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garcía vitor - 2005 - culturas diversas y sistema penal

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02/13/2013

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CULTURAS DIVER SAS Y SISTEMA PE NAL Enrique G
ARCÍA
V
ITOR 
S
UMARIO
: I.
 Los as pectos polí ticos y filo só ficos
. II.
 El Estadodes pués de los derechos humanos
. III.
 La diver  sidad cul tural   frente a los derechos humanos
. IV.
 La par ticular relevancia de la liber tad de conciencia y la nece sidad de vincular la como derecho fundamental en el estudio de la diver  sidad cul tural 
.V.
 La cul tura. Cuestión antro po gica
. VI.
 Etnia y cul tu ra
.VII.
 El as pecto crimino gico
. VIII.
 La cuestión polí tico-cri- minal. Sistema penal y cul tura
. IX.
 La cuestión desde la pers-  pectiva de la dog tica jurí dico-penal 
. X.
Conclu siones y  pro puestas
.
La realidad de la segunda mitad del siglo XX, la que transcurre desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, ha estado signada por de- sencuentros etnoculturales que se convir tieron en la princi pal fuente de violencia potica a nivel mundial. Luego, el estudio de la “diver sidad cultural”
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y la manera de afrontar la es un desafío ineludi ble del siglo que vivimos que nos im pulsa a resolver los pro blemas sociales, éticos y po- ticos que la misma plan tea.Sin duda que la promesa incum plida de la moder nidad de realizar una
comunidad de iguales
, negando para ello la comunidad tradicional, lo que se pretendió adelantar mediante el for malismo de los derechos —co - mo si su de clara ción fuese su concreción—, se advier te hoy como una do ble frustración, por lo que la misma parece diluir se en la homologa- ción univer sal.
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1
Entendida como “...los com ple jos procesos de identificación de las per sonas y los gru pos sociales, lo cual con lleva la diver sificación y consecuente fragmentación sim bóli- ca y material de la realidad...”. Arpini, Adriana, “Diver sidad cultural y glo balización”,
 Revista Erasmus
, Cór do ba, Argen ti na, año II, núm. 1, 2000.
 
Las interrogantes planteadas, desde la pers pectiva de que toda investi- gación que se precie de tal de be par tir de pre misas con vo cantes —las que, según la suer te que nos toque, de berán ser ob jeto de res puestas, lo más concretas posi bles—, no tendrán en lo que sigue un or den secuen- cial de análisis, sino que serán res pondidas desor denadamente en los su- cesivos apar tados. No creo que quien en care la lectu ra pier da de vista en el desarrollo del texto las premisas de las que hemos par tido, toda vez que creemos te ner presen te a las mismas en tanto ellas, y no otras, han motivado la continuación de lo que en otra opor tunidad anunciamos co- mo aproximación al tema.
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En esa instancia sosteníamos que la cuestión, con variada profundi- dad, ha bía sido tratada tanto por la criminología como por el derecho  penal, y afir  bamos que el enfoque estaría limitado a las cuestiones que se presentan con las culturas nativas de Latinoaméri ca y sus influen - cias en la mestización, sin soslayar, em pero, referencias a su vinculación inescindi ble con planteos más am plios, que en princi pio puedan parecer  ajenos a la cuestión.
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Hoy realmente no podríamos guiar nos por aquella limitación, aunque la preferencia de ba ser mantenida por una razón de com promiso ideogico, pues es tanta la necesidad de dar res puesta a las muchas interrogantes que se fueron presentando durante la investigación, que dicilmente nos podríamos sentir medianamente satisfechos —ple- namente sa bemos que no desde un princi pio— si nos ciñé semos a aquel mite original.
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ENRIQUE GARCÍA VITOR 118
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Así en
 Diver  sidad cul tural y derecho penal 
, Secretaría de Posgrado y Ser vicios a Ter ceros de la Facultad de Ciencias Judicas y Sociales de la Univer sidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, colección Judica y Social, núm. 36, diciem bre de 1994.
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Josep M. Tamarit, analizando la pro bletica de la obediencia al derecho —com-  pati bilización entre or den judico y ética individual—, cuestión cuya vinculación al tema ob jeto del presente es consustancial, sostiene que no es contem ponea (la filosofía ju- dica se ocu pó ya de ello), aun que sí lo es la búsque da de fór mulas le gales que ofrez can una solución a la misma. Tamarit,
 
Josep M.,
 La liber tad ideo gica en el derecho penal 
,PPU, pp. 343 y ss.
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 No es sencillo abor dar este tema, bregar por la consideración de las autonomías culturales de las etnias latinoamericanas en el preciso momento en que se comienzan a hacer evidentes los efectos del quie bre hisrico del Estado-nación. Para ello basta tener  en cuen ta aser cio nes como la de Jür gen Ha ber mas, quien lue go de se ña lar que su rei vin - dicación im plica el rechazo sitrico del multiculturalismo y de la potica de los dere- chos humanos, dice: “...los apologetas de la nación étnica desconocen que precisamente las im presionantes conquistas hisricas del Estado nacional democrático y sus princi pios constitucionales re pu blicanos nos pueden ilustrar acer ca de cómo de beríamos mane jar los
 
La vinculación del te ma en análi sis con el de la ac tua ción por con cien - cia, de la que más adelan te me ocu pacon cier to deteni miento, conlleva la necesidad de su estudio y evolución, cuestión que tiene un lugar im-  por tante en la literatura penal, filofica, potica y criminogica de los últimos años. Así Bacigalu po,
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entre otros,
 
se ha ocu pa do de remar car la actualidad e im por tancia de la discusión del tema en España, señalando que los im pe rati vos de con cien cia frente a las nor mas del de recho penal estatal han alcanzado su momento culminante. Lo acer tado de esa afir - mación se com prue ba con la buena can tidad de tesis que se han y se es- tán ela borando en la univer sidad es pañola so bre el tema de la ob jeción de conciencia, el valor de la vigencia del princi pio de res peto a las cultu- ras —multiculturalidad y derecho—, la legislación vinculada a la discri- minación, el abor to o la eutanasia. De similar entidad es la preocu pación de la doctrina penal alemana, en la que se rele van estudios y pronunciamientos so bre el par ticular, que, su perando pruritos for males, arri ban a soluciones que no obser van al  pro blema desde un atalaya extraño al mismo, sino, por el contrario, des- de la im por tancia que en la sociedad democrática tiene éste. La acepta - ción, aunque tímida, de Roxin
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de que “...exis ten bue nas ra zo nes pa ra te -ner frente al autor de conciencia cier ta com prensión, que no se dis pensa a los delincuentes comunes...”, constituye una muestra, por cier to califi- cada, de la im por tan cia que se le ha otor ga do por la ciencia ju dico-pe- nal alemana al vie jo, aunque todavía necesitado de res puestas, pro blema de la actuación por conciencia. En igual sentido, aunque referido al autor   por convicción, Hirsch advier te so bre la actualidad del pro blema, que ha tenido un incremento por la evolución de una sociedad plural y multicul- tural.
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CULTURAS DIVERSAS Y SISTEMA PENAL119
actuales pro blemas relativos al inevita ble tránsito hacia for mas posnacionales de sociali- zación...” (
 La inclu sión del otro
, Pai dós sica, p. 24).
5
Bacigalu po, Enrique, “Prólogo”, en Pérez del Valle, Car los,
Conciencia y derecho  penal 
, Gra nada, Co mares, 1994. Aunque tal vez uno pue da discre par con la opinión de que en las soluciones pro puestas han predominado las actitudes emocionales, pues como claramente se advier te en el relevo de la bi bliografía existente hasta el presente, en gene- ral se puede com pro bar el predominio de estudios suficientemente fundados desde la teo - ría de la nor ma, que como es sa bido per mite un rico la boreo dogtico, sin necesidad de acudir para nada a soluciones inadecuadas.
6
Roxin, Claus,
Stra frecht 
 
 Allgemeiner Teil 
, 2a. ed., Munich, 1994.
7
Hirsch, Hans Joa chim,
Stra frecht und Über  zeu gungstäter 
, Walter de Gruyter (ed.),Ber lín-Nue va York, 1996. p. 7.

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