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El Mohicano

El Mohicano

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06/06/2011

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François Bucher y la pregunta por el control y los estereotipos.
Por: El mohicano.
 Balance del blanco ( pensar es olvidar las diferencias)
(1) es una pieza crucial en laobra de François Bucher porque es el primer resultado de un giro en su pensamiento,su vida y su trabajo, determinado por su extraordinaria experiencia personal de losatentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Esos atentadosmarcan un antes y un después en la política mundial y al mismo tiempo unareorientación del arte de Bucher que antes había explorado sobre todo lasposibilidades del simulacro y lo
 fake
y que a partir de ese momento se centra en lareflexión sobre las nuevas e intensivas técnicas de control policial aplicadas por elImperio Americano y en el papel crucial que cumplen los estereotipos en eseformidable y excepcionalmente diversificado entramado audiovisual que, articuladopor la televisión, moldea y modula el pensamiento, las sensaciones y lossentimientos colectivos a escala planetaria. Él había llegado unos meses antes aNueva York, viniendo de Chicago, con el fin de continuar sus estudios de arte y leatrajo de inmediato la película
Collateral Damage
(2)
 ,
que sus productoresplaneaban estrenar en octubre de ese mismo año y cuyos avances o traileres yaestaban disponibles en la Web creada específicamente para promoverla. Laatracción le venía, en primer lugar, del argumento de dicho film que, como se sabe,gira en torno a la figura de un abnegado y esforzado bombero norteamericano, cuyamujer e hijo mueren en un atentado terrorista planeado en Colombia. Eseacontecimiento desquicia al bombero
 – 
interpretado por el actor y luego gobernadorde California Arnold Schwarzenegger
 – 
quién, ante la inhibición y la pasividad delas autoridades norteamericanas responsables de investigar el caso, decide hacer justicia con su propia mano. Viaja entonces a Colombia y se enfrenta
 – 
como sifuera otro Rambo - a la trama mafiosa y guerrillera responsable del atentado quecostó la vida a su hijo y a su mujer. Bucher descubrió en esta película laposibilidad de explorar los estereotipos, tanto icónicos como ideológicos, con losque Hollywood asume la interpretación y la representación de Colombia enparticular. Y de América Latina en general. Sólo que mientras hacía ese análisis,realizaba otro, el del racismo omnipresente y la vez difuso en las calles de unaciudad como Nueva York, a la que alguna vez el artista catalán Antoni Muntadas -antiguo residente en la misma - calificó de ¨ capital del Tercer Mundo ¨, aludiendo ala presencia en la misma de gente venida de todos los rincones del planeta.Incluidos los rincones más pobres, sojuzgados y conflictivos. En esas estaba,intentando conectar un asunto, la película con su publico potencial, aquel fatídico11 de septiembre [¿The cruelest month, dearest Eliot? ], cuando comandos suicidasislamistas estrellaron dos aviones cargados de pasajeros contra las Torres Gemelasy las echaron abajo. La ciudad sufrió un choque total, un colapso hasta la fechainimaginable, del cual se hizo cargo Bucher como mejor podía, o sea, con cámarade video en la mano y el programa de trabajo que ya se había trazado, en el que semezclaban el análisis de los estereotipos hollywoodenses con el de la realidadinsidiosa y polimórfica del racismo.
 
 2.-El resultado es
 Balance del blanco (pensar es olvidar las diferencias)
, un collagevisual de extraordinaria fuerza, cuyo principal leit motiv ha sido expuesto así por elpropio Bucher: ¨ El video presenta una pregunta que ha de ser visitada, una y otravez, una pregunta cuya dimensión nos excede necesariamente. Yvonne Rainerpresento así esa pregunta en su película
Privilege
: ´
…será que ser 
racistas enrecuperación
es todo lo que podemos aspirar a ser? ´.En este sentido ofrecer una meta narración que pretendiera describir el tema en sutotalidad, sería ignorar los niveles de complejidad que esconde el problema¨ (3).A esa complejidad pertenece no sólo la propia complejidad de las motivacionesespontaneas y de los intereses estatales a los que obedece la promoción abierta
 y
subrepticia del racismo, sino también la de los medios en los que esa promoción serealiza. Medios que quedan enteramente presentes en
 Balance del blanco,
en dondelas entrevistas callejeras a toda clase de gente, se entremezclan con citas yreferencias a la versión que los media - es decir, la prensa, la radio y la televisión -estaban ofreciendo de los atentados y de la respuesta política y militar que laadministración Bush estaba dando a los mismos. En dicha versión no aparecía, nisiquiera como hipótesis, el
 Blowback 
(4)
 ,
es decir el contragolpe dado en respuestaa tantos golpes mortales previamente infringidos a adversarios sin rostro en paísesremotos. Ni tampoco ninguna invitación a asumir la más mínima responsabilidaden la formación, el armamento y el encumbramiento político de Ben Laden.Tampoco nada de sujetarse a la Ley y al derecho internacional. Bush comobombero, Bush como el bombero de
Collateral Damage
, que herido en lo que másama sin aparentemente ningún motivo ni razón, se salta la Ley a la torera y decidehacer justicia con su propia mano. Que los muertos ajenos por muy muertos quesean no valen lo que uno solo de
nuestros
muertos
.
El régimen de propiedadextendido hasta sobre quienes han sido irremediablemente excluidos del mismo.Cabe llamar la atención, además, sobre la extraña suerte corrida por la distribuciónde esta película debida a los atentados del 11-S. Para empezar su estreno previsto -como ya dije - para octubre, se aplazó por motivos que nunca fueron explicadosrealmente por la productora ni por la distribuidora pero que, en cualquier caso, eseaplazamiento es un indicio de hasta qué punto la producción cinematográfica deHollywood está sincronizada con la agenda política e ideológica que define yredefine de continuo la cúpula imperial de Washington. ¿Se preparaban para unaguerra en Colombia y de repente decidieron aplazarla en beneficio de las guerras deAfganistán primero y de Irak después? ¿O simplemente pensaron que el bomberode la película podía hacer competencia a los bomberos de carne y hueso que se jugaron la vida intentando salvar vidas en las Torres gemelas? Esos bomberos aquienes los media convirtieron de inmediato en héroes sin fisuras, y con los cualesquisieron fotografiarse y televisarse de inmediato tanto el alcalde Guliani como elmismísimo Bush, como si esas imágenes permitieran el traspaso milagroso, mágico,de las virtudes heroicas o del
mana
(5) de los unos a los otros. En fin la preguntaqueda abierta, como lo queda la pregunta subsidiaria por las razones que llevaron acensurar primero y a cambiar después tanto el trailer como el cartel de promociónde
Collateral Damage
, cuyas versiones originales, captadas oportunamente porBucher e incluidas en
 Balance del blanco,
quedan como auténticos documentos deuna historia todavía no escrita sobre las complicidades subrepticias del poder
 
3.-audiovisual hegemónico con los
 pentimento
en los que inevitablemente incurre elpoder político imperial.Pero la captación y la inteligencia cabal de esta obra merece que hagamos unascuantas calas adicionales en la biografía y en el conjunto de la trayectoria artísticade François Bucher, capaces de situar mejor a
 Balance del blanco
en el contexto desu respuesta a la traumática coyuntura del 11-S y en el marco de su crítica tanto delos estereotipos mediáticos como de los mecanismos de control. En cuanto subiografía vale la pena subrayar que él nació en Cali hace 39 años y que es hijo deun poeta y profesor universitario francés del mismo nombre y de una notable poetay lingüista colombiana. Esos datos que, en principio, parecen puramente neutralesresultan reveladores cuando se contrastan con la especial sensibilidad de Bucherhacia la discriminación racial y los regímenes de control actualmente hegemónicosen el ámbito del Imperio Americano. Hay siempre algo de su experiencia personalque se manifiesta soterradamente en su actitud de rechazo a la discriminación quelos colombianos padecen en el resto del mundo - y en especial en los EstadosUnidos de América. Esa discriminación no es sin embargo el resultado del rechazoespontáneo de los nativos hacia quienes, aparte de extranjeros, tienen otro color depiel, sino que es producto de unas estrategias soberanas diseñadas y aplicadassistemáticamente, que fundan una parte importante de su eficacia y legitimidad enla identificación del colombiano con un estereotipo perverso en la que se funden lasfiguras del capo mafioso, del terrorista y del guerrillero, tres figuras
oscuras
dondelas haya.¿ O habría que decir
oscurecidas
? Dicho estereotipo es actualizado por
Collateral Damage
, una película que añade a esa perversión el intento deliberadode facilitar todavía más la aceptación por parte del público cinéfilo de todo elmundo de la expresión ¨ daños colaterales ¨, utilizada habitualmente por losvoceros de las fuerzas armadas norteamericanas para referirse a las víctimas civilesinocentes de sus ataques de artillería o de sus bombardeos aéreos indiscriminadosen territorio enemigo. En la película los ¨ daños colaterales ¨ - o sea las víctimasinvoluntarias de la explosión de una bomba- no son, gracias a un premeditadoretruécano, ciudadanos afganos o iraquíes sino la mujer y el hijo de quien espresentado como un bondadoso bombero californiano, con cuya ira y, sobre todo,con cuyo deseo de venganza bien pueden identificarse una parte significativa delpúblico americano que, aunque mayoritariamente se declare cristiano, nunca parecemuy dispuesto ¨a poner la otra mejilla¨, como predicaba Cristo. Por lo demás, unretruécano de este tipo todavía podía resultar insólito cuando se realizó la películapero ya no lo fue tanto cuando, poco después, el gobierno de Bush declaró la guerraa Irak argumentando que los atentados del 11-S eran mas la obra de SaddamHussein que de Osama Bin Laden. Hussein por Bin Laden: el retruécano de losretruécanos: el retruécano que se retuerce sobre sí mismo.Pero la sensibilidad de François Bucher hacia la discriminación que padecen
urbi et orbi
los colombianos - y de la cual él en parte se libra debido a sus evidentesorígenes europeos - no se resuelve en rechazo o en la mera protesta ante la misma.No, él responde interrogando las formas como esa discriminación especifica seinserta en la evolución y en la potenciación actual de los mecanismos de control.En uno de los ensayos que escribió después del 11-S puede leerse, bajo el acápitede ¨ Aterrizando en América ¨ un pasaje absolutamente revelador, que empieza

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