la derivalas potencias occidentales han vuelto aretomar una cierta política neocolonial, porel petróleo, por el prestigio internacional opor el control del Norte de África y OrienteMedio y de sus ingentes recursos.Y una vez más una de las pocas vocesdiscordantes hacia esta actitud hipócritaha sido la de la Santa Sede, invitando aldiálogo, que siempre es preferible a laguerra y que valora prudentemente todoslos factores en juego.Como acababa aquel manifiesto demarzo de 2003 podemos acabar el presenteartículo, haciendo muy presente al próximoBeato Juan Pablo II: Mientras no empece-mos a cambiar las estructuras de muertey de dominación que parecen haberseinstalado en nuestro mundo, la paz serácada vez un sueño más lejano.Como ca-tólicos queremos alzar nuestra voz juntoa la del Papa Juan Pablo II, para condenarla agresión: “No a la guerra. La guerra noes nunca inevitable. Es siempre una derrotade la humanidad”.
Lo Mut del Maestrat
REINO DE VALENCIA
Dios, Patria, Fueros y Rey
MARZO - ABRIL- MAYO 2011 71
Editan: Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y Círculo Cultural Católico San Miguel
LLORAD,AMIGOS MÍOS,POR ESPAÑA
Llorad, amigos míos, por España,miradla enferma, débil y doliente,sin fuerzas para alzar la altiva frente,sintiendo ya en su cuello la guadaña.Mas no es de otros países esta hazañade humillar a mi patria decadente,sino que fue, confusa, nuestra gentequien sembró en esta tierra la cizaña.Pues, si el hombre, sin Dios, es mero lodo,también una nación de Él alejadaal barro ha de volver, del mismo modo.Escuchadme, porque es verdad probadaque España, con su Dios, lo puede todo,pero España, sin Dios, no vale nada.
Bruno Moreno
Tomado del libro
"Carmina Catholica"
con autorización del autor
www.vitabrevis.es
¿INTERVENCIÓN HUMANITARIA O GUERRA DE INTERE
SES?
 
Ondárroa, 27 de diciembre de 1978:José María Arrizabalaga Artocha, Jefe delas Juventudes de la Comunión Tradicio-nalista en Vizcaya, de 27 años, es asesi-nado por José María Sagarduy Moja“Gazta”, militante de la banda marxista-leninista y separatista ETA, de 20 años.Capturado en 1980 fue condenadopor la Audiencia Nacional a casi 70 añosde cárcel, por varios delitos de sangre,entre los cuales se halla la muerte de JuanCruz Hurtado Fernández, está en libertada los 30 años y 9 meses.A la pérdida de José Mari Arrizaba-laga hay que sumar el calvario de sufamilia que ha tenido que dejar sus raícespara poder sobrevivir. Para ahora ver enla calle, aclamado como héroe, a su ase-sino.En realidad Arrizabalaga es España.Y los Gazta y sus cómplices son quienesnuestros lectores saben.Los que llevan la sangre de JoséMari saben que en torno a ellos tienen alos que seguimos la misma bandera quele sirvió de mortaja. Y que servimos alSeñor que no ha de morir.En 1979 el boletín “A.G” publicabaun artículo alusivo al mártir carlista queReino de Valencia reproduce íntegramen-te.
UN ASESINOEN LA CALLE
Arrizabalaga Gazta 
 
Las encuestas han hecho su efecto:Zapatero no será el candidato socialista en2012. No volverá a darse en el universo laconjunción de los dos soles del progresismoque inspiraba los ditirambos de Leire Pajín.Obama ya ha hecho pública su decisión devolver a luchar por la presidencia de los Es-tados Unidos, pero estará solo en el firma-mento, sin su alter ego leonés. Lo peligrosoes que tiene un año por delante para concluirsu obra y pasar a la historia de las calamidadesnacionales. El precio que nos puede costarsu despedida se deja ver, entre otras rendijas,por el aviso de Artur Mas recordándole queen estos meses finales va a necesitar muchode los votos parlamentarios de Convergènciai Unió. Otro tanto podrían decirle el resto delas minorías nacionalistas periféricas que hanarropado los desmanes del PSOE en las dosúltimas legislaturas. Si es de temer la capaci-dad de hipotecar el futuro que puede tenerun político con ganas de repetir mandato, dapánico imaginar la táctica de tierra quemadaque genere el despecho del que vislumbratras de sí el diluvio de un vuelco electoral. Y,a la vista de los aun no resueltos aconteci-mientos del 11 de marzo de 2004 que preci-pitaron la victoria socialista, no hace faltaemborracharse de catastrofismo –en tiempode crisis profunda y de guerra no declaradapero abierta contra el gobierno constituido deun país de la vecindad hasta ayer amigo yaun hoy proveedor de buena parte del com-bustible que consumimos- para buscar refugioante las posibles estrategias que inventen losmagos del poder, los mismos que pontificabanentonces que “España no se merece un Go-bierno que le mienta”.El uso sistemático de la mentira paraconquistar el favor de los sufragios de losteóricos soberanos que forzosamente han deelegir a sus representantes para convertirlosen gestores de la res pública no es novedosocomo perversión de la democracia. Pero Es-paña es genial hasta en ese triste récord.A nadie se le escapa que en estos pagosuna parte significativa de los votantes, sesienten partícipes de alguna manera, de un“nosotros” en pugna con un “ellos” antagónico.Y las antipatías grupales pueden más que lassimpatías e incluso las fuerzan. Votamos encontra más que a favor. Las afinidades ydiferencias se perfilan en el terreno del senti-miento y de los intereses antes de tomarcuerpo en formulaciones ideológicas. Nuestrasfobias y filias políticas se asemejan por suirracionalidad más a las que rigen las compe-ticiones deportivas que a la ponderación yequidad que debería caracterizar el ejerciciode la responsabilidad ciudadana.Para castigar el mal hacer de “losnuestros”, sus meteduras de pata o demano han de ser de tal calibre quenos toquen nuestra calidad de vida:la frustración que ello nos deparaimplica el reconocimiento implícitode nuestro error como fuentes delpoder de quienes han hecho de élun uso torticero. No siempre esta-mos dispuestos a admitir que nosabemos ser dueños de nuestrosdestinos ni directamente ni por delegación. Yfácilmente caemos en la tentación de echarel muerto de “nuestro” fracaso a “ellos”, a “losotros”, radicalizando las diferencias “tribales”hasta extremos de sentirnos excluidos detoda comunión de intereses con quienes com-parten con nosotros dignidad, derechos ydeberes, como conciudadanos. Y en estadinámica, aún da resultados el viejo recursodel chivo expiatorio: el linchamiento públicode la Iglesia católica lo viene demostrando(¿de qué males no tendrá la culpa?).Estimular esas tensiones es un recursomuy a mano de los políticos fracasados comogestores. Para ello más que avizorar el futuroy descubrir soluciones a los problemas quenos agobian, miremos hacia atrás y busque-mos en el baúl de los recuerdos los fantasmasque consiguieron entretenernos en enfrenta-mientos estériles. Ya que no sabemos admi-nistrar la vida en común, cambiemos las vidaspersonales, convirtamos el poder en lavace-rebros, hagamos del Estado el supremo pe-dagogo que inculque nuevos valores, trans-formemos la política en un juego de nuevosroles diseñados en laboratorios… Y todo ellopresentado como un avance de libertades,como una extensión de derechos, como unrodillo de igualitarismo, que arrase no sololas herencias culturales y tradiciones, sino lamisma naturaleza, perfectible por nuestrostécnicos. Sin referencias a ningún absoluto,sin verdad, sin iglesias ni dogmas. Bueno,dogmas sí, pero por convención democrática.Como nuevos axiomas de obligada creenciade la religión civil atea. Para que los que osenapostatar perpetren delitos tipificados encódigos en lugar de pecados que se solventancon arrepentimiento y absolución. Que lospersigan jueces y policías más que beatos ycuras. El viejo sueño de los deístas de laspelucas empolvadas transmutado en el cultoal ser humano, que según nuestro aún presi-dente es el único que merece adoración.Aunque obviamente el ser humano en pleni-tud. No al decadente ni al que solo está enfase metamórfica de “ser vivo” (Aído dixit).Cuando se estilaba la zarzuela el cororepetía “dice que se va, dice que se va, diceque se va… y vuelve”. Al inicio de la primaveradel 2011, hay quien se frota las manos porqueZP tire la toalla. Sobre todo los que piensanen sucederle o en sustituirle, desde su propiabancada o desde la de enfrente. Concentranen Zapatero, en su liderazgo, la pieza a abatir.Lo hacen “ninot” central de una falla, la falladel PSOE, que han de consumir las llamaspara conjurar los malos espíritus y que susacrificio ritual sirva de catarsis. Olvidada lamarca ZP por quienes la lanzaron al marketingelectoral, se trata de pasar página y manteneren pie el tinglado de la farsa. Se va ZP perovuelve con otro nombre su proyecto. Un pro-yecto ideológico del que su aparente alterna-tiva está contaminada, por mucho liberalismo,atildamiento, equidistancia, moderación ycentrismo que le eche. En el lenguaje delAntiguo Régimen ese proyecto se llamabaRevolución (con mayúscula), con resonanciasteológicas. La pervivencia y progreso de esaempresa, en plena debacle económica, cuan-do el hambre se abre camino en la Españadel siglo XXI, coloca el debate electoral porencima del detallismo municipal y autonómicode los comicios de mayo. La II República, dela que se proclama continuadora la monarquíadel sucesor de Franco a título de rey, tambiénse coló en 1931, con la excusa de unas elec-ciones municipales, en las que, a mayor inri,los republicanos no obtuvieron mayoría.Entonces también hubo complicidades regias.Dicen que el pueblo es soberano. Intentemosal menos ejercer: afinemos la puntería al votary extrememos el control de lo que hacen connuestros votos. La libertad que no se ejercita,se atrofia y desaparece. Que por el uso quehagamos de ella no merezcamos perderla,como sentenciaba Rousseau, uno de lospadres del pensamiento liberal en el sigloXVIII. Y cuidado con los que convierten enpolítica regulable todos los aspectos de lavida. No son de fiar.
Reino de Valencia
 
AFINAR LA PUNTERÍA

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