Más allá de la oscuridad MarCarrión©2011
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merecido ascenso. Se trataba de cerrar una importantísima campaña publicitaria en la que hacíameses que trabajaba incansablemente. La emoción y los nervios bullían en su interior desdehacía varios días.Laura sacó su coche del garaje del edificio donde residía y cruzó las oscuras e invernalescalles de Albacete bajo una lluvia incesante que por minutos arreciaba. No le importaba viajar de noche, al fin y al cabo, Madrid sólo estaba a dos horas de camino siguiendo la autovía,aunque se temía que si continuaba lloviendo de aquella furiosa manera llegaría mucho más tardede lo previsto. La reunión estaba programada para las doce de la mañana del día siguiente, podría haber salido temprano y llegar con tiempo de sobra, pero prefería hacer noche en Madridy dedicar las primeras horas de la mañana a repasar todas sus notas.La carretera circunvalación estaba plagada de coches procedentes de los polígonosadyacentes a la ciudad, que regresaban a casa después de un largo día de trabajo. Por fortuna, encuanto Laura tomó la A31, el tráfico se disolvió casi por completo. Para sentirse algo másacompañada, puso la radio en una emisora que sólo emitía música y tarareó distraídamente lascanciones que conocía.Durante la primera hora de camino, apenas se cruzó con unos cuantos coches que circulabanen sentido inverso, y muy pocos eran los que seguían su misma dirección. Suponía que el escasotráfico era consecuencia del abundante aguacero que estaba cayendo, pues no resultaba nadaapetecible conducir con semejantes circunstancias atomosféricas. Se vio obligada a mantenersea una velocidad muy por debajo de la permitida, pero no tenía prisa por llegar a su destino.Sus pensamientos giraban en torno a la reunión. Laura repasaba mentalmente la forma en laque, posiblemente, se desarrollarían las negociaciones. Sin embargo, aunque estaba distraída ensus reflexiones, reaccionó con una rapidez vertiginosa cuando vio un coche ante ella que jamásdebería haber estado detenido en medio de la carretera. Su pie aplastó el freno y de su gargantaescapó un grito de pánico cuando las ruedas de su Seat Ibiza patinaron sobre el asfaltoencharcado y Laura no pudo hacerse con la dirección. Dio un volantazo para esquivar el golpe, pero la parte trasera chocó violentamente contra lo que le pareció un todo terreno y el coche deLaura salió despedido de la carretera. Maniobró a ciegas antes de caer por un terraplén que tenía
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