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… A diferencia de cualquiera de estas filosofías, la doctrina del derechoanimal cambia nuestras prácticas diarias y hábitos. Es un reto anuestras relaciones con otras personas, con los amigos, y la familia. Siadoptamos el marxismo, podemos irnos a la casa y sentarnostranquilos a cenar alitas de pollo mientras que hablamos de laexplotación capitalista, sin darnos cuenta de la inmensa contradicciónde ese discurso. En otras palabras, uno puede continuar con la vida demanera normal, y los hábitos diarios no se ven cuestionados nicambiados en forma alguna. Mientras que con el derecho animal, y laconsecuencia lógica de adoptar el veganismo ético, esas relaciones seven en ruptura de una forma en que ninguna otra doctrina puedehacerlo en nuestra vida diaria.Por otro lado, el derecho animal, a diferencia de estas otras filosofíasde corte radical, las cuales –a excepción de algunas versiones delfeminismo- reproducen visiones, creencias y valores antropocéntricosdel mundo, el derecho animal rasga en la identidad de nuestra especie,y reta nuestra mentalidad: que Dios creó el mundo para nosotros y quenosotros fuimos creados a su imagen y semejanza, y que todo es unrecurso para nosotros usar y consumir en nuestras formas glotonas.Es decir, esta es una doctrina radical, y la filosofía del derecho animalno solamente reta nuestros hábitos y prácticas como ninguna otra, retanuestra imagen, nuestra identidad como especie y llega a lo másprofundo de la enfermedad de quiénes somos, llega a la raíz denuestros problemas en este planeta porque al destruir el mundonatural, nos destruimos nosotros mismos. Destruimos los mismospilares de la evolución que han estado construyéndose por 4600millones de años en este planeta. Y lo hacemos porque tenemos unavisión del mundo patológicamente enferma y alienada, que ahora seestá alimentando de ciencias avanzadas y tecnologías que son muypeligrosas y letales, por una sobrepoblación de seres humanos, y por una economía mundial capitalista, que se basa en una lógica de “crecer o morir”. Y ponemos juntos la sobrepoblación, el capitalismo y la visiónde mundo de las doctrinas judeo-cristianas con su antropocentrismo yespecisismo, y tenemos y coctel mortal que está matando al planeta ynos está matando a nosotros. Y el derecho animal es radical en elsentido de que
radic 
significa raíz, llega a la raíz al retar nuestraidentidad como especie y nos hace re-pensar nuestra relación con elplaneta Tierra, y a todo ser viviente en ella.Einstein dijo: “El sentido común no es más que los prejuicios de laépoca depositados en la mente a la edad de 18 años.” Así que el“sentido común” es solamente una ideología. Tiene que ser retada,cuestionada, y el “sentido común” hoy día es que somos la especiedominante, que el mundo se creó para nosotros, que todo es de unvalor secundario o inferior, que somos carnívoros naturales, quenacemos cazadores, que tenemos un derecho natural de matar, y esavisión de mundo se refuta a sí misma. La más grande refutación denuestra existencia en este planeta, y de todos nuestros llamados“valores”, de nuestras instituciones y visiones de mundo… la mayor refutación de todo esto es el impacto que tiene en el planeta. En otraspalabras, es el planeta el que nos está diciendo “están equivocados”.Descartes fue la mayor expresión del antropocentrismo occidental, queempezó en forma significativa con Aristóteles, quien dijo que todas lascosas en este mundo existen para su uso por parte de otros, en unesquema de perfección incremental, una jerarquía de orden y valores.Que las plantas existen para los animales, así como los animalesexisten para el ser humano. Descartes internalizó ese modelo comotodos los demás lo hicieron en el paradigma occidental. Pero lo quehizo Descartes fue radicalizar a Aristóteles más aun. Aristóteles por lomenos aceptó que los animales son criaturas que sienten, que sientendolor, y pueden sentir placer. Pero Descartes les negó esto, aun estascapacidades de sentir, les negó su calidad orgánica, su naturalezaorgánica, y los redujo a máquinas ya que en efecto dijo que no puedensentir y no pueden pensar. Y hay una palabra para las cosas que nosienten ni piensan en este mundo, y se llaman “objetos”. Y esa fue unaficción muy conveniente para legitimar la experimentación científica y lavivisección, ya que inmediatamente quicualquier culpa moral o
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