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ucho nos han mentido, mucho nos encampanan cada vez que
llegan las campañas, y como bien dicen los viejos dinosaurios
políticos: “Los tabasqueños olvidan muy rápido con un billete enla mano”, así que de nosotros depende que logremos sacar al estadoadelante.
No podemos jarnos, ni en el partido, ni en el candidato, si no de
-bemos conocer más a fondo la calidad humana de la persona a
quien le conaremos el futuro de nuestro estado, que está cadavez más en decadencia y todo por conar a ciegas.
No permitamos que efectos nacionales sean la tendenciaen las próximas elecciones, si bien es cierto que la vo-tación es libre albedrío, también es cierto que en el casode Tabasco el 63% de las mismas depende hoy por hoy de
los jóvenes, a quienes solamente en campaña son el ojo del
huracán, pero mientras están sentados en la silla, no se acuer-dan de sus promesas con los mismos.En ConKvo, estamosverdaderamente preocu-
pados, porque a los jóvenes
les llegue la verdaderainformación al respectode cada candidato,sin manipulaciones opublicaciones pagadaspor ellos mismos, para quepuedan conocerlos a fondoy tomen una libre elecciónde quien consideren prudentepueda ser en quien pongan la administraciónde nuestro Estado. Es por ello, que nos hemosdado a la tarea de investigar a cada uno deellos y a partir del próximo número les da-remos la información en cada edición paraque no volvamos a ser sorprendidos por la
mercadotecnia y publicidad que nalmente
nosotros mismos pagamos y luego lo re-pagamoscon malos gobiernos.Robos, fraudes, falsas promesas, desvíos de
recursos, ejemplo de administración, obras realiza
-das, programas bien cumplidos, alianzas, fracasos
personales, negocios, gastos, viajes y demás, todo lo
que tenga que revelarse en torno a cada candidato loconocerás a partir de nuestra próxima edición, para que
juntos podamos rescatar nuestro Estado.La elección nalmente será de ustedes, nosotros solo
cumplimos con presentarles la verdadera cara de losposibles aspirantes rumbo al 2012.
Rumbo al
2012
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Estas son las caras
de los posibles candidatos a la Gober-natura del Estado de Tabasco para lasPróximas Elecciones
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ace ya unos meses,anduve de vacacio-nes por la provinciay fui invitado a visitar una
nca propiedad de un
paisano alemán del Volga
donde elaboraban jamones
caseros. Al pasar por unchiquero, me llamó la aten-ción el porte de una puercaamamantando a unoscuantos lechones. Parasalir de la curiosidad, le
pregunté al hijo del patrón
que me estaba atendien-do de qué raza eran esospuercos. - Son de raza“mexicana”… Pero esperellamaré a mi padre, que aél le va a gustar contar lahistoria.Por la puerta de la cocinaemergió don Helmut, ungigante de cabellos blan-cos que se desplazaba
dicultosamente asistido
por un bastón de 3 patas yme invitó a sentarme a lamesa de la galería dondeestaba un enorme botellónde alcohol de nuez de nomenos de 60 º.-¿Ud. sabe como se cazan
los puercos salvajes del
monte?- me pregunto elpaisano sin más trámite,mientras me servía un va-
sito chato de ese brebaje.
- Bueno, creo que los pe-rros “los paran” y un fusil
que los sacrica. - le contesté prudentemente, presintien
-
do que la historia venía por otro lado y que el viejo sabía
más que yo…
En este caso, no es así. - me dijo don Helmut y prosi
-guió: - Y cuando le diga cómo los cazo yo, Ud. va a poder entender porqué se les llama de raza “mexicana” y si esun hombre inteligente, podrá sacar algunas conclusionesacerca de por qué a los mexicanos les va como les va.
En el fondo de la nca, detrás de aquella cortina de
álamos que Ud. ve, y hasta la costa del río, hay un monte
inculto y sin trabajar. Dentro de ese cuadro, suele ha
-
ber puercos salvajes del monte. Para cazarlos hay que
comenzar por buscar un manchón sin matorrales y tirar un poco de maíz en el piso. Cuando los chachos lo des-cubren, van a comer todos los días, y Ud. solo tiene queponerles diariamente la ración. Una vez acostumbrados,construye una cerca en uno de los lados del sitio y les
sigue poniendo alimento. Por unos días van a desconar,
pero después terminan por volver. Entonces se hace otracerca a continuación de la anterior, y les sigue poniendo
comida hasta que dejen de dudar y regresan a comer. Y
así sucesivamente, hasta que casi cierra los cuatro lados
y solo deja una abertura para un portón.
Ya para entonces se han acostumbrado al maíz fácil, lehan perdido el miedo a los cercos y entran y salen casi
con naturalidad…Un día va y coloca el portón, lo deja
abierto y sigue poniendo maíz, hasta que encuentra lamanada comiendo, entonces le cierra la puerta. Al prin-cipio empiezan a correr en círculos como locos, pero yaestán sometidos.Muy pronto se tranquilizan y vuelven al alimento fácil queya se olvidaron de buscar por sí mismos, y aceptan laesclavitud.Uds. los mexicanos no se dan cuenta que estos gobier-nos populares y demagógicos que tienen, proceden de lamisma manera que yo con los chachos… Les tiran maízgratis disfrazado de programas de ayuda, planes socia-les, empleos públicos, cargos políticos, sueldos misera-bles, subsidios para cualquier cosa, leyes proteccionistas,sobornos electorales…
Todo a costa del sacricio de las libertades que les vanconscando migaja a miga
-
ja…Y los mexicanos no se
dan cuenta que no existe lacomida gratis, y que no esposible que alguien presteun servicio más barato queel que uno mismo hace.¿Acaso no ven que todaesa maravillosa “ayuda”que reparte el gobierno, lohace con los poderes queel pueblo permite que searroguen, para depredar las libertades y los bienes
de la gente que trabaja
y que produce? ¿Perocómo pueden vivir en unparaíso y tratar a todacosta de convertirlo en un
inerno…? ¿Cómo pueden
crear constancia cívica, silos políticos forman cua-dros de impunidad…?¡¡¡Sigan así – no más -, yque Dios los ayude cuandoles cierren el portón!!!Don Helmut se mandó loque quedaba del cuartovasito de un solo trago,me saludo y se fue ren-gueando por la puerta de lacocina. Y yo, mareado por el alcohol y apabullado por
la verdad, saludé al hijo y
me volví rumiando broncapor el polvoriento caminode regreso a casa…CUIDADO!!! PIENSA BIENAL VOTAR, NOS ESTANCERRANDO EL PORTON
Cuando nos cierren el
Portón...
Artículo Opinión