Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
8Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Hacia una estrategia de análisis coyuntural - Hugo Zemelman

Hacia una estrategia de análisis coyuntural - Hugo Zemelman

Ratings: (0)|Views: 675|Likes:
Published by quericobaleadas

More info:

Published by: quericobaleadas on Jun 01, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

11/26/2012

pdf

text

original

 
Zemelman, Hugo.
Hacia una estrategia de an
á
l
isis coyuntura
l.
 
En publicaci 
ó
n: Movimientossociales y conflictos en Am
é
rica Latina
.
Jos
é
Seoane. CLACSO, Consejo Latinoamericano deCiencias Sociales, Buenos Aires, Argentina. Programa OSAL. 2003. 288 p. ISBN: 950-9231-92-4
 
Disponible en la World Wide Web:http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/seoane/zemelman.rtf 
 
www.clacso.org
 
RED
 
DE
BIBLIOT
ECAS
VI
R
TU
A
L
ES
 
DE
 
C
I
ENC
I
AS
 
S
O
C
I
A
L
ES
 
DE
 
AMER
I
CA
L
A
TI
NA
Y
E
L
CAR
IB
E,
 
DE
L
A
 
RED
 
DE
 
CEN
T
R
O
S
 
M
I
EM
B
R
O
S
 
DE
 
C
L
ACS
O
 
http://www.clacso.org.ar/biblioteca
 
biblioteca@clacso.edu.ar 
 
Hacia una estrategia de an
á
l
isis coyuntura
l
 Hugo Zeme
l
man*
 
 A partir de los art
í
culos presentados anteriormente, y en el marco del seminario que nosconvoca, voy a intentar realizar una serie de aportes teniendo en cuenta dos premisasfundamentales.
 
En primer lugar, considero necesario retomar el concepto de construcci
ó
n del conocimiento apartir de la exigencia de historicidad. Hacerlo no es sencillo, porque el concepto de historicidad,una herencia que podemos tomar del pensamiento de Marx, ha sido apropiado por una serie deotras posturas epist
é
micas con distintas acepciones, como podr 
í
a ser el caso de laepistemolog
í
a gen
é
tica.
 
La segunda premisa remite al contexto en que nos movemos, un capitalismo desenfrenadopero adem
á
s con una clase pol
í
tica que representa a este capitalismo sin escr 
ú
pulos y que noest
á
en condiciones de impulsar un contra-discurso.
 
Es imprescindible, entonces, tener en consideraci
ó
n ambos elementos que muestran c
ó
mo esadministrado y dirigido el capitalismo, para plantearnos el problema del conflicto y de lasalternativas que en este momento surgen para Am
é
rica Latina. Sin duda, esto es fundamental.No basta decir que el capitalismo se mueve en funci
ó
n de una tasa de ganancia: tambi
é
ntenemos que ver qui
é
nes son los que administran esa tasa de ganancia, pues de ello sepueden conformar diferentes opciones.
 
En este sentido, a partir de estas premisas, podemos hacer ciertas afirmaciones que reflejanlas grandes cuestiones que se han planteado en las intervenciones precedentes. Paraempezar, creo que estamos en presencia de un tipo de din
á
micas que se transforman, pero notenemos seguridad de lo que puedan llegar a producir en el mediano y largo plazo. En efecto,tenemos una cantidad de s
í
ntomas elocuentes pero no hemos profundizado suficientementepara leer lo que hay detr 
á
s de ellos y que merezca poder describirse.
 
Las intervenciones que hemos escuchado son la constataci
ó
n de un fen
ó
meno complejo, quelleva a plantear en voz alta una advertencia: no volver a inventar sujetos o crear ficciones para,
 
desde ellas, creer que construimos la historia de nuestros pa
í
ses. Porque si algo tenemos queasumir cr 
í
ticamente las generaciones de los
µ
50,
µ
60 y
µ
70 es que, en gran medida, inventamosnuestras sociedades, actores y futuros. No podemos repetir estos errores e incurrir en otrosque se tornen irreversibles, m
á
s a
ú
n en el contexto de un capitalismo sin contrapesos, por lomenos en el corto o mediano plazo.
 
Lo anterior lleva a plantearnos preguntas como las siguientes.
¿
 A qu
é
nivel de profundidadest
á
n las ciencias sociales de Am
é
rica Latina para apropiarse de la subjetividad socialconstituyente de los diferentes tipos de sujetos? Pregunta que debemos asumir mucho m
á
sclaramente de lo que lo estamos haciendo en este momento.
 ¿
Cu
á
ntas variedades de colectivos surgen?
¿
Qu
é
espacios ocupan?
¿
Qu
é
temporalidadestienen?
¿
Qu
é
capacidad tienen de elaborar proyectos y de incidir en la orientaci
ó
n de lasociedad?
¿
Qu
é
relaci
ó
n hay entre colectivos y proyectos?
¿
Qu
é
densidad tienen esoscolectivos?
¿
Qu
é
formas organizativas asumen?
¿
En qu
é
tipo de pr 
á
cticas se expresan?
¿
Lasmismas pr 
á
cticas o distintas pr 
á
cticas?
¿
Los proyectos son proyectos de un sujeto o proyectosde varios sujetos?
¿
O hay sujetos con varios proyectos? En una palabra, m
á
s all
á
de lasdin
á
micas socioculturales, incluso de las pol
í
ticas,
¿
cu
á
nta fuerza realmente est
á
emergiendode esta convulsi
ó
n de conflictos o de conflictividades? Son preguntas que no podemosplantearnos en t
é
rminos especulativos, sino m
á
s bien metodol
ó
gicos, porque son parte de losproblemas que en este momento tienen la sociolog
í
a, la econom
í
a, la antropolog
í
a,relacionados con el problema de los movimientos sociales.
 
 Algunos cientistas sociales indican que
³
los sujetos no crean el conflicto, es la conflictividad laque crea a los sujetos
´
. Tratar 
í
a de colocar el problema precisamente en esa relaci
ó
n
¿
Qu
é
 genera entonces el conflicto?
¿
Cu
á
ndo el conflicto se expresa en sujeto?
¿
Qu
é
tipo de sujetosexpresan al conflicto?
¿
Con qu
é
duraci
ó
n?
¿
Con qu
é
tiempo?
¿
Con qu
é
capacidad de incidenciasobre la sociedad en el contexto actual?
 
En este momento hist
ó
rico
 ± 
que todos deber 
í
amos conocer 
 ± 
nos encontramos en un contextoque estimula la emergencia de m
ú
ltiples tipos de sujetos, aunque algunos de
é
stos se agotenen s
í
mismos, ya que se reducen a su espacio local o a su micro-tiempo y no son capaces deexceder la coyuntura en la que nacen. Para eso hay pol
í
ticas, incluso estatales, orientadas afomentar esta emergencia porque es una forma de
³
practicar 
´
la democracia, el juego pol
í
tico. Aparecen respet
á
ndose proyectos, el juego entre ideolog
í
as, pero en el fondo se acaba con laposibilidad de construir algo distinto a lo que el discurso dominante pretende con sus l
ó
gicas deatomizaci
ó
n de los sujetos. He aqu
í
un primer problema que no planteo en el plano te
ó
rico niideol
ó
gico, sino metodol
ó
gico.
 
El segundo problema con el que nos encontramos nos remite a lo que est
á
sucediendo con losgrupos dominantes. Como si se tratara de un retorno a la gran pol
é
mica de la d
é
cada delcincuenta propiciada por la CEPAL en tiempos de Ra
ú
l Prebish. Pareciera que, en muchoslugares de Am
é
rica Latina, los temas se vuelven a repetir en torno a la gran pregunta:
¿
realmente ha habido alguna vez en Am
é
rica Latina burgues
í
as dominantes?
¿
Ha habidogrupos dominantes? Tomemos por caso lo que est
á
ocurriendo con las privatizaciones.
 
Encontramos de esta manera una segunda afirmaci
ó
n en la respuesta a la pregunta
µ
¿
qu
é
pasacon los grupos dominantes?
. Los grupos dominantes est
á
n en proceso de disoluci
ó
n, en unal
ó
gica muy clara de subordinaci
ó
n a las grandes corporaciones trasnacionales. Ello define unpar 
á
metro del an
á
lisis, porque est
á
n cambiando las coordenadas espaciales y temporales. Elconflicto, entonces, no es con actores nacionales, sino con actores invisibles, ni siquiera conlas grandes corporaciones, sino con la clase ejecutiva de esas corporaciones trasnacionales,que tienen un discurso propio y con proyecci
ó
n hist
ó
rica. De esto surge entonces que no es lomismo hablar de burgues
í
a, ni siquiera de empresarios, que hablar de compradores, deespeculadores, de rentistas, o hablar de una capa dominante que lo que hace
 ± 
por ejemplo enel caso de Chile, como todos sabemos
 ± 
es comprar a trav
é
s de la pol
í
tica de privatizaci
ó
nactivos que han sido patrimonio p
ú
blico y valorizarlos para despu
é
s venderlos a las empresastrasnacionales, porque no tiene capacidad para salir de la frontera, como la pr 
á
ctica se los est
á
 
 
demostrando.Si no hay capacidad de ocupar mercados, sino solamente de valorizar activos para venderlos almejor postor, que los transforma en chatarra, o bien los absorbe en sus grandes instalaciones,
¿
d
ó
nde est
á
n esos grupos dominantes?
¿
C
ó
mo se relaciona esa declinaci
ó
n de los gruposdominantes con el c
ó
mo se ejerce el poder en estos pa
í
ses?
¿
Y qui
é
n efectivamente lo ejerce?Lo que nos remite a una tercera cuesti
ó
n:
¿
cu
á
l es la naturaleza real del sistema pol
í
tico?Cuando hablamos de sistema pol
í
tico,
¿
hablamos de representaciones? Es decir,
¿
qu
é
pasacon el sistema pol
í
tico cuando uno constata que los diputados y los senadores no son nidiputados, ni senadores de tendencias ideol
ó
gicas distintas, sino en el mejor de los casossocios de se
ñ
ores que no muestran su cara, que simplemente son administradores de unmismo proyecto? As
í
es como surge el gran tema de la subalternidad de la clase pol
í
tica como otro par 
á
metro delan
á
lisis, el cual afecta directamente al funcionamiento del sistema pol
í
tico.
¿
Funcionaefectivamente el sistema pol
í
tico?
¿
Hay efectivamente espacios p
ú
blicos?
¿
Hay congreso?
¿
Hay tribunales de justicia? Debemos ser cuidadosos con las respuestas porque podr 
í
amosestar induciendo un discurso que reconozca, como presupuesto, que s
í
existe la posibilidad deplantear las cosas en la prensa, en los medios de comunicaci
ó
n, que s
í
se pueden plantear cuestiones a los parlamentarios, porque representan discursos diferentes, aunque lo que enverdad se impone sea una homogeneizaci
ó
n ideol
ó
gica tosca y sesgada, apareciendo unaclase trasversal que en este momento, a nivel de la administraci
ó
n del estado, cubre por igualdesde la izquierda
 ± 
o la llamada a s
í
misma izquierda
 ± 
hasta una derecha disfrazada de centroy con un discurso neo-populista con el cual esconde su neo-liberalismo.
 
Creo que
é
sa es una cuesti
ó
n que no podemos evadir. No es un juicio a priori, sino un elementoque hay que tomar en cuenta, porque es un desaf 
í
o para el conocimiento si queremos entender los conflictos sociales en el contexto en que se est
á
n dando.
¿
Qu
é
significa hoy el movimientoind
í
gena?
¿
Qu
é
significa el movimiento obrero?
¿
Y el de las capas medias?El ejemplo m
á
s dram
á
tico es lo que est
á
ocurriendo en M
é
xico con el Plan Puebla-Panam
á
,donde el movimiento ind
í
gena se ha convertido, m
á
s que en un problema del sureste deM
é
xico, en un problema de toda Centroam
é
rica al hacerse parte de las pol
í
ticas deglobalizaci
ó
n que, en este momento, est
á
n representadas por un sector significativo de la clasepol
í
tica, tanto mexicana como de los otros pa
í
ses de la regi
ó
n.
 
La
ú
ltima afirmaci
ó
n que propongo se relaciona con el problema de los datos. Este problemanos remite, por ejemplo, en el
á
mbito de CLACSO y el de sus instituciones afiliadas, apreguntarnos qu
é
est
á
n haciendo estos institutos en Am
é
rica Latina, algunos de los cualestienen subsidios p
ú
blicos.
 
Creo que muchas cosas se podr 
í
an hacer, pero aqu
í
quiero plantear s
ó
lo una cuesti
ó
n, ya quees imposible desarrollar otras: tenemos que hacer un esfuerzo por modificar los dise
ñ
os deinvestigaci
ó
n, cambiar el c
ó
mo se construye el conocimiento. No podemos seguir construyendoel conocimiento en la forma en que lo hemos estado haciendo hasta ahora, afirmaci
ó
n que abreun gran debate vinculado con la premisa de la cual parto, que es recuperar la discusi
ó
nepist
é
mica. Pero no basta, no es suficiente una discusi
ó
n epist
é
mica abstracta si
é
sta no setraduce en modos concretos de construcci
ó
n del conocimiento.
 
Por esto es que creo que el problema de los datos es fundamental, sobre todo cuandoapreciamos que muchos grandes problemas que hoy d
í
a se est
á
n planteando en Am
é
ricaLatina no se pueden desenvolver a nivel de la investigaci
ó
n emp
í
rica con el argumento de queno hay datos, o que no hay t
é
cnicas, o que no hay instrumentos.
¿
C
ó
mo investigar temasoriginales si no hay datos?
¿
C
ó
mo investigar si no se tienen los instrumentos adecuados?
 
Tenemos que enfrentar estos problemas siendo originales en la construcci
ó
n de nuevosdise
ñ
os, y
 ± 
me permito agregar algo que a lo mejor puede ser demasiado iconoclasta
 ± 
quesean baratos, que no impliquen grandes inversiones. Se pueden hacer muy buenasinvestigaciones sobre temas relevantes en Am
é
rica Latina, como el de los movimientossociales, sin grandes presupuestos. M
á
s a
ú
n, creo que es un dilema fundamental para la

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->