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Qué es una comuna

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Por Pablo José Semadeni
¿Qué es una Comuna?
La instrumentación de las Comunas en la ciudad de Buenos Aires durante el año 2011 pareceformar parte de un debate ausente. Pocas personas realizan un seguimiento de este importanteasunto que impactará, directamente, sobre la calidad de vida de los habitantes porteños. No sólono se conoce lo que significa una Comuna desde el punto de vista jurídico e histórico (queimplicaría un debate “sustantivo”) sino que tampoco se aborda la problemática de manera“epidérmica”, actitud más habitual en nuestra “potica criolla”. En este breve artículointentaremos vincular ambas dimensiones mencionadas, a la vez que resaltar el contenido práctico y utópico que encierra el gobierno comunal.
La tradición jurídica e histórica
Municipalidad y Comuna son vocablos que frecuentemente se asocian y que parecieran marchar unidos. El vocablo
Municipium
, del latín,
 
está formado por el sustantivo
Munus
, que significacargas, obligaciones o tareas. En cambio, el verbo
Capere,
al que se lo asocia, remite a laacción de hacerse cargo de algo o asumir ciertas cosas. Por su parte, la
Comune
fue identificadacon los cuerpos municipales, es decir, con la comunidad de obligaciones sobre unacircunscripción o población. Los Municipios o Comunas se encontraban contemplados por elDerecho romano, incluso por el Derecho Natural y de Gentes, ya que el Municipio formaba parte de la naturaleza humana, moral y política de las comunidades de hombres y mujeres. Lasreferencias a los Municipios y a las Comunas podemos descubrirlas, por lo tanto, en la antiguatradición clásica. Esta misma tradición pasó a América producto de su incorporación a la esferade Occidente. A modo de ejemplo y desde el punto de vista que nos interesa, en 1717 loscriollos y mestizos de Asunción en Paraguay (los llamados comuneros) se sublevaron contra elabuso del poder real, encarnado en el ilegal comportamiento de un gobernador. Reclamaban noviolentar el pacto de sujeción entre el Rey y sus súbditos, para reencauzar la situación bajo un“Buen gobierno”. Nuevamente en el continente europeo, en 1871 nació la Comuna de París,movimiento insurreccional que instauel sufragio universal y un proyecto poticoautogestionario.Los Municipios y las Comunas, tanto en la tradición clásica como en la moderna republicana,remiten a la tradición de autonomía y al freno de los poderes considerados ajenos o despóticos.Se trata, por lo tanto, de la reserva y el autogobierno que sustenta una comunidad mínima, quedefiende sus fueros y leyes propios. Esta tradición erudita o “sustantiva” es la que no hallamosen discusión en nuestro tiempo urgente, ya no sea como antecedente. Pero como a continuacióncomprobaremos, tambn el debate “epidérmicodenota, en nuestro país, un profundodesconocimiento y oportunismo.
Las Comunas en Argentina. Buenos Aires 2011.
El Derecho público municipal contempla la organización y las atribuciones del Municipio juntocon la regulación de sus relaciones con el Estado general y con los particulares. El problemafundamental del Municipio siempre ha sido el equilibrio político, es decir, armonizar las ideas
 
de autonomía y de subordinación.
1
En la Ley 1777 del 1 de Septiembre de 2005 las Comunasfueron definidas judicamente como unidades de gestión política y administrativadescentralizada, con competencia territorial, patrimonio y personería jurídica propia.
2
Alinterior del gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires se suman, así, unidades más pequeñas con competencias exclusivas en ciertas materias y con presupuesto propio. Esto bajoel argumento de la eficiencia en la gestión y de la descentralización, junto con la invocación para garantizar un gobierno más cercano a las necesidades de los ciudadanos. Ahora bien. En elcentro de este debate no se encuentra una visión de rescate sobre el rol de los Municipios oComunas, aunque a veces se contempla su realidad en los estudios que se abocan al llamadoDesarrollo local. Por el contrario, lo que se advierte es un desconocimiento profundo de lastradiciones de gobierno, aspecto que mal disimula el apetito por abalanzarse sobre nuevosnichos burocráticos. Lo contrario a este desinterés o cálculo estrecho es convertir a lasComunas en un verdadero hito político, que contemple tanto la profundidad y la validez de su praxis histórica junto con los desafíos concretos de la coyuntura. Porque precisamente eladvenimiento de las Comunas en 2011 en la ciudad de Buenos Aires está señalando una nuevacoordenada en donde se encuentra situada la sociedad argentina, análisis que debe ser inserto enuna escala más amplia, ya que en esa compleja intersección se está redefiniendo la relaciónEstado-Sociedad. No comprender el contenido práctico y utópico que encierran las Comunassería abortarlas prematuramente, a través de un proceso de naturalización y de burocratización.De esta manera, en buena medida esta iniciativa contiene la posibilidad de redimir la Política,reflotando las fuentes de participación de la sociedad y marcando el carácter de novedosasformas de liderazgo.El debate sobre las Comunas que se van a estructurar en 2011 debe ser, entonces, correctamenteenmarcado, colocándolo dentro de las tradiciones o avenidas que le otorguen su verdaderarazón de ser. Si no se hace esto se corre el riesgo de tomarlas como una novedad más, cuandoen realidad encubren un hecho profundamente político e histórico. El mundo sólido de laModernidad que hemos en parte heredado, con sus prescripciones y prácticas en materia política (partidos políticos, democracia representativa), ha dado lugar a nuevas formas de tejer lo político, en clave con un mundo fragmentado y polintrico, como impuso laPosmodernidad. Se trata, seguramente, de una coordenada molesta, por la inercia existente ytambién por las expectativas abiertas, que se trata de armonizar bajo una original síntesis. LasComunas, por lo tanto, no deberían convertirse en un simple ejercicio de traspaso de funcionesy de descentralización sino que deberían contener un nuevo carisma, un hálito de época. Estehálito o marca temporal está dada, a nuestro criterio, por la descomposición y la readecuacióndel horizonte institucional y mental moderno, con sus prácticas y el imaginario que le estánasociados, que se encuentran palpitantes pero en crisis. Las certezas de antaño ya no gobiernannuestra vida, incrustándose sobre aquella difusa sensibilidad un mundo abierto, vertiginoso yglobal. Los gobiernos de las Comunas, por lo tanto, deben estar atentos a estas complejasescalas, a la vez de atender la reproducción de las prácticas y de los nuevos conceptos quesolidifiquen en una nueva ciudadanía y en un renovado “Contrato social”. Para lograr estodeberán maniobrar con habilidad “desde abajo”, procurando escalar en la escalera del poder yde la toma de decisiones, para movilizar a los nichos burocráticos hoy fosilizados y en“descanso”. Sin lugar a dudas, como establece la Ley 1777, importantes renglones de gobiernono serán competencia de las Comunas. Sin embargo, los responsables políticos de estas
1
. Carlos Mouchet y Ricardo Zorraquín Becú,
 Introducción al Derecho,
Lexis Nexis, Buenos Aires, 2005.
2
. Ley Orgánica de Comunas Nro. 1777. Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1 Septiembre 2005.

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