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Quitando El Agua Al Pez

Quitando El Agua Al Pez

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Investigación realizada por CCOO respecto al plan Sofía. Este plan militar fue un plan de exterminio implementado durante el conflicto armado interno
Investigación realizada por CCOO respecto al plan Sofía. Este plan militar fue un plan de exterminio implementado durante el conflicto armado interno

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Categories:Types, Research, History
Published by: Efrén Emigdio Sandoval Sanabria on Jun 24, 2011
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02/14/2013

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L
a impunidad es el mar en el que nadan loscriminales del conflicto armado.
Durante elconflicto armado el Ejército se inspiró en elconocido concepto maoísta que dice
“la guerri-lla, apoyada por el pueblo, se desenvuelve dentrode éste como pez en el agua”,
y puso en prácticala estrategia de
“quitar el agua al pez”,
es decir,destruir las comunidades que pudieran apoyar a laguerrilla para que ésta no pudiera sostenerse conel apoyo popular. Así es como el Estado racistaplanificó, ejecutó y justificó uno de los genocidiosmás crueles e impunes de América Latina.Hoy
los responsables de estos crímenes odiososnadan en el mar de la impunidad
y ocupan im-portantes cargos de poder en la democracia. Estasituación no sólo supone una burla a las víctimas,sobrevivientes y el pueblo en general, sino quecon ella el Estado comete una grave infracciónde las normas de Derecho internacional, y poneseriamente en duda la credibilidad nacional inter-nacional de sus Instituciones. Según han reitera-do las Naciones Unidas,
juzgar y condenar a losresponsables de los crímenes, así como reparar a
Breves notas de un largoconficto armado
2
Del racismo al genocidio
4
La tiranía de Ríos Montty Plan “Victoria 82”
7
Operación “Soía”
12
Las mujeres como objetivo:el eminicidio
20
Los riesgos de la lucha sindical
23
La verdad bajo la tierra
26
El dolor de la impunidad
29
Un nuevo amanecer
32
Semillas contra el olvido
35
Sumario
Quitando el agua al pez
Los Planes militares
“Victoria 82
” y
“Soía”
 
muestran la mi-sión y las estrategias del Ejército de Guatemala en el periodomás oscuro de su historia reciente. Orecemos un breve análi-sis de estos Planes militares desde dierentes puntos de vista–histórico, antropológico, psicosocial– con la creencia en la in-fnita capacidad de Guatemala para transormar su realidad.
las víctimas son obligaciones improrrogables einsustituibles de todos los Estados.
Sólo la determinación y el esfuerzo incansablede las Organizaciones de Derechos Humanos yde Víctimas, han logrado resquebrajar, con pocaspero importantes sentencias, el muro de la impu-nidad que se alza entre las víctimas y su lucha porla Justicia. En el marco de los procesos abiertosen el país por genocidio, la Asociación Justicia yReconciliación (AJR) reclamó al Ejército de Gua-temala la entrega de los Planes de Campaña “Vic-toria 82” y “Firmeza 83”, y el Plan de Operacio-nes “Sofía”. El Ejército entregó a los Tribunalesde Justicia los dos primeros en una versión máscompleta de la que había entregado a la Comisiónde Esclarecimiento Histórico (CEH), pero decíahaber perdido el Plan “Sofía” (POS). A finalesdel 2009, la analista Kate Doyle recibía una de lasveinte copias originales del POS.Este Plan de Operaciones demuestra que du-rante el gobierno de Ríos Montt, en 1982, hubo
un plan preconcebido hasta el último detallepara destruir toda señal de vida y convertir encenizas el Área Ixil,
que incluye los municipios deSanta María Nebaj, San Juan Cotzal y San GasparChajul. En estos documentos militares figuranlos nombres de los responsables de los crímenescometidos en la misión de exterminio; los movi-mientos y los reportes de las patrullas que opera-ron; los faxes enviados entre los mandos en unacadena que no se rompe; los “éxitos” obtenidosen la arrasada contra las comunidades indígenas ysus bienes.Dedicamos esta modesta publicación a todaslas víctimas, sobrevivientes y sus familiares. To-mando prestadas las palabras de Galeano, quere-mos decirles que “valió la pena, que tantos hom-bres y mujeres no se murieron por morir nomás.Que hay vidas que duran asombrosamente mu-cho, porque duran en los demás, en los que vie-nen. Vidas que nos recuerdan que no estamoscondenados a elegir lo mismo”.A todas ellas les agradecemos por seguir-nos ayudando a
“no perder el rumbo, y a noaceptar lo inaceptable, y a no resignarnosnunca, y a nunca bajarnos del caballito lindode la dignidad”.
C
onfederaCión
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indiCal
 
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.
Guatemala, Tierra de Árboles, 2011
Población campesina traslada por el Ejército contra su voluntad. Nebaj, 1982.
     C
 
   J  e  a  n  -   M  a  r   i  e   S   i  m  o  n   /   2   0   1   0
Para ver Plan “Sofía” original completo:
 
www.madridpazysolidaridad.org www.ccoo.es
 
P
ara poder comprender mejor el contexto en elque se planifica y se ejecuta el Plan de Opera-ciones “Sofía”, exponemos unas breves pin-celadas sobre el conflicto armado interno que asolóGuatemala durante 36 años.
Los diez años de reformas democráticas deArévalo y Arbenz terminaron tras el triunfodel golpe de estado de 1954 con el apoyo Esta-dos Unidos.
Este país difundió en América La-tina la idea según la cual el gobierno que tuvieraresponsabilidad directa en el bienestar del pue-blo, curiosidad intelectual o deseo de indepen-dencia económica era considerado “comunista”.EEUU intervino sistemáticamente a partir de en-tonces para mantener el sistema instaurado por laCIA, delegando en varios estados clientes (Israely neonazis argentinos) la responsabilidad de pro-porcionar los medios, armamento, asesoramientoe instrucción militar necesarios para cometer loscrímenes brutales, cuando el Congreso le imponíaalguna limitación.
La incapacidad del Estado guatemalteco paraaportar respuestas a las legítimas demandas yreivindicaciones sociales
desembocó en un siste-ma represivo cuyo principal objetivo era el con-trol de la población que quisiera rebelarse
ante lasmíseras condiciones de vida.
La población cam-pesina emprendía programas comunitarios parasalir de su callado sufrimiento, que enseguida erandestruidos por quienes querían restaurar el ordentradicional
1
.
Breves notas sobre un largo conficto armado
“Ellos te obligan a cantar el himno nacional y el himno del Ejército, y des- pués, te dicen que el Ejér-cito garantiza y protege laeconomía de Guatemala ya los ricos; y la razón por la cual protegen a los ricoses que dan trabajo a los guatemaltecos, y alguientiene que proteger a quienesdan trabajo. Te dicen queun guerrillero es aquel queroba. Nunca te dicen quésignifca ser de la guerrilla oun comunista. Te dicen queCuba y Nicaragua tienencomunistas pero nunca sesabe quien es el enemigorealmente.” -Antiguo solda-do, Ciudad de Guatemala.
fundo
el origen y ulteriorestallido del enfrentamien-to armado,
que se prolongódesde 1960 a 1996
3
.Las condiciones de se-miesclavitud y miseria lla-madas por las élites “vidatradicional”, empezaron acorrer peligro cuando secto-res de la población campesi-na, indígenas en la mayoría,empezaron a dar apoyo a lasguerrillas después de que el gobierno aplastara susesfuerzos pacíficos por cambiarlas. La dinámica fuela misma: organizaciones locales autónomas, mu-chas de ellas creadas por la Iglesia, que se desarro-llaron durante la década de los setenta y que “fun-cionaban eficazmente con una amplia participaciónde la población rural” consiguieron unos “resulta-dos impresionantes” y provocaron la respuesta ha-bitual en toda Centroamérica, es decir, el asesinatode los sacerdotes y de los líderes de la comunidad,la masacre y la represión generalizadas
4
.Informes de Amnistía Internacional, SurvivalInternational o American Watch daban cuenta delincremento exponencial de la violencia a princi-pios de los años 80, cuando pueblos enteros eranreducidos a cenizas y se torturaba sistemáticamen-te. Se conformó una red de aparatos paralelos de
1
Chomsky, N. (1988).
La quinta libertad-La intervención de los Estados Unidos en América Central y la lucha por la paz.
Editorial Crítica, Bar-celona, pág. 59.
2
Chomsky, N. (1988).
La quinta libertad,
Ob Cit. pág. 16.
3
CEH –Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Uni-das sobre Guatemala– (1999).
Guatemala: Memoria del silencio.
Docetomos, Ofcina de Servicios para proyectos de las Naciones Unidas(UNOPS), Guatemala, Capítulo IV, pág. 24, epígrae 12.
Antonio García *
*
Abogado, responsable del gabinete jurídico de la Unión Sindical de CC.OO.de Madrid.
“Ustedes gringos siempre están preocupados por la violencia ejercida con fusiles ametralladores ymachetes. Pero existe otra clase de violencia quetambién deben tener en cuenta. Yo trabajaba enuna hacienda, mi tarea era cuidar a los perrosdel dueño. Yo les daba carne y leche, alimentosque no podía dar a mi propia familia. Cuandolos perros enfermaban, les llevaba al veterinario(...). Cuando mis hijos enfermaban, el dueño medaba ánimos, pero ninguna medicina, hasta quemorían. Ver a tus hijos morir víctimas del ham-bre y de la enfermedad sin poder hacer nada esuna violencia contra el espíritu, que nosotros he-mos sufrido en silencio durante demasiados años. ¿Por qué ustedes los gringos no se preocupan por esta clase de violencia?” 
 2
.
La
injusticia estructural
-que hoy persiste-, elcierre de los espacios políticos, el racismo, la discri-minación, la profundización de instituciones exclu-yentes y antidemocráticas que se negaban a impulsarreformas sustantivas que pudieran haber reducidolos conflictos estructurales, constituyen -según laComisión de Esclarecimiento Histórico (CEH)-los factores que determinaron en un sentido pro-
   F  o   t  o   /   t  e  x   t  o    d  e    f  o   t  o  :
     C
 
   J  e  a  n  -   M  a  r   i  e   S   i  m  o  n   /   2   0   1   0 .
   G  u  a   t  e  m  a    l  a ,   E   t  e  r  n  a   p  r   i  m  a  v  e  r  a  -   E   t  e  r  n  a   t   i  r  a  n   í  a .
C
 
Lorena Pajares Sánchez
 
Breves notas sobre el conflicto armado
represión que suplantaron la acción judicial de lostribunales y se instauró un sistema punitivo ilegal di-rigido por las estructuras de Inteligencia militar (G-2).Nos preguntamos si esta red todavía sigue funcionan-do y por qué los sucesivos gobiernos tras la firma de lapaz no la desarticulan.La colaboración directa o indirecta de sectoreseconómicos y políticos dominantes está más que de-mostrada tanto en los sucesivos gobiernos militarescomo en los civiles “vigilados” por el ejército. JeaneKirkpatrick, líder de Reagan afirmaba:
“Los autócra-tas tradicionales -a quienes según Kirkpatrick, apoya-mos y debemos apoyar- dejan en el lugar las cuotasexistentes de riqueza, poder, status y demás recursosque en las sociedades más tradicionales avorecen aunos pocos privilegiados y mantienen a las masas en la pobreza. Pero adoran los dioses tradicionales y obser-van los tabúes tradicionales (...) Las miserias de la vidatradicional les son amiliares, resultan soportables parala gente corriente que crece en esa sociedad y aprendena arreglárselas, como los niños intocables de la Indiaadquieren las habilidades y actitudes necesarias parasobrevivir a los miserables papeles que están destina-dos a desempeñar”
5
.
La política anticomunista
recibió un fuerteapoyo de los partidos políticos de derecha y lossectores del poder guatemaltecos. Estados Unidosno dudó en respaldar a los sucesivos regímenes mi-litares de su “patio trasero estratégico”. La Doctri-na de Seguridad Nacional se asumió sin problemasen Guatemala,
primero en un sentido antirrefor-mista, luego antidemocrático y, en último tér-mino, contrainsurgente convertido en criminal.
El pensamiento anticomunista estaba arraigado enel país y se le había unido una fuerte defensa de lareligión, las tradiciones y los valores conservado-res que supuestamente se veían amenazados por la
Mujer detenida con sus hijos en base militar en Nebaj, 1982.
dos, afirmaba que Mejía Victores (viceministro deDefensa de Ríos Montt y posterior Jefe de Esta-do)
“continuaba con el gran número de mejorassobre derechos humanos que había empezado RíosMontt”.
La administración de Reagan también ha-bía elogiado la política de Lucas García, por susavances “positivos”, aunque declaró que no pro-porcionaron ayuda militar directa a Guatemalahasta que más tarde, en 1982, Ríos Montt dierael golpe de estado y empezara las
“espectacularesmejoras en materia de derechos humanos”
8
.
En Guatemala, durante varias décadas la Doctrinade Seguridad Nacional promovida por EEUU se con-virtió en razón de ser del Ejército y en política de Es-tado. Al mismo tiempo, el concepto de
“enemigo in-terno”,
intrínseco a dicha doctrina, se volvió cada vezmás amplio para el Estado. La CEH recogió uno delos efectos más devastadores de esta política:
las fuer-zas del Estado y grupos paramilitares afines fueronresponsables del 93% de las violaciones documenta-das por la CEH, incluyendo el 92% de las ejecucio-nes arbitrarias y el 91% de las desapariciones forza-das.
Las víctimas comprenden a hombres, mujeres yniños de todos los estratos del país: obreros, profesio-nales, religiosos, políticos, campesinos, estudiantes yacadémicos; en términos étnicos la gran mayoría per-tenecientes al pueblo maya
9
.Como veremos al analizar el Plan de Operacio-nes “Sofía”,
la respuesta represiva del Estado fueabsolutamente desproporcionada
en relación con lafuerza militar de los grupos guerrilleros y sólo pue-de entenderse en el marco de los profundos conflictossociales, económicos y culturales del país. En el perío-do 1978-1982 se produjo entre amplios sectores de laciudadanía una
creciente movilización social y opo-sición política a la continuidad del orden estableci-do,
cuyas expresiones organizadas, en algunos casos,mantuvieron relaciones de diversa índole con la insur-gencia. No obstante, en ningún momento del enfren-tamiento armado interno los grupos guerrilleros tu-vieron el potencial bélico necesario para constituir unaamenaza para el Estado. En todo momento el Estadoy el Ejército fueron conscientes de que la capacidadmilitar de la insurgencia no representaba una amena-za concreta para el orden político guatemalteco. En1982
diseñaron planes de campaña militar –como elPlan “Victoria 82”- a sabiendas de que no se com-batía contra la guerrilla sino que se arrasaban al-deas completas donde solo vivía población indígenacampesina desarmada, con la excusa de considerar-la su base social.
Uno de los crímenes más comunes de este con-flicto armado y que tantas secuelas ha dejado es la
desaparición forzada.
Más de 45.000 personas ino-centes siguen desaparecidas y sólo se han condenado aun militar y pocos paramilitares por ellas. Este año secumplen 30 años de la desaparición forzada de la es-critora y luchadora
Alaíde Foppa.
Asumiendo la res-ponsabilidad como escritora, usó su pluma y todos losespacios de expresión para cuestionar los estereotiposesclavizantes, los parámetros injustos y toda violaciónde la dignidad. Tuvo un hijo con Juan José Arévalo yse casó con Alfonso Solórzano, funcionario de los go-biernos de Arévalo y de Árbenz y fundador del Parti-do Guatemalteco del Trabajo. Perdió a dos de los hi- jos que educó para trabajar por la justicia. Desparecióel día 19 de diciembre de 1980. Su voz es la de todoslos hombres y mujeres que lucharon por una Guate-mala más justa y pagaron un altísimo precio por ello.Sus nombres están en nuestra memoria.
Canción del soldado
Soldado, no me disparessoldado.Yo sé que tu mano tiemblasoldado, no me dispares.¿Quién te puso las medallas?¿Cuántas vidas te han costado?Dime si es justo soldadocon tanta sangre ¿Quién gana?Si tan injusto es matar,¿por qué matar a tu hermano?
V
íctor
J
ara
(Músico/cantautor chileno) 
expansión mundial del comunismo ateo
6
. En el casoguatemalteco el apoyo de los Estados Unidos se con-cretó en el plano militar mediante el refuerzo de losaparatos de Inteligencia nacionales, la venta de equi-pos y armamento, el entrenamiento de los oficiales enla guerra contrainsurgente; claves para la comisión delas graves violaciones de los derechos humanos quecometió el ejército durante el conflicto.Los gobiernos más sangrientos del conflicto ar-mado de 36 años fueron los de Lucas García, RíosMontt y Mejía Victores, entre 1980 y 1984. Duran-te estos años, como decía
El Economist
de Londresen 1983,
“con la ayuda de los consejeros israelíes,(Guatemala) ha triunado allí donde racasó unacampaña similar en el vecino territorio de El Sal-vador auspiciada por consejeros norteamericanos”,
aunque
“el precio del éxito ha sido muy alto”,
in-cluyendo
“sádicas matanzas”
y un millón de indí-genas sin hogar”
7
. El subsecretario de Estado nor-teamericano para los derechos humanos, ElliottAbrams, sostenía que la violencia y los refugiadoseran “el precio de la estabilidad”. En 1984 en unacomparecencia ante el Congreso de Estados Uni-
4
Chomsky, N. (1985). Americas Watch, Panteón. Ob. Cit. pág. 50.
5
Chomsky, N (1985).
La quinta libertad,
Ob Cit, pág. 18.
6
CEH:
Guatemala: Memoria del Silencio.
Ob. Cit., Capítulo IV, pág. 24,epígrae 14.
7
Chomsky, N (1985).
La quinta libertad,
Ob Cit, pág. 54.
8
Chomsky, N (1985).
La quinta libertad,
Ob Cit, pág. 56.
9
CEH:
Guatemala: Memoria del Silencio.
Ob. Cit. Capítulo IV, pág. 24,epígrae 15.
C
 
 Jean-Marie Simon/2010

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