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SLAVOJ ZIZEK ¡Bienvenidos al desierto de lo real!

SLAVOJ ZIZEK ¡Bienvenidos al desierto de lo real!

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05/12/2014

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Lamáxima fantasíaparanoicaestadouniden- se esladeun individuoquevive enel paraí - soconsumista deunidí lico pueblo califor- niano,ycomienzadepronto a sospechar que el mundo enelquevive esunaarsa,un espectáculomontadoparaconvencerlode quehabitaun mundoreal,mientrasloro- deanlos actoresyextrasdeunshow gigan- tesco.Sue jemplomásreciente es
heruman Show ,
dePeter Weir(1998),con JimCarrey enelpapeldeunoficinistadepueblo que pocoa pocodescubrequees enverdadelhé- roedeun programadeTVquetransmitelas 24horasyque suciudad natalesuninmen- so estudio dondelas cámaraslo siguen per- manentemente.Valela pena mencionaren- tre suspredecesores
ime out o f oint (1959),
lanovela de Philip Dic,en laque elhéroe viveuna modesta cotidianidaden un idí lico pueblocalif ornianodeinesdelos 50ydes- cubrepocoa pocoque el puebloentero es unafarsa montada paramantenerlo satise- cho.
Time out of oint 
y
TheTruman Show
muestrancómo elparaí soconsumista cali- orniano delcapitalismotardío es,de algún modo,ensuabsolutahiperrealidad,IRREAL, insustancialyprivadode inerciamaterial. Nosolo Hollywood poneen~scena una sem- blanzadelavidarealprivadadelpeso yde la inercia desumaterialidad.Tambiénenla so- ciedad deconsumodelcapitalismo tardío, "la vidasocial real"
ad quiee enciert a fomalos asgoseuna fasamont aa;
nuestros vecinos dela vida"real" secomportancomo actores y extras.Nuevamente,la verdad últimadel uni- versoutilitariocapitalistadesespiritualizado esladesmaterialización dela"vidareal" ensí  misma, su transformaciónen unshowespec- tral.Christopherlsherwood,entreotrosauto- res,expreestairrealidad delavidacotidia- naestadounidense,poniendocomo e jemplo lashabitacionesdelosmoteles:"¡Losmoteles americanos son irreales![...]están diseñados deliberadamentepara ser irreales. [...]Loseu- ropeosnosodian porquenosuimosa vivir dentrodenuestras publicidades,comoermi- tañosque semetenen cavernasparadedicar- seala contemplación". La nociónde"esfera" dePeter Sloterdi jsematerializa enestecaso: una enormeeserametálicaque envuelvey aí slalaciudadentera.Añosatrás,unaseriede películasde cienciaficción,tales como
Zaoz
o
LogansRun ,
anticipabanlasituación pos- modernadehoy, extendiendo estaantasía a lacomunidadmisma:ungrupo aislado que viveascépticamente en unárearecluida año- rala experienciadelmundo realdeladeca- denciamaterial.
 M atrix
(1999),eléxitodeloshermanosWa- chowsi,llevóestalógicaa suclímax:lareali- dadmaterialquetodosexperimentamos y ve- mos anuestroalrededores virtual,generada y coordinadaporunagigantescamegacom- putadoradelaquetodosdependemos. Cuan- do el héroe (interpretadopor KeanuReeves) despierta ala "realidad real",veunpaisa je desolado,unbasuralcubierto de ruinas in- cendiadas: todo cuantoquedóde Chicago despuésdeuna guerra global.Morpheus, ellí - der dela resistencia,lo saluda conunaironía: "Bienvenidoaldesierto delo real". ¿No f ue algosimilar lo que ocurrió enNuevaYork el 11de septiembre? Alos ciudadanos seles presentóel"desierto deloreal".Encuanto a nosotros,corrompidosporHollywood,elpai- sa je ylasimágenes delastorres derrumbán- dosenohicieronsinorecordamoslasescenas máspavorosasdelas grandes producciones delcinecatástrofe. Cuando escuchamosdecir quelos atentados ueron unaconmoción absolutamenteines- perada,que sucediólo inimaginablemente Imposible,debemosrecordarla otra catástro- edecisiva, ocurridaa principiosdelsiglo XX:ladelTitanic. También fueuna conmo- ción,dentrodeunespacio preparado por la fantasíaideológica,dadoque el Titanic en- carnaba elsímbolo delpoder de la civiliza- ción industrial delsiglo XIX.¿No cabedecir lomismo delos atentados? No sololosme- diosnosbombardearonconstantementecon susdebates sobrela amenazaterrorista,sino que estaamenaza, porsupuesto,tambiénes- tabainvestidalibidinalmente(bastarecordar las series depelículasdesde
Fuga eNueva Yo
hasta
Día d elandependencia).
Porestarazón suelenasociarse los atentados conlas producciones delcine castrofe hollywoo- dense. Loimpensable queocurrióeraunob-  jetodelaantasí a:
Esados nidos obt uvo de alguna ormaaquello conlo queant aseaba,
y
estafuelamayorsorpresa. Precisamenteahora, cuandonos encontra- moslidiando con lo Realencrudo deuna ca- tástrofe,debemos considerarlas coordenadas ideológicas yantasmáticas que determinan supercepción. Si hay algúnsimbolismo enel derrumbe delasTorres Gemelas,no estanto lanociónanticuadade "centro delcapitalis- mofinanciero"sinomásbienlanoción de lasdosTorres Gemelascomorepresentantes delcentrodelcapitalismo VIRTUAL, delas es- peculacionesinancieras desconectadas de la esfera de la producciónmaterial. Solo es posi- ble evaluarelexplosivo impacto delos aten- tadosteniendoen cuenta la frontera que hoy divideel primermundo digitalizado del"de_ siertodeloReal" deltercer mundo.Esla con- cienciade quehabitamosdentro de un uni- verso artiicialy aisladolo que generalaidea dequealgúnagente ominoso nos amenaza todo eltiempo conladestruccn total. ¿No es,enconsecuencia, Osama Bin Laden, elsospechado autor intelectualdelos atenta- dos, elcomplemento enla vida real de ErnstStavro Blof eld, el cerebro criminal
I~
 
que planea actos de destrucción globalen lamayoría de las pelí culas de JamesBond? Lo que uno debería recordar es que, en las pe-culasde Hollywood,el único momentoen que vemos el proceso deproducciónen toda su intensidad es cuando James Bond ingresaen losdominios secretosdel amo-criminaly encuentra allí elcentrodeproducción s intensa(ladestilacióny el envasado dedro- gas, la construcción de un coheteque des- truiNuevaYork ...). Cuandoel amo-crimi- nal,luegodeatrapar a Bond,lollevade paseoporsu ábricailegal, ¿noes éste el Hollywood máscercanoala orgullosa repre- sentación real-socialista dela produccióna- bril? Y elobjetivodelaintervención deBond es,desdeluego,hacerestallarestecentro de producción, permitiéndonos retornar ala semblanzacotidiana de nuestraexistencia en un mundo"sinclaseobrera". ¿No seráque en la explosión delas Torres Gemelasesta violencia dirigidaal Afuera amenazantese nos volvióen contra?Estamosviviendolaamenazacontra la segu- ridad deesa Eseraque habitan los estadouni- denses enmanos de un Af uera constituido poratacantes terroristas,crueles autoinmola- dores
y
cobardes,deastuta inteligencia
y
bár-baro primitivismo.Cada vezqueencontra- mosese Af uera de maldad pura, deberíamos reunirel cora je para aplicar la leccn deHe- gel:en ese Afuera puro,debemosdistinguirla versión destilada denuestra propia esencia. En los últimos cinco siglos,la (relativa) pros- peridadyla paz delOccidente "civilizado" fueron compradasllevando violencia ydes- trucción alAuera"rbaro".Una largahisto- ria queva desdela conquista deAmérica has- ta la masacre delCongo.Aunqueparezca crueleindiferente, es necesariotambién, ahoramás quenunca, tener encuenta que el verdadero efecto de estos atentados es mucho mássimbólico que real:en Africa,CADAOlA mueredesida másgenteque el total delas víctimas del derrumbe de las Torres Gemelas, y esas muertes pueden evitarse cilmente con sumas de dinero relativamente ba jas.Es- tadosUnidossintióencarne propia lo que ocurre a diario en todo elmundo,de Sara jevo a Grozny, deRuanda y elCongo aSierra Leo- na.Si ala situación en Nueva York se agregan lasviolaciones perpetradas por patatas ylas docenas defrancotiradoresque apuntancie- gamente alas personasque caminanporla calle,setendrá una idea de cómo era Sara je- vohace diezaños. Cuando vimos caer las Torres Gemelas por te- levisión,pudimos experimentarlafalsedadde los"reality shows". Aunque estos shows sean "reales",las personas no dejan de
actua:
sim-plemente
seine pean a sí mismas.
La típicaadvertencia delas novelas ("los persona jesde este libro sonicticios,cualquier semejanza conlarealidad espura coincidencia") vale también paralos participantesde estosnove- lones:lo que vemos sonpersona jes defic- ción,aun cuando actúende sí mismos enla realidad.Porsupuesto, aeste "retorno alo Real" selepueden dar distintosgiros: algunos conservadores todaví aaleganquelo que nos hizotanvulnerables uenuestra propia aper- tura,lo quellevaalainevitable conclusiónde que, siqueremosproteger nuestro "nivelde vida",tendremosque sacriicar algunasliber- tades, "mal usadas"por losenemigosdela li- bertad. Esta lógicadeberechazarse deplano: ¿no son acasolos paí ses "abiertos" del primer mundolosmás controladosentoda la histo- ria de la humanidad? En elReino Unido,to- doslosespaciospúblicos, desdelos ómnibus hastalos centros comerciales, son filmados permanentemente, sin mencionar elcontrol casi absoluto detodaslas formas decomuni- cación digital. En esta mismalí nea, algunos opinólagos de derecha como George Will proclamaron in- mediatamente elindelas"vacacionesdela susllavesen un sector iluminadode la calle, y cuando un peatónle pregunta por qué buscaallí si perdlasllaves en unaesquina oscura s ale jada,leresponde: "¡Porquees s ácil buscar bajola luz!".¿No es elcoi- ma delaironía quetodo Kabulluzcaahora comoel centro de Manhattan? Sucumbir a laurgencia de actuarenel mo- mento y perpetraruna venganzasignifica precisamente
eviar 
la confrontación con la verdadera dimensión delo ocurridoel11de septiembre; constituyeun actocuya verdade- ra ambiciónesarrullamos con laseguridad y la convicción dequenada cambióREAL- MENTE. Laverdaderaamenazaenel largo plazo son los actosdeterrorismomasivoque vendrán,antelos cualesel recuerdo del des- moronamiento delasTorresGemelas palide- cerá; actos menosespectacularespero mucho más horripilantes.¿Qué pasa acasocon la guerra bacteriológica?, ¿quépasaconel uso de gasletal?, ¿qué pasa con la posibilidad del terrorismo genético (laelaboración de vene- nos queafectaríansoloalosindividuosque Historia" en Estados Unidos: el impacto dela realidad hizo icosla torre aislada delato- lerancialiberaly elenfoque de los estudios culturales sobrelatextualidad. Ahoranos ve- mos forzados areaccionar, alidiar conel enemigo real enel mundo real...Pero ¿con- tra QUIENreaccionar? Cualquiera seala res- puesta, nunca daenal blanco CORRECTO, ni brindaráuna satisacciónabsoluta. Laridi- culezde que Estados Unidos ataque Af ganis- tánsalta ala vista:si lamayorpotenciadel mundodestruyeunodelospaíses más po- bres,dondeunmendigoapenas sobrevive en esastierras estériles,¿no estamos anteun actodeimpotencia extrema? Aganistánes, porotrolado,unob jetivoideal:un paísYA reducido a escombros, sin ningunainraes- tructura,devastado por las guerras delas úl- timas dos décadas ...Es inevitable queuno sospechequesonconsideraciones económi- caslasquedeterminan laelecciónde Aga- nistán:¿no esla me jormanerade proceder descargarlaira sobreun paí s que anadiele importaydondeno haynadaque destruir? Por desgracia,laposible elección de Afganis- n recuerdala anécdotadel loco quebusca compartenun determinado genoma)? Adife- rencia de Marx,quien creíaen la noción del fetiche comoun ob jeto consistentecuyapre- sencia estable entorpece sumediaciónsocial, podría airmarse que elfetichismo alcanza su apogeo precisamentecuando el propio eti- che es"desmaterializado", transformadoen el flujo "inmaterial" de la entidad virtual.El fetiche del dinero culminaráconsu conver- sión ala forma electrónica, enla quedesapa- recerán los últimos rastrosdesumateriali- dad.Es enesta etapa cuando asumila for- madeuna presencia espectralindestructible: tedebo 1.000 pesos, ysin importar cuánta evidencia materialpueda quemar,sigo de- biéndote1.000 pesos, pues ladeuda que registrada enalgúnlugar del espaciovirtual... ¿o ocurrelo mismo conel armamentobéli- co?Le josde apuntar hacia la guerradelsiglo XXI, la explosióny elderrumbe delas Torres Gemelasueron más bienelgrito menosdes- garradordela guerra del sigloXX.Loque nos espera encierra un misterio mucho ma- yor: elespectro de una guerra "inmaterial" en la que elataque es invisible (virus,vene- nosque puedenencontrarseen todas partes

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