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Índice
1.
Introducción…………………………………………………………………...........2
2.
Aspectos relevantes en el uso de las redes sociales por parte de losadolescentes.…………………………………………………………………….…….5
3.
Los padres: desde el desconocimiento hasta el afán de control, pasando porel miedo ………………………………………………………………………………10
4.
Los adolescentes: opiniones sobre el control parental de sus actividades enlas redes sociales …………………………………………………………………...13
5.
Conclusiones……………………………………………………………………....15
6.
Bibliografía/Webgrafía…………………………………………………………….17
7.
Anexo……………………………………………………………………………….18
Una mirada a las nuevas formas de controlparental a través de las redes sociales
Autor:
José Almeida González
Asignatura: Generación Net
 
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1. Introducción
En las modernas sociedades occidentales la importancia de la adolescenciacomo fenómeno de interés social (y por qué no decirlo, económico) ha idocreciendo de manera continua desde el final de la Segunda Guerra Mundial y laposterior expansión económica que comienza tras la posguerra. Esaimportancia y significado de la adolescencia significaba dotarla de una entidady un peso propio, dentro del crecimiento de una persona, que hasta entonceshabía sido prácticamente ignorado. Comenzaron a configurarse nuevosmecanismos de relación entre padres e hijos que contemplaban un mayortiempo de convivencia bajo el mismo núcleo familiar. Dejando de lado losdiversos aspectos de organización familiar que han variado a lo largo de losúltimos cincuenta años, y que no son objeto de este artículo, resulta claveseñalar cómo la protección de la infancia, cuyo punto de inflexión másimportante fue la Declaración de los Derechos del Niño en 1959
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, se extendióen poco tiempo de facto a la adolescencia. A medida que las necesidadesbásicas se fueron cubriendo y los Estados comenzaron a garantizar el accesouniversal a la salud y a la educación (con diferencias notables entre los estadoseuropeos y EEUU), el modelo familiar fue modificándose debido a múltiplesfactores sociológicos, imponiéndose un nuevo paradigma de familia a partir delos 80, en el que ambos progenitores trabajaban fuera del hogar y el número dehijos se reducía drásticamente. Aumentó la disponibilidad económica y materialpara el cuidado de estos hijos y fue creciendo al tiempo la preocupación por subienestar. Los hijos, de alguna manera, dejan de ser sólo un hechoconsustancial a la vida, y comienza a imponerse la idea del hijo como proyectovital: deseado, estructurado y planificado. No sólo su nacimiento, sino tambiénsu trayectoria vital. Esta realidad deviene en una inquietante evolución, en laque la necesaria protección del menor se transforma en un proteccionismo quetermina extendiéndose hasta el adolescente. Se trata de evitar que nada maloles suceda a esos niños y a esos adolescentes, pero en el caso de estosúltimos, esa protección se hace más compleja porque tiene que compaginarsecon unas necesidades propias (entre las que se encuentran la experimentación
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 http://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_los_Derechos_del_Ni%C3%B1o 
 
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y la afirmación del yo social), que son incompatibles con ese proteccionismocomentado. Esa necesidad de protección a alguien que quiere escapar de ella,obliga a buscar como inevitable alternativa la articulación de diferentesmecanismos de control de sus actividades, para al menos tutelar que nadamalo le suceda.Esta realidad se une a la evolución de los espacios públicos de nuestrasciudades, que han sufrido transformaciones radicales. La ciudad ha mutadovertiginosamente. Ha pasado de estar conformada por barrios con unaidentidad propia y diferenciada, que emulaban las relaciones humanas y losespacios de encuentro de los pueblos desde los que sus residentes habíanemigrado, y en los que los niños y adolescentes se movían a su antojo por lascalles protegidos colectivamente por un entorno reconocible, a diluirsemediante un crecimiento desaforado, dentro de una sociedad que ha terminadoentronizando un individualismo poco pragmático, que hace prevalecer lanecesidad de privacidad sobre la de mantener unas relaciones vecinales queterminaban derivando en ocasiones en un molesto control social. Eseretraimiento hacia lo individual terminó aislando al núcleo familiar del resto de lasociedad (de la tribu, como acertadamente lo denomina el filósofo José AntonioMarina
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) y una consecuencia de este proceso fue que la calle comenzó aentenderse como un elemento hostil, sobre todo para niños y adolescentes. Demanera que los padres, que se habían criado en las calles, en las plazas, y enlos parques, comienzan a entender que estos lugares han perdido su esencia yson ahora más peligrosos e inseguros, inadecuados por completo para susapreciados hijos. Estos antiguos espacios de reunión y construcción socialpasan a ser lugares de tránsito, y son abandonados por niños y adolescentes,salvo que vayan en compañía de sus padres..Ayudadas por estas transformaciones y por los altavoces mediáticos quemultiplican los sucesos puntuales que suceden, creando un estado de opiniónde alerta continua, las familias se han ido volviendo más conservadoras, másprotectoras y temerosas, focalizando principalmente esa protección y ese temoren los niños, y por extensión en los adolescentes. Para que esto fuese posiblese tuvo que comenzar a producir un ejercicio de infantilización de la
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http://rivas.kallejeo.com/ninos-en-rivas-vaciamadrid/articulo/jose-antonio-marina-para-educar-un-nino-hace-falta-la-tribu-entera
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