Electronic copy available at: http://ssrn.com/abstract=1561003
2Pensemos que este ejercicio de control se repite periódicamente, que seextiende a cargos políticos de todos los niveles, que las cuestiones sonrealmente desconocidas para el interrogado, que tiene una duración de una ovarias jornadas, que no existe un presentador que
conduce
el programa, queno hay cualesquiera
instrucciones
o
indicaciones
al público asistente quelimiten el espectro de sus intervenciones. Probablemente, con esto elespacio televisivo cambiaría en buen grado.No obstante, no nos paremos ahí y vayamos más allá. Supongamos que elprograma no es únicamente un formato televisivo de emisión irregular sinoque planteamos una verdadera innovación institucional de la democracia
2
.
Propuesta de innovación institucional: creación de cámaras sorteadas
Supongamos que esta nueva institución, que podemos denominar
cámarasorteada
, presentase las siguientes características:En primer lugar, sus
componentes
serían seleccionados por sorteo,procurando al máximo que el resultado fuese representativo de la poblaciónespañola. El número de ciudadanos seleccionados se situaría entre 600 y2000
3
y ejercerían sus funciones durante un tiempo total efectivo de variassemanas a lo largo de un año, no pudiendo volver a desempeñar esta funciónen el futuro. Su participación sería obligatoria
4
, remunerada adecuadamentey les serían conferidas garantías legales de que su participación no supusiese
2
La propuesta que sigue comparte varios elementos con las planteadas por Benjamin Barber, Robert A.Dahl y el colectivo editorial de
Cuadernos del Sureste
, citadas y referenciadas más abajo.
3
En estudios de mercado o de opinión suele considerarse que una muestra de unas 2000 personas esaltamente representativa de la población española mayor de 16 años. Por otra parte, como recuerda RobertA. Dahl, 600 suele ser el número máximo de miembros de una cámara legislativa para que pueda sermínimamente operativa. Por otro lado, y siguiendo el ejemplo ateniense de la
Boulé
(el “consejo de los500”), podrían establecerse turnos para distribuir la carga de trabajo entre los miembros de la cámarasorteada de modo que la dedicación necesaria por cada miembro individual sería menor, sin perjuicio demantener a todos puntualmente informados y con posibilidades de participar mediante la utilización detecnologías de la información y la comunicación.
4
Existen argumentos a favor de la voluntariedad (principalmente, que se limitaría la participación aquiénes estuviesen interesados en ello), pero a mi juicio no compensan las desventajas que se derivaríannecesariamente de ella para la representatividad del conjunto de ciudadanos seleccionados respecto de lapoblación representada.