anterior se fundamenta en la idea de que eladolescente es sujeto de derechos y no objeto dederechos de otros. Por eso, es un sujetoresponsable, y, a su respecto, se puede establecer un estatuto especial de responsabilidad penal,diferente del de los adultos, esto es, adecuado a sucondición de sujeto en desarrollo y alreconocimiento progresivo de su autonomía en elejercicio de sus derechos. Por lo mismo, excluyeexpresamente de la aplicación de esta normativa alos menores de 14 años. Ello, en conformidad conlos principios contenidos en la Convención sobrelos Derechos del Niño, que presume que, bajo unaedad mínima, los menores no tienenresponsabilidad penal y sólo son susceptibles demedidas de protección, y, en consecuencia, elEstado renuncia a toda acción en contra de ellos.Lo señalado lleva a esta normativa, asimismo,a prescindir del trámite de la declaración dediscernimiento como forma de determinar laimputabilidad, no sólo porque no condice con elcriterio de responsabilidad atenuada que sereconoce al menor como sujeto en desarrollo,sino porque los estudios, investigaciones yanálisis de la legislación comparada han arrojado,como una de sus primeras conclusiones, elreemplazo de dicho mecanismo por un límitelegal de edad, en que, conforme a la Convenciónde los Derechos del Niño, comienza laresponsabilidad juvenil.
Segundo, reafirma el principio delegalidad, al establecer que solamente sepodrá sancionar, conforme a las disposicionesde esta ley en tramitación, al adolescente quehaya infringido la normativa penal y siempreque no concurra a su respecto alguna causalde extinción, exención o eliminación deresponsabilidad
.En este aspecto, el mensaje hace presente quela actual legislación sobre menores contradice, endistintas materias, la normativa constitucional ylos principios consagrados en la Convención delos Derechos del Niño, toda vez que lainformalidad del sistema que establece con elafán de beneficiar a los menores, ha dado a lugar un sistema punitivo tutelar que no se somete a loscontroles constitucionales y vulnera permanentemente los derechos que la CartaPolítica consagra, tanto en el ámbito procesalcomo en el de las garantías sustanciales. Así lodemuestran la existencia de procesos sin formade juicio, la aplicación de medidas sin la participación de abogados, las sanciones privativas de libertad que vulneran el principio delegalidad invocando la situación de irregularidad,los desajustes conductuales o las situaciones de peligro, circunstancias, todas, que ponen derelieve la ineficiencia de un sistema ideado para proteger a los menores, pero que ha devenido enun desmedro para su posición jurídica. Ellocontrasta con el perfeccionamiento de la justicia penal para adultos, plasmado en el nuevo sistemade enjuiciamiento.
Tercero, distingue entre simplesinfracciones a la ley penal e infraccionesgraves.
El proyecto, asumiendo el principio detipicidad y estableciendo un criterio deintervención penal reducida o moderada, tanto enrelación con los delitos como con las sanciones,castiga las conductas tipificadas como crímenes osimples delitos en el Código Penal y demás leyes penales, pero excluye a la mayoría de las faltas.Las infracciones graves, entre las que secuentan el homicidio, la violación, el secuestro yla sustracción de menores, las mutilaciones y laslesiones graves, el robo con violencia en las personas, el robo con intimidación y el robo confuerza en las cosas en lugares habitados,
son lasúnicas que dan lugar a sanciones privativas delibertad, las que son consideradas de carácterexcepcional y como medida de último recurso.Todo lo anterior, sobre la base de buscarun equilibrio entre el principio deintervención mínima ante los adolescentes y elde protección de bienes jurídicos, atendiendoa la gravedad de la conducta delictiva.Para determinar la pena y fijar su extensióntemporal o cuantía se establecen una serie dereglas que el juez debe considerarobligatoriamente, lo que contrasta con laindeterminación que permite la actualnormativa.Las mencionadas reglas, entre las cuales secuenta la edad del infractor, el número deinfracciones cometidas y la proporcionalidadentre la gravedad de la infracción y laseveridad de la sanción, no obligannecesariamente al juez a aplicar una sanciónprivativa de libertad, dejándole el suficiente
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