Prefacio
(para saber de qué se trata)
En la actualidad, la inmensa mayoría de los seres humanos, no tienen muy claro por qué y para qué se vive. Cada quien busca, o ha hallado, alguna forma de poder justificar elsentido de la propia vida y cómo la lleva. Sin embargo, es rarísimo encontrar a una personaque,
llegado el momento de su muerte, lo asuma tranquila
por estar plenamente
satisfechade cómo vivió
.Aprendemos a justificarnos desde lo material e intelectual, dejando de lado, muchasveces anulada, a la parte de nuestro ser que sobrevive al cuerpo físico: El alma.Se nos impone socialmente prestar atención a dos de las tres partes que sonindiscutidas de nuestra naturaleza: Cuerpo y mente; dejando las cuestiones del alma relegadasa “cuando se tenga oportunidad” si es que se dan las circunstancias.Y esto es lo que nos lleva a vivir mal. Por tener y hacer vidas incompletas, parciales.Cuestión individual y general. Masiva. ¿Cómo no viviremos en una sociedad en la queconstantemente ocurren aberraciones de toda clase, si la inmensa mayoría de los miembrosque la componen tienen vidas distorsionadas, limitadas y sin poder encontrar la profundarazón de SER?En la actualidad y gracias a las modernas tecnologías, se tiene una comprensión cadavez más clara de que todo se interrelaciona con todo. Caen infinidad de fronteras ideológicasque, como barreras y hasta barricadas, separaban a los pueblos y culturas de las diferentes partes del planeta. Odios y rivalidades absolutamente sin razón real de ser, como lasmotivadas por cuestiones religiosas, están cayendo estrepitosamente.Cada vez es más común el entendimiento de que cualquier ser humano, es casi unigual a nosotros en las cuestiones que se entienden por “humano”. Es decir, ya son muy pocosquienes aún consideran que sólo los que “son como yo”, no son
animales desalmados;insensibles e irrazonables;
sino tan sólo personas diferentes, en algunas o varias cuestiones, pero que al igual que yo, tienen todas las características de los seres humanos. Porque soncapaces de amar; pensar y razonar llegando a conclusiones que pueden ser diferentes, pero ensustancia no dejan de ser similares a las propias.Lo que varía, es una cuestión de conclusiones y métodos de alcanzarlas, según laidiosincrasia en la que se formó cada uno, como las experiencias personales que hacen defactores condicionantes. Sobre todo, la clase de información y de experiencias personales parasacar las propias conclusiones.¿Cómo alguien que nació desfavorecido en todo sentido, en relación a los demás, cualhijo de madre soltera y sin hogar; encima con limitaciones graves, cual parálisis infantil, podrá considerar que Dios existe y es justo?3