Hein Steehouwer – Simbolismo del Zodíaco de Johfra7
En Johfra, el contenido total de una pintura siempre significa algo más que la merasuma de sus partes. Esto, que es así en cuanto al contenido, también se advierte desde elpunto de vista técnico. Sin embargo, lo que llama sobre todo la atención es el gran amorcon que Johfra realiza su obra, una dedicación casi religiosa. El pinta el mundo del espírituporque no puede dejar de hacerlo. Nada de lo que existe en el subconsciente le es ajeno. Elconoce sus más profundas aspiraciones n las imágenes que evoca, y que son un espejo paraél. Naturalmente, Johfra no es ninguna persona de vida primaria; él reflexiona y considera.El busca sabiduría y, dentro de ella, aprende a conocerse a sí mismo. Pinta poseído por unimpulso inspirado, pero se trata de una posesión serena, no violenta, capaz de conducir a unimpetuoso expresionismo. Johfra aprecia pensamientos e ideas en su justo valor. Rechaza lotemporal y lo que está sujeto a una moda, y se atiene a instituciones intemporales.Junto con otras figuras del Renacimiento, Johfra considera a Leonardo da Vincicomo su gran modelo. Uno de sus grandes retratos más bellos es el de Leonardo en unpaisaje «johfraniano». También admite la influencia en su obra de la pintura simbólica delpasado siglo, sobre todo de Gustave Moreau, aunque aquél crease en otro estilo. Cabríamencionar también más modelos, de los cuales Johfra retuvo lo que le parecía mejor, peroél supo fundir todas esas influencias en un arte de gran originalidad. Cualquiera puedereconocer inmediatamente una determinada obra como procedente de la mano de Johfra.Johfra es, al mismo tiempo, alguien que cierra una larga tradición - una tradiciónque va de El Bosco a Salvador Dalí - pero que a la vez abre la puerta a una renovación delarte simbólico. El confirió a dicho arte una nueva forma que no es posible encontrar enningún otro artista. Esta puerta se halla abierta para los innumerables seres humanos quemuestran una inclinación hacia el simbolismo, entre los que se encuentran, sobre todo,muchos jóvenes, a menudo algo más familiarizados con el simbolismo, las experienciasvisionarias y con las imágenes de su subconsciente, que una generación de más edad. Enocasiones, por aversión hacia la sociedad actual, los jóvenes están más abiertos a unaconcepción no materialista de la vida, que ofrece más espacio para la meditación. Y a elloinvitan muchas de las obras de Johfra. El observador encuentra en Johfra un gran interéspor todo lo referente a las doctrinas esotéricas de la historia, unido a un gran conocimientode la biología y de la anatomía. Johfra se interesa también por la música y la literatura, ysobre todo la literatura científica. Además de la astrología, también está familiarizado conla astronomía práctica. El intenta acoplar estas dos ciencias en su concepción de la vida.Posee un excelente telescopio y él mismo dibujó mapas en su estudio. Este interés seextiende también, por supuesto, a los viajes espaciales. Todas estas ideas se realizan de unamanera especulativa y surgen en imágenes simbólicas cuando Johfra se halla frente a sucaballete de pintor o a su tablero de dibujo. Se le podría considerar también como unalquimista creador de imágenes, o como un pintor con mentalidad de alquimista. Laalquimia medieval es una ciencia secreta esotérica, que establece un vínculo entre materia yespíritu. Los alquimistas escriben exclusivamente en un lenguaje simbólico, lleno dedibujos igualmente simbólicos. Un pintor como Dalí se ha llamado a sí mismo alquimistaen diversas ocasiones. En Johfra se trata, naturalmente, de una alquimia de la imagen, unaprolongación de su mirada, en principio totalmente materialista, sobre todo lo que él sabede la naturaleza y de la materia.Posteriormente, la física y la metafísica se desarrollaron para él, convirtiéndose enuna sola realidad indisoluble. Añadamos a ello su deseo de experiencia mística y tendremos
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