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Mejores Historias de Baloncesto

Mejores Historias de Baloncesto

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Published by Jose Rosario
Historia en espanol de mi primer campeonato de baloncesto.
Historia en espanol de mi primer campeonato de baloncesto.

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06/06/2011

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O'Neill vs. El Metz
Por José RosarioDespués de treinta años como entrenador estas son mi mejor historia de baloncesto. Todocomenzó un año antes, cuando comencé como entrenador de baloncesto en mi ciudad natalunos treinta y dos años atrás. Yo estaba en casa de mi vecino observando los amigos de mihermano, Manuel, invirtiendo cinco monedas en su mesa de la cocina. Manuel fue comoentrenador de un equipo de baloncesto en una liga patrocinado por el programa de parques yrecreo de verano en la Plaza de la ciudad. Mister Ortiz dijo que su "equipo tiene la mejor zona depreseo en la Liga". Con sus cinco monedas demostraba a los chicos alrededor de el cómo setrasladó su presea contra sus oponentes.Mis días de escuela secundaria habian terminaron. Jugué baloncesto para la intermedia y lasecundaria y para muchas ligas de recreo sin mucho éxito. El entrenamiento no era el mejorcuando yo jugaba. Aunque he practicado baloncesto cada día, mis habilidades nunca setraduciron en éxito en la cancha.De todos modos, preste poca atención a Manuel esa noche, hasta que algunos amigos y yocruzábamos es verano a través del centro de la ciudad y terminamose viendo un partido debaloncesto que jugaba en el centro de la Plaza de recreos de la ciudad. Mucha gente rodeaban elevento, por lo que resulta difícil ver que estaba sucediendo. Nos movimos a través de la multituda ver lo que estaba sucediendo. Y, a continuación, lo vi, un prodigio de nueve o diez años deedad, destruyendo la competencia. Hasta entonces nunca había visto a un pequeño jugador debaloncesto haciendo jugadas extraordinarias como esa noche. Era como si estuviéramos viendoa Mozart tocando el piano. No sé si era que la Liga estába a la part con el, pero definitivamentefue el mejor jugador en la cancha. Raúl Cacho llevaba espejuelo oscuro en su rostro juvenilrostro dirigiendo a su equipo a la victoria. Llegamos allí en medio del segundo cuarto y nosquedamos a ver el resto el juego. Fue entonces, mientras que veía esto niño de nueve o diezaños de edad dando clases a sus oponentes, cuando me dije a mí mismo que yo debía serentrenador de baloncesto próximo verano.Por eso entonces yo tenia en mi mente convertirme en maestro de escuela, pero no habíaquerido ser un profesor de educación física o un entrenador de baloncesto. Vi la enseñanzacomo una manera de tener los veranos libres y breves días de trabajo, además los estudiantespueden ser divertida y sanos. A decir la verdad, no estaba concentrado en mi futuro en eseentonces. Creo que lo que estoy haciendo ahora me vino por ósmosis. Lo llaman destino, sin unodesearlo suceda, es cómo resultó para mi.Al año siguiente hice un equipo con algunos de mis vecinos; Tito Collazo y Roberto Meléndez,quien iba a los Marista, una escuela para varones en mi ciudad natal. Otros tres niños de laescuela que estaba sustituyendo, Ángel "el chato" González, Gerardo Rosario y Kique Ortiz, ycon José y Tony, o los primos de Ramírez, hizo el resto del equipo. Otros jugadores se añadieronmás tarde, sin embargo el equipo no era lo suficientemente bueno como para ganar nada aún.Hasta que un día, fui al banco local y su Presidente me llamo a su escritorio para ver si su hijoVíctor podría jugar en mi equipo. El Sr. Rodríguez, también, me preguntó que si quería tener enmi equipo a un amigo de su hijo, Raúl Cacho. Ustedes necesitan comprender este primer lugar,se trata de una liga para niños de 10 a 12 años de edad y los padres toman estas ligas muy enserio.
 
Los propietarios de los equipos, en este caso yo, funciona mucho como propietarios de losequipos de la NBA. Tienen muchos poderes, podría firmar jugadores del año anterior cuando el jugador no pertenecía a otro equipo, y si lo hicieron los padres del jugador necesita una formaque lo liberaría de su equipo anterior para poder jugar en otro equipo. Los propietarios debenproporcionar con un uniforme que satisface con las normas de la Liga también. Era al muy serioser un propietario.1979 fue mi primer año como entrenador. Mi equipo fue nombrado por una tienda de zapatos enel centro del pueblo, la propiedad era el abuelo de Pepe Delgado, un amigo de RobertoMeléndez. Mi equipo se llamaba Gredel, todavía no sé cuál es el significado. Nuestro uniformeera verde y amarillo. En promedio, mis jugadores sabían cómo jugar el juego, sin embargo,como entrenador por primera vez no pude reconocer su falta de fundamentos. Éramos el equipomás joven en la cancha en comparación con los otros equipos de la Liga, el resto de los equiposse fueron al menos un año de edad. Con la excepción de Raúl, éramos nuevos en el vecindario.Nuestra primera temporada realmente fue un desastre; nosotros no gana un partido contraequipo de O’Neill, nuestro mayor rival y dividido con los otros cuatro equipos en la Liga. Ese añoel Presidente de la Liga fue obligado a renunciar, porque le permitió al equipo de Zorrilla utilizara un muchacho de trece años. Uno de mis padres identifico al niño después de que fuéramosderrotados por ellos. El era entrenador de pequeñas ligas y el niño jugó para su equipo y sabíasu verdadera edad. Zorrilla perdió todos los juegos que ganaron hasta ese momento. Sinembargo, la temporada no iba bien para nosotros ese primer año, llegamos a las semifinales,pero fuimos eliminados por el equipo de San Salvador.Nuestro último partido de la temporada fue uno clásico, al final del juego, el papa de Raúl Cachoentro en la cancha antes de que el partido terminara y golpeó al árbitro en la cara, comenzandouna pelea entre él y los árbitros. Las personas que estaban allí esa noche probablementerecuerdan muy bien ese incidente. Los dos árbitros fueron Rolando "El ojón" y Víctor Cesar "elEnano", en la opinión de mis padres los dos estaban pitando el juego en favor del equipo de SanSalvador. Víctor fue a quien el Señor Cacho le puso el puño en la cara, algunas personas dijeronque él rodó tres veces por la tierra después de que fue golpeado. Este partido lo jugamos en lacancha de O’Neill, que siempre fue hostil a nosotros. Algunas personas intentaron detener lapelea, mientras que otros sólo querían pelear con nosotros. A todo esto, me sorprendido laacción del padre de Raúl, después de todo, el dijo que los árbitros estaban arbitrando para elotro equipo. Esta era la seriedad con que esta gente tomó esos juegos.Mi amigo César me llevó casa esa noche, yo estaba llorando, a decir verdad que lloré como a unchiquillo que le quitaron su juguete favorito, la derrota me afecto, como nunca pensé que me ibaafectar. Vi a todos mis jugadores llorando mientras estaban sentados en la banquilla después deque el juego fue confiscado contra nosotros. Esa noche les prometí que ganaríamos el añopróximo. Por lo tanto, algo que iba a hacer por un verano resulto ser para el próximo veranotambién.Estaba en mi último año en la Universidad y todo lo que podía pensar era en mi equipo debaloncesto. Por lo tanto, comencé a leer todo tipo de cosas sobre el entrenamiento debaloncesto, hay una fuente de información sobre el tema en las librerías y las bibliotecas. Seguí en contacto con todos los jugadores, o al menos los jugadores que regresarían, y durante el finde semana les llevaba a jugar baloncesto al Marista, la mayoría del equipo estudiaba en esaescuela privado así que estaban familiarizados con el lugar. Solo jugamos baloncesto y nadamás, esa era mi obsesión, vencer a estos equipos que nos ganaron. Me sentía como si alguien
 
me hubiera golpeado bien duro en la cara y no me diera la oportunidad de volverle el golpe paraatrás.Bueno, para hacer la historia corta, en la próxima temporada y solo habían dos equipos fuertes,el mío, ahora los Metz y el de O’Neill. La persona que hizo el calendario de juegos sabía estehecho; por eso puso a jugar al final de la primera ronda. Yo tenía confianza que podríamosderrotarlos; nos habíamos pasado todo un año preparando para este momento. Sin embargo, lavariable que no podía controlar fue la de los árbitros. Si este juego fuera cerrado entre unmargen de 2 a 4 puntos, podríamos perderlo. La temporada estaba en camino y nuestrosmárgenes de victoria eran siempre en los dos dígitos, O’Neill tenía 3-0, así como nosotros.Nuestra liga jugó las reglas de baloncesto Biddy, lo que significa cuatro cuartos como las reglasde baloncesto secundaria aquí en Florida. Ambos equipos deben utilizar todos sus jugadores almenos en un cuarto, o 6 minutos. O’Neill era un equipo grande, tiene jugadores como StevenDomínguez, quien al menos era 5'9", Ignacio López y Rubén De Jesús, y en promedio ellos eranmás altos que mis jugadores.Cuando comenzó el juego nosotros saltó adelante. Mi equipo inicial fue, si me recuerdo bien,Víctor Rodríguez, que tenía uno de los mejores tiros que yo he visto hasta hoy, Gerardo, como miescolta, Luis Lugo, Kique Ortiz, mi armador y Tito Collazo. No inicie con Raúl en el primer cuarto,porque de esa manera el jugaría los tres últimos cuartos del juego sin interrupción. Sinembargo, O’Neill utilizó su poder para permanecer en el juego, Steven era lento pero grande yera capaz de dominar dentro del área de tres segundos. En el tercero y el cuarto nosotrosintercambiamos la ventaja del juego a las menos diez veces. Sin embargo, yo tenía confianzaque después que todos mis jugadores jugaron sus 6 minutos podría utilizar mi equipo inicial en elúltimo cuarto y de esa manera ganar el juego. Pero, O’Neill no era un equipo a subestimarse; semantuvieron con nosotros hasta el final cuando empataron el juego a ponernos en tiempo extra. Jugamos tres tiempos extra esa noche. Y el punto final de esta obra maestra de juego fue algoque nunca olvidaré.Con seis segundos del partido, el juego empató otra vez; todo el mundo creía que íbamos a otrotiempo extra. O’Neill tenía el balón; su entrenador iba a usar a Steven, su jugador más fuerte enla cancha, de esa manera iba a trata de ganar el juego. Toda la noche fueron a él cuandonecesitaba un canasto. Por lo tanto, yo diseñado una zona 2-3 que se duplicaría cada vez que elbalón llegara a Steven. Mi jugador más alto, Tito Collazo, le desvió el balón de su manos el cualcallo en las manos de Roberto Meléndez, quien rebotó contra el tablero y lo paso a delante aPepe Delgado, quien estaba velando güira. Pepe era uno de mis mejores jugadores, pero era tanlento como las melazas. Los siguientes cuatro segundos duró una eternidad. Todavía puedo vercómo manejó la pelota de cancha a cancha y coloco el balón en el aro cuando terminó el tiempoextra. 62-60 fue el resultado final del juego. Como Pepe Delgado anotó el último canasto toda lagente en las gradas saltaban de alegría al mismo tiempo. Incluso Cesar, quien estabachequeando la puntuación en la mesa, saltó con todos los demás. Por alguna razón no me dicuenta que el gimnasio estaba lleno de gente. De ahí en adelante a través de los años cada vezque estos dos equipos enfrentaron le seguía una multitud de fanáticos. Así comencé a entrenareste deporte que amo. Yo he entrenado a otros equipos en muchas otras ligas, sin embargo esos juegos entre O’Neill yel Metz; no puedo sacar lo de mi mente. Todavía puedo ver Pepe Delgado dribleando el balón através de la cancha para la victoria. Gané muchos campeonatos en las ligas de esa ciudad, peroes ese primer campeonato quien yo recuerdo mejor.

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