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 El primer error que cometí fue dejar de llamarme Jaruko.Cuando la gente se enamora es capaz de perder hasta el nom-bre, ese fue mi caso. Las personas se casan llevándose consigodos equipajes: el primero consta de los enseres y pertenencias;el segundo, contiene el modo de ser y pensar… la tradición, lascostumbres, los hábitos y sus gustos. En total son cuatro equipajesque deben ajustarse en un sólo espacio que se llama matrimonio. Para ordenar los dos primeros, basta con un poco de crea-tividad e ingenio; en cambio para los dos restantes, el proceso esmás complejo y requiere de tiempo y paciencia, puede tomar todauna vida y sin embargo, no ordenarse nunca.Sé que me queda poco tiempo y por ello quiero darte lo quehasta ahora escribí. Aunque no tiene título, me gustaría que le die-ran uno que tuviera algo qué ver con los haikus. Que ¿qué es esto?Mi historia y la de tu padre, lo bueno y lo malo que hicimos; cómoempezamos a juntar nuestros equipajes para terminar en esta tie-rra que nos adoptó con los brazos abiertos… Tus abuelos; la gue-rra absurda y sus lamentables muertes. Tú sabrás cómo terminar-
la, la vida me permitió llegar hasta el “epitafo de su historia”. Te
darás cuenta, sé que puedes.
 
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I
J
aruko Nakayama tenía catorce años cuando recién había
nalizado sus estudios de secundaria. En enero del siguiente año, por decisión de sus padres, comenzaría la carrera de Biología enla Universidad de Nagasaki. Era la tarde del 2 de diciembre de1932 cuando su padre llegó a casa mostrando rostro de inquietud.Él no acostumbraba a dar detalles a la familia referente a su traba
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 jo. Ocupaba un alto rango dentro de la política militar nipona y enconsecuencia, no podía ventilar lo que allí acontecía. Por sus gestossupuso que algo complejo estaba sucediendo. Tanto ella como sumadre, la señora Doshi, en esas situaciones se mantenían calladasy apartadas. Después que la servidumbre anunció que la cena es
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taba servida, la familia se sentó a comer sin mediar palabras comosiempre solían hacerlo. Jaruko no soportaba el particular silenciode aquel día, percibía en el ambiente un estado de tensión. Paramitigar esa incómoda sensación buscaba refugio en los ojos de sumadre. La señora Doshi sentía la mirada de su hija, pero en ningúnmomento levantó los ojos. Esa actitud la desconsoló y una vez másno contó con su apoyo en circunstancias similares.Concluida la cena, su padre rompió el silencio:- Necesito comunicarles algo importante ahora mismo.Dichas estas palabras, se paró y caminó hacia uno de los sa
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lones. La señora Doshi y Jaruko se limitaron a seguirlo.- He sido ascendido al grado de General.

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