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Iglesia y masonería

Iglesia y masonería

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Documentos del Magisterio de la Iglesia católica sobre la masonería
Documentos del Magisterio de la Iglesia católica sobre la masonería

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Documentosdel Magisterio de la Iglesiasobre la masonería
 
Hay 586 intervenciones del Magisterio de la Iglesia en relación a la masonería. La mássignificativas son:I. Carta apostólica "
 In eminenti apostolatus specula
" del Papa Clemente XII, del 28 de abril de 1738.En ella se pone en guardia contra la naciente masonería y su papel substitutivo de un auténticoecumenismo.II. Cuatro fases sucesivas:A. Del 1738 al 1903. Destacan la carta apostólica de "
 In eminenti
" y la encíclica "
 Humanum genus
" publicada por el Papa León XIII en 1884, ella ha sido la base de las condenas masónicas.B. Del 1903 al 1962: Desde San Pio X hasta la apertura del Concilio Vaticano II.Emblemático es lo que aparece sobre el tema en el Codex Iuris Cononici del Papa BenedictoXV de 1917, ahí el canon 2335, art. 247 condenaba la masonería. Luego la ulterior confirmación deeste canon por Juan XXIII en 1960.C. De 1962 a 1981 el silencio del Magisterio.D. Desde 1981 hasta nuestros días. De particular importancia son el Códice de Derecho Canónico de1983 y la "
 Declaración sobre la masonería
" publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe,en el mismo año.2
 
 HUMANUM GENUS 
CARTA ENCÍCLICA DE LEÓN XIII3.Nuestros antecesores los Romanos Pontífices, velando solícitamente por la salvación del pueblo cristiano, conocieron la personalidad y las intenciones de este capital enemigo tan pronto comocomenzó a salir de las tinieblas de su oculta conjuración. Los Romanos Pontífices, previendo elfuturo, dieron la señal de alarma frente al peligro y advirtieron a los príncipes y a los pueblos para queno se dejaran sorprender por las artimañas y las asechanzas preparadas para engañarlos. El PapaClemente XII, en 1738, fue el primero en indicar el peligro. Benedicto XIV confirmó y renovó laConstitución del anterior Pontífice. Pío VII siguió las huellas de ambos. Y León XII, incluyendo ensu Constitución Apostólica
Quo graviora
toda legislación dada en esta materia por los Papasanteriores, la ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII, Gregorio XVI y reiteradamente Pío IXhablaron en el mismo sentido.4.En efecto, tan pronto como una serie de indicios manifiestos -instrucción de proceso, publicación de las leyes, ritos y anales masónicos, el testimonio personal de muchos masones-evidenciaron la naturaleza y los propósitos de la masonería, esta Sede Apostólica denunció y proclamóabiertamente que la masonería, constituida contra todo derecho divino y humano, era tan perniciosa para el Estado como para la religión cristiana. Y amenazando con las penas más graves que sueleemplear la Iglesia contra los delincuentes, prohibió terminantemente a todos inscribirse en estasociedad. (...)7.Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombre, rito, forma y origen, al estar, sinembargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principiosfundamentales, concuerdan de hecho con la masonería, que viene a ser como el punto de partida y elcentro de referencia de todas ellas. Estas sectas, aunque aparentan rechazar todo ocultamiento ycelebran sus reuniones a la vista de todo el mundo y publican sus periódicos, sin embargo,examinando a fondo el asunto, conservan la esencia y la conducta de las sociedades clandestinas.Tienen muchas cosas envueltas en un misterioso secreto. Y es ley fundamental de tales sociedades eldiligente y cuidadoso ocultamiento de estas cosas no sólo ante los extraños, sino incluso ante muchosde sus mismos adeptos. Tales son, entre otras, las finalidades últimas y más íntimas, las jerarquíassupremas de cada secta, ciertas reuniones íntimas y ocultas, los modos y medios con que deben ser realizadas las decisiones adoptadas. (...)8.(...) Porque por muy grande que sea la astucia de los hombres para ocultarse, por muy excesivaque sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos lanaturaleza de la causa. No puede árbol bueno dar malos frutos, ni árbol malo dar frutos buenos(Mt.7,8). Los frutos de la masonería son frutos venenosos y llenos de amargura. Porque de loscertísimos indicios que antes hemos mencionado, brota el último y principal de los intentosmasónicos; a saber: la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por elcristianismo, y la creación, a su arbitrio, de otro orden nuevo con fundamentos y leyes tomados de laentraña misma del naturalismo.10.(...) Y si los afiliados a la masonería no están obligados a abjurar expresamente de la fecatólica, esta táctica está tan lejos de oponerse a los intentos masónicos, que más bien sirve a sus propósitos. En primer lugar, porque éste es el camino de engañar fácilmente a los sencillos y a losincautos y de multiplicar el número de adeptos. Y en segundo lugar, porque al abrir los brazos a todoslos procedentes de cualquier credo religioso, logra, de hecho, la propagación del gran error de los3

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