DOS PALABRAS DE PRESENTACIÓN
Las palabras del profeta Isaías: “Lo justo perece y no hay quienhaga caso; los hombres buenos son arrebatados y no hay quien loconsidere” (
Is.
, 57, 1).“No hay quien haga caso”; otros traducen: “No hay quien lomedite en su corazón”; y es la lógica: si no se medita, no se podráhacer caso.Falta meditación de la Palabra de Dios; de una temporada a estaparte, ya se ha notado en el pueblo de Dios una mayor inclinación a“escuchar” la Palabra del Señor; pero no se nota en la mismaintensidad el afán por “meditar” la Palabra del Señor.En los Cursillos de Cristiandad, en los retiros espiritua-les, en losencuentros de juventudes, en los ejercicios ignacianos o por unmundo mejor… se insta a la meditación de la Palabra divina; pero aveces los fieles se topan con la dificultad de disponer de un libro aptopara ellos:a)Apto por razón de la elevación y profundización de lasideas, que no pueden serle pre-sentadas a nivel técnico,sino más bien de espiritua-lidad vivencial.b)Apto por razón de la brevedad, ya que las ocupacionesque absorben el tiempo son imposterga-bles.c)Apto en cuanto las reflexiones apliquen la Palabra deDios a la vida diaria, que por algo la Palabra de Dios esVIDA.Esto hemos querido ofrecer a nuestros hermanos.Si lo hemos conseguido, que ellos nos paguen nuestro esfuerzorezando por nosotros, para que antes que nada la Palabra de Dios seaVIDA de nuestra vida sacerdotal y religiosa. Y que todos sirvamos al Señor cada vez mejor: con mayordelicadeza, con mayor decisión, con mayor amor, o como se nos dice:
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Con mayor ILUSIÓN
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