3
¿Y qué es lo que ha sucedido?
Somos un país de los primeros del mundo en deuda PRIVADA, con una de lasmás grandes burbujas inmobiliarias del planeta, que enterró ingentesrecursos en arena y ladrillo, elevando sus precios hasta las nubes. (Recuerdoque muchos problemas de la deuda pública lo son porque en ocasioneshistóricas, la deuda privada en gran parte es asumida por la pública)Las inversiones de dinero que aquí no había, fueron pedidas en préstamo alexterior por los bancos y las cajas y empresas inmobiliarias, saltándose todanorma conocida hasta entonces de prudencia y control de riesgos, agravaronextraordinariamente la situación al apalancar esas inversiones aumentandoconsiderablemente los riesgos del sector inmobiliario y más importante aún,
del sector bancario, que no necesitó de las ‘subprime’ internacionales del
primer momento, para quedar fuertemente dañado por nuestra burbujainmobiliaria y de crédito.Los recursos invertidos que no teníamos y nos prestaron de fuera, no sedestinaron a mejorar nuestro sistema productivo, no fueron a la industria nial sector servicios, necesitados de recursos para modernizarse, lo queprovocó una caída monumental de competitividad de toda nuestra economía,lo cual impidió e impide que podamos exportar lo necesario para competir enel mundo globalizado, lo cual hace inútil el fabricar.Cuando la burbuja inmobiliaria estalló, arrastró al sector de la construcción y cientos de miles de empleos, que a su vez arrastraron todos los sectoresindustriales vinculados con ella, que generaron más paro provocando underrumbamiento de la demanda interna, lo cual afectó a todos los sectoresde producción y servicios.El excesivo endeudamiento de familias, empresas y bancos, junto con lacrisis financiera internacional, frenó en seco la capacidad de préstamos a laeconomía española. Se acabó el dinero (seguirá por un tiempo este gravísimoproblema) y además se agravó porque nuestros prestamistas (bancos einversores internacionales) comenzaron a pedirnos devoluciones y garantías.
Leave a Comment