MUNDO
VETERINARIO
Fi^ura 1. Estructura génica delgen de la PrP
(prnp).
Exon 1
Exon 2
doplásmico (
Figura 2). En la
región 24-95 se encuentran
cinco octapéptidos repetidosen tándem ricos en glicina y
prolina capaces de unir meta-
les, principalmente el cobre. A
continuación está una región
hidrofóbica (92-135), alta-
mente conservada y a la que sele asocia un papel crucial en la
conversión de PrP`a PrP``
(Wegner et al., 2002). Poste-
riormente, la región (136-233)tiene dos sitios de N-glicosila-
ción en los aspárticos 184 y 200
que permiten la incorporación
de azúcares. Además, esta re-
gión posee dos cisteínas que
20 kb
Exon 3
^ kb
768 nt
'M^rco Lsetura
1
Sialoglicoprotefna
'^A
de 256 aa
^
M ^i•^ ' ^^ :.^:
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^
Largo periodo de incubación (meses, añosl.No producen respuesta inflamatoria.No antigénicos.Patología crónica progresiva.Fatal en todos los casos.
Presencia de ácido nucleico no demostrada.EI único componente conocido es la proteína PrP.
Pueden existir en múhiples formas moleculares.Periodo de adaptación a nuevos hospedadores.
Control genético de la susceptibilidad de algunas especies.
Existencia de distintas cepas.
Fihrable con poros de 25 nm.
Invisibles al microscopio óptico y electrónico.
Resistente a: Formaldehido,
EDTA,
Proteasas
(
Tripsina, pepsina) aunque reducen lainfectividad, Nucleasas, Radiación uRravioleta y/o radiación ionizante.
Inactivación con condiciones muy intensas: Autoclave
>134 °C, 20
minutos
Hipoclorito sódico
50%, Hidroxido
sódico 2N,
Fenol 90%.
permiten la formación de un
puente disulfuro intracatena-rio (Welker et al., 2002) y un
aminoácido que se une a ungrupo glicofosfatidilinositol
que es responsable del anclaje
de la proteína a la membrana
celular por su cara externa.
Por último, en la región 234-256 hay una secuencia C-ter-
minal que se digiere durante la
maduración de la proteína.
EI suceso crítico en la pato-
génesis parece estar relaciona-
do con un cambio estructuralque transforma a la PrP`en la
PrP``, el componente principal
de las partículas infecciosas.
Por lo tanto, ambas formas
proteicas poseen idéntica se-cuencia de aminoácidos pero
distinta estructura secundaria.
Estudios estructurales han
mostrado que la proteína PrP`contiene un 40% de hélice-a ymuy poca proporción de lámi-
na-f3,
mientras que la PrP``se
compone de un 30% de hélice-a y un 45% de
lámina-f3 (Figu-
ra 2) lo que le confiere la capa-
cidad de formar complejos su-
pramoleculares capaces deagregarse, denominándose
amiloides. La forma patológi-ca (el prión) no es metaboliza-
da correctamente y se acumula
principalmente en el sistema
nervioso central, y en tejidos
linfoides. Esta forma patológi-
ca posee unas características
muy diferentes a las de agentes
infecciosos convencionales
(Cuadro I).
Características de laenfermedad. Diagnóstico
Una vez yue se ha produci-
do la infección, la aparición designos clínicos de la temblade-
ra del cordero se produce des-pués de un periodo de incuba-
cicín
muy variable (entre 1 y 7
años). Tienen una presenta-
ción muy heterogénea según
el individuo.
En las primeras fases los
animales afectados sólo mani-
fiestan unas ligeras alteracio-
nes en el comportamiento,
pudiéndose mostrar nervio-
sos, agresivos o aislados del
rehaño. La mayoría dc los ani-
males presentan prurito (por
cllo la enfermedad tamhién sc
ha denominado prurito lum-
bar), haciendo que los anima-les se autolesionen rozándosccon los postes y mordiéndose,
lo que origina zonas sin lana y
dermatitis secundarias princi-
palmente en los flancos (Lam-
pert y col., 1972).
Más tarde comienzan la in-
coordinación motora (zanca-das altas en los miembros an-
teriores y salto de conejo en
los posteriores) y los temblo-res. Sin embargo muchas ve-
ces sólo se revelan cuando los
animales son sometidos a al-
gún tipo de estrés, por ejem-plo tocando las áreas autole-
sionadas, permaneciendo
normales si no hay estímulo.Otros signos pueden incluir:
déficit propioceptivo, rechi-nar de dientes, tetraparesis,
pérdida de reflejo de amena-
za, nistagmos, vómitos, disfo-nía y timpanismo ruminal.
Los animales nunca pre-
sentan fiebre (sólo en caso de
infecciones secundarias) y po-co a poco los signos nerviosos
van progresando haciéndose
más constantes hasta las últi-
mas fases en las que el animal
presenta una fuerte pérdida
de peso a pesar de mantener
el apetito.
EI curso clínico, yue pue-
de durar entre 1 y fi mcses
acaba con un animal postra-
do hasta la muerte o súbita-
mente durante una fase de
convulsiones.
El diagnóstico diferencial
ha de llevarse a cabo frente a
la cxistencia de: neumonía
progresiva ovina, listcriosis,
pseudorabia, rabia, parásitos
externos, toxinas, toxemia dela gestación, poliencefaloma-
lacia, envenenamiento por
plomo, migraciones parasita-
rias en el SNC', abscesos cere-brales, maedi/visna y deficien-cia en vitamina A.
La confirmación del diag-
nóstico elínico de la enferme-
dad se realiza mediante exa-men histopatológico o por la
detección dc la PrP``mcdiante
digestión con proteinasa K
ante la cual PrP``prese;nta una
resistencia dc la cual PrP`ca-
rece (
Figura 3). La
posterior
detección puede realizarse
por Wcstcrn Blot o por ELI-
SA. En el caso del Western
Blot, la sensihilidad a Protei-
nasa K de la proteína PrP`es
tal que no se observa señal
tras la digestión con proteasa,mientras que en presencia dcl
agente infeccioso PrP^``, se ob-
serva la existencia de resisten-
cia a Proteinasa K con un au-
mento en la movilidad clec-
troforética de las bandas dchi-
da a la digestión parcial de la
proteína (
Figura 1).
Dcl mis-
mo modo, cn el caso dc ELI-
SA se detecta la presencia de
PrP'^ resistente a Proteinasa K
con una gran sensihilidad
(Platelia; Bio-Rad) y un me-
nor consumo de tiempo dc la-horatorio para su rcalización.
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