actividad tiene sus hábitos y en la pasividad sensible regida por los hábitos se bosquejatoda una actividad que debe concebirse como una tendencia.Alain Flajoliet ha llevado a cabo un estudio comparativo sobre el hábito y lo hatratado entre el ámbito de la psicología y la fenomenología. Allí se refiere a
Ideas II
deHusserl, en donde el hábito moviliza el cuerpo propio quien a su vez habita unacorporeidad
real natural. La persona con sus hábitos pasa entonces a la esfera deatracción de la naturaleza, y ella se excluye del Ego trascendental. Es por “apercepcióninductiva” que yo entiendo la realidad de tipo personal que yo soy, es decir de mimanera habitual de comportarme como sujeto real en tales y tales circunstancias (Cf.Hua IV, 249). Husserl expresa algunas veces esta posición en
Ideas II,
aunque conmayor frecuencia tiende a arrancar la habitualidad de la naturaleza (Flajoliet, 2004: 37).Es entonces lógico dotar al
Ego
trascendental de rasgos personalizantes, y en particular de aquellos de lo habitual. El
Ego
puro no es desde entonces más un simple polo Yo(
Ichpol
).En un texto de
Ideas II
Husserl afirma: “Todo espíritu tiene (…) a diferencia dela cosa,
su motivación
en sí mismo
. Su individualidad no le viene solamente del lugar determinado que ocupa en el mundo. Una individuación absoluta marca ya el
Ego
purode la
cogitatio
de la que se trata cada vez, la cual es ella misma en si una individualidadabsoluta. Pero el
Ego
no es un polo vacío, sino el soporte del
habitus
que es el suyo, dedonde surge que él tiene su historia personal propia” (Hua IV, 299-300). Flajoliet hacenotar en esta cita la utilización, por parte de Husserl, del término latino
habitus
paradesignar la habitualidad propiamente trascendental (Flajoliet, 2004: 38).Elevado al nivel del
habitus
trascendental, el hábito es radicalmentedesnaturalizado. Flajoliet advierte que en la medida en que se acepte entonces llamar “habituales” las disposiciones cuasi naturales formadas por repetición, el equívocoestalla. En cuanto a las “intenciones persistentes” de un solo y mismo sujeto, escribeHusserl: “Se puede nombrarlas, en un cierto sentido, “habituales” (
habituelle
), aunqueno se trate de un
habitu
s relevante del hábito (
gewohnheitmässig
) propiamente dicho,como si se tratara del sujeto empírico que, él, puede adquirir disposiciones reales queuno llama habituales. El
habitus
del cual se trata aquí no pertenece al
Ego
empírico sinoal
Ego
puro” (Hua IV, 111). Otro texto en el que Husserl utiliza el término latino“habitus”.En el ciclo formado por
Ideas I, II y III
, el
Ego
trascendental aparecía principalmente como polo Yo (
Ichpol)
–es decir, como identidad-
idem
no viviente– a
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