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Bourdieu - Los doxósofos

Bourdieu - Los doxósofos

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"Dado que el discurso “político” toma prestado por definición el lenguaje abstracto, neutralizante y universalizante de las clases superiores y de sus mandatarios políticos o administrativos, toda tentativa para medir la competencia política o el interés por la política no puede ser otra cosa que un test de conocimiento y de reconocimiento de la cultura política legítima."
"Dado que el discurso “político” toma prestado por definición el lenguaje abstracto, neutralizante y universalizante de las clases superiores y de sus mandatarios políticos o administrativos, toda tentativa para medir la competencia política o el interés por la política no puede ser otra cosa que un test de conocimiento y de reconocimiento de la cultura política legítima."

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10/03/2013

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Los doxósofos
Pierre Bourdieu
*
Digo que opinar (
doxazein
) es hablar (
legein
),y la opinión (
doxa
) un discursoexplícitamente hablado (
logon eirèmenon
).Platón, Teeteto, 190a
{129}
“Algunos dicen, hablando de los asuntos del Estado, que esas son cosas muy complicadas y que esnecesario ser un especialista para comprenderlas. Usted, ¿está totalmente de acuerdo, más bien deacuerdo, más bien en desacuerdo o en absoluto desacuerdo con este modo de ver? Totalmente de acuerdo:37%; más bien de acuerdo: 35%; más bien en desacuerdo: 16%; en absoluto de acuerdo: 10%; noresponde: 2%”. Este corto diálogo
1
no lleva ninguna de las marcas por donde se designan los
objetos dereflexión
, socialmente reconocidos como dignos de entrar en el juego de espejos que reflejanindefinidamente objetos ya reflejados, que evoca toda tradición letrada. Sin embargo, no debería escapar,a quienes esn familiarizados con lo erístico, que las implicaciones de la pregunta aparecencompletamente sólo si se despejan todas las implicaciones de una respuesta que supone la ignorancia deesas implicaciones: obtener una respuesta poco menos que universal (98%), a una pregunta sobre launiversalidad de la competencia política, es establecer que no hay nadie que sea políticamenteincompetente al punto de declararse incompetente para responder a una pregunta sobre su competencia osu incompetencia para juzgar 
{130}
la competencia o la incompetencia política. Pero esto no es todo: uno puede preguntarse si los que se declaran para siempre incompetentes, para responder cualquier otra pregunta política que no fuese la pregunta (¿política?) de su competencia o de su incompetencia política(72%), tienen la competencia necesaria para aprehender lo que implica su confesión de incompetencia. Enefecto, una de dos: o ellos dicen la verdad y toda interrogación política, incluso los sondeos de opinión,no tienen objeto, por falta de quienes respondan y de respuestas; o bien ellos no dicen la verdad, y losespecialistas que producen su respuesta produciendo la pregunta que la produce deberían interrogarsesobre la naturaleza y la función de una competencia política, lógica y político-lógica, que les da poder  para producir una interrogación tan bien hecha como para constreñir a los que ellos interrogan a negarseuna competencia que poseen y a dimitir en su beneficio. Así, pidiendo expresamente una confesión deincompetencia que sus preguntas ordinarias obtienen infaliblemente, bajo la forma del silencio o deldiscurso arrancado, los especialistas de la “ciencia política” muestran, por una inversión típicamentesocrática, que ellos ignoran el principio de la eficacia de esas preguntas: a saber, la inconciencia feliz dela incompetencia científica políticamente competente que hace el doxósofo, como habría dicho Platón,especialista de la
doxa
, opinión y apariencia, sabio aparente y sabio de la apariencia, destinado a dar lasapariencias de la ciencia sobre un terreno donde las apariencias son siempre para la apariencia.Toda la “ciencia política” no ha consistido jamás sino en un cierto arte de devolver a la clasedirigente y a su personal político su ciencia espontánea de la política, adornada de las apariencias de laciencia. Las referencias a los autores canónicos, Montesquieu, Pareto o Tocqueville, el uso casi jurídicode la historia más inmediata –la que enseña la lectura menos extracotidiana de los periódicos y que nosirve sino para pensar el acontecimiento en la lógica del precedente-, la neutralidad ostentatoria del tono,del estilo y de las palabras, la símil-tecnicidad del vocabulario, son otros tantos signos destinados a llevar a la política al orden de los objetos de conversación decente, y a sugerir el desapego a la vez universitarioy mundano del comentarista ilustrado, o a manifestar, en una suerte de
alarde de objetividad 
, el esfuerzodel observador imparcial para mantenerse a igual distancia de todos los extremos y de todos losextremismos, tan indecentes como insensatos.
2*
Bourdieu, P. (1999) “Los doxósofos” en
 Intelectuales, política y poder 
, Buenos Aires, Eudeba.Original, “Les doxosophes”, Minuit, 1, noviembre de 1972, pp. 26-45. Entre llaves
{129}
, el número de página correspondiente al texto impreso.
1
Extracto de una encuesta de la S.O.F.R.E.S. realizada con la cooperación del Instituto de estudios políticos.
2
Los “cara a cara” televisados constituyen el ideal realizado de la representación oficial del combate político como juego reglado: todo es puesto en práctica para manifestar la
 simetría
entre las dos partes,
 
{131}
La “ciencia política” tal como se ha enseñado y se enseña en el Instituto de estudios políticosno habría debido sobrevivir a la aparición de las técnicas modernas de la investigación sociológica. Peroeso sería no tener en cuenta la subordinación al encargo que, combinada con la sumisión positivista aldato tal como se brinda, debía excluir todas las cuestiones y todos los cuestionamientos contrarios a laconveniencia política, al reducir a un puro registro anticipado de votos, intenciones de votos oexplicaciones de votos, una ciencia de la opinión pública así perfectamente conforme a la opinión públicade la ciencia.De todos los cuestionamientos de la “ciencia política”, el más decisivo es aquel que las preguntasmismas suscitan y que tiene todas las posibilidades de pasar desapercibido porque toma la forma de laausencia de respuesta:
3
 en efecto, la parte de las personas interrogadas que omiten responder, porque seestiman incompetentes o indiferentes, se acrecienta –y cada vez más fuertemente a medida que sedesciende en la jerarquía de las condiciones sociales y de los niveles escolares- cuando se va de lascuestiones formuladas de tal manera que los menos competentes en el sentido más completo del término – es decir, los más desposeídos de saber y de poder políticos-, hasta las preguntas formuladas en el lenguaje
oficial 
de la política, que hacen los buenos temas del concurso de la E.N.A., los grandes cursos de“Ciencias políticas”,
{132}
los títulos de los “artículos de fondo” de
 Le Monde
o
 Le Figaro
y lascategorías del entendimiento político de los productores y de los consumidores ordinarios de esasdiferentes especies de discurso. Esta circulación perfectamente circular de los esquemas y de los temasdel discurso político legítimo –discurso dominante que se disimula como tal- y el sentimiento deevidencia inmediata que se observa todas las veces que las estructuras objetivas coinciden perfectamentecon las estructuras interiorizadas, contribuyen a poner el discurso “político”
4
y la definición implícita de política como discurso al abrigo de la interrogación, disponiendo a la adhesión inmediata a un mundosocial aprehendido como mundo natural que define la “actitud natural” o, si se quiere, la
doxa
, y quefrecuenta secretamente las opiniones políticas más
 para-dójicas.
5
Esta definición de la política como discurso (y de una especie particular) se encuentra encerrada en laintención, constitutiva de la encuesta de opinión, de hacer enunciar opiniones y de obtener juicios sobreopiniones ya enunciadas y, no siendo jamás explícitamente formulado –porque parece ir de suyo-excluye, de hecho, a los que no detentan los medios de tener esta especie de lenguaje, es decir, más precisamente, de mantener con el lenguaje y lo que él expresa la relación casi teórica que es la condiciónde la producción y de la recepción del discurso de “interés general” sobre las cuestiones de “interésgeneral”.
6
 Al identificar la neutralidad epistemológica de una interrogación con la neutralidad ética de sula organización del espacio, la ritualización del intercambio (exposición de los resultados del sondeo deopinión, presentación de los adversarios, sorteo, proyección del film, preguntas sobre el film, etc.), laostentación de la equidad (sorteo, identidad de las preguntas planteadas, igualdad de los tiemposimpartidos, etc.). Principal responsable de esta exhibición de la objetividad politicológica, el“animador” (antiguo alumno de “Ciencias políticas”, profesor de conferencias en “Ciencias políticas”,cronista de “Ciencias políticas” en el periódico
 Le Monde
, periodista político de diferentes diarios yresponsable de los sondeos políticos en el Instituto francés de opinión pública) se debe manifestar detodas las maneras –aunque fuera por la impaciencia que opoone a los despropósitos de sus “invitados”-,su voluntad de hacer respetar las reglas de la cortesía política y, sobre todo, su preocupación obsesiva por la neutralidad (“Señor Chirac, ya que hasta ahora es usted quien ha comenzado, en la segunda parte, será el señor Marchais quien comience,
 para que sea imparcial 
”. “Les señalo,
a uno y a otro
quehemos pasado ya la mitad del tiempo y como ustedes tienen,
uno y otro
, cierto número de cosas quedecir...”).
3
La existencia de “sin-respuesta”, cuya frecuencia no se reparte por azar según las preguntas planteadasy según las categorías de individuos interrogados, pasa totalmente desapercibida a menos que seaaprehendida, a la manera electoral, como “apatía”, de la que la ciencia debe encontrar el principio y elremedio dentro de las propiedades particulares de los apáticos.
4
Se señalará el término político entre comillas todas las veces que sea empleado conforme a sudefinición dominante, es decir, politicológico.
5
 Para-doxales
”, en el texto original (Nota del Traductor).
6
Basta pensar en la definición que el animador de la emisión “Face à face” da del debate político,conforme a sus deseos: “No es del todo útil decir que es un debate político. Creo que si ustedes están deacuerdo, voy a comenzar por solicitarles,
a uno y a otro
, y en primer lugar al señor M. HabibDecloncle, ya que a él le toca comenzar, que definan su
 posición general 
, su
interpretación general 
 
formulación, se olvida que preguntas que, en el mejor de los casos, no exigen otra cosa aparentementeque un “sí” o un “no” se dirigen de hecho, por un provilegio tácito, a individuos y a grupos definidosmenos por una categoría particular de opinión política que por la aptitud para responder “políticamente” auna pregunta “política”: la interrogación politicológica demanda un encuestado apto no solamente paradescifrar y manipular los términos “especiales” del
{133}
lenguaje político, sino también para situarse alnivel de cuasi-abstracción donde se sitúa comúnmente el discurso político, tanto por la sintaxis de susenunciados como por las referencias implícitas que encierra: apto, más precisamente, para
reconocer 
, enel doble sentido, la pregunta “política”, para referirla como tal y para sentirse en la obligación deresponder a ella y de responderle “políticamente”, es decir, conforme a las normas de la
cortesía política
,con palabras –y no con golpes, por ejemplo- y con palabras políticamente pulidas y no con palabrotas políticas, con esas palabras políticamente groseras, que están admitivas, si acaso, en los mitines y lasreuniones públicas, pero que están excluídas, bajo pena de vulgaridad, de todos esos lugares neutros –  propiamente políticos porque son políticamente neutros-, que los Institutos de ciencias políticas enseñan afrecuentar.Toda pregunta encierra la demanda implícita de que el que responde sepa lo que se le demanda. Elinterrogador y el interrogado no confieren necesariamente la misma significación y la misma función a la pregunta; la interpretación de la respuesta no tiene ninguna posibilidad de ser adecuada mientras no esténexplicitadas la demanda inherente a la pregunta y la representación que el interrogado se hace de la pregunta y de la respuesta que ella merece. En el caso particular, esta demanda tácita es una demanda dediscurso, de explicitacn, que excluye la posibilidad de una respuesta práctica. La demanda politicológica exige implícitamente ser tratada como un objeto autónomo, un poco como se haría con untest lógico o con un tema de disertación, al que se le concede la seriedad lúdica que no pertenece sino alos ejercicios escolares o a los juegos de sociedad y en los que uno acepta jugar seriamente el juego de laseriedad, es decir, de tomar bastante en serio una situación evidentemente irreal e imaginaria (si ustedtuviera un millón...) para hablar al respecto
in abstracto
, es decir, de un cierto modo, sin motivo. Este artede la finalidad sin fin, de hablar para no decir nada, de hablar para decir algo antes que nada, no esdeconocido para las clases populares; pero se adquiere y se emplea en situaciones donde conserva unafunción social de primera importancia, a saber, de lo contrario, es en las situaciones neutras yneutralizantes del universo escolar donde los miembros de las clases privilegiadas adquieren ladisposición disertativa que permite hablar sin ninguna referencia directa a ninguna situación práctica, dehablar 
a pesar de todo
cuando el lenguaje está despojado de tods las funciones que cumple en su uso práctico. Así, como lo observa Pierre Greco, la pregunta “¿los amigos de sus amigos son sus amigos?”requiere respuestas que, aún idénticas, pueden diferir radicalmente en su principio, dependiendo de queellas sean el producto de un simple cálculo lógico fundado sobre la sola reescritura sintáctica delenunciado mismo o de la referencia mental al universo concreto de los amigos; del mismo modo, larespuesta a las preguntas más típicamente politicológicas –que se reconocen entre otros índices por sulongitud, por su complexidad sintáctica, por la abstracción de los términos empleados- puede en el límiteno expresar sino el resultado de un análisis de la sintaxis del enunciado de la pregunta que, al modo de untema de disertación, constituye el soporte de la reflexión que conduce a la respuesta, fuera de todareferencia a la situación práctica. Pero, como se lo ve evidentemente en el caso extremo en el que se pregunta si existe una relación entre el conflicto de Medio Oriente y el conflicto de Vietnam, todacuestión propiamente politicológica exige que las tomas de posición particulares sean derivadas a partir de un pequeño número de principios “políticos” explícitamente formulados, únicos capaces de fundar las“opciones” coherentes y razonables del ciudadano conforme, que ignora las pasiones y las pulsionesirrazonables e imposibles del interés inconsecuente o de la incompetencia irresponsable. Así, lainterrogación politicológica mide no por la opinión pública, sino por la aptitud para producir lo que seentiende por opinión política. Es decir, más precisamente, la aptitud para referir lo “político” como tal (o,incluso, en ciertos casos, para construirlo o para “de-construirlo”) y para adoptar con respecto a laexperiencia y al lenguaje la relación neutralizante que es la condición
 sine qua non
de la adquisición y desobre el problema y a continuación presentarán
ejemplos
que serán elegidos en dos dominios, en primer lugar la educación
en sentido amplio
y luego la información igualmente
en sentido amplio
y después,naturalmente, ustedes podrán concluir”.

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