Reconociendo todos esos hallazgos y elementos positivos en su trabajo, megustaría hacerle llegar también una serie de observaciones críticas que apuntan, no adescalificar en absoluto, sino en colaborar si considera usted que podrían mejorar algúnaspecto de su trabajo.1)Me parece que usted despacha demasiadorápidamente, en la introducción de su trabajo, el estado de la cuestión,el examen de la literatura secundaria acerca de Lévi-Strauss. Podíahacerse una revisión más concreta y específica, al menos de los títulos principales sobre este autor, aludiendo algo más a su recepción encastellano.2)Las críticas principales las dirijo contra sumetodología de análisis en el campo de la historia intelectual. La basees un concepto, desde mi punto de vista muiy ingenuo de“pensamiento”, como contenido intencional de un acto del sujeto que piensa o tener en mente una idea. Como si pensar fuera un actosolitario, privado. No se resalta su carácter de comunicación, deconversación con uno mismo, de manejo y combinación de símbolos(tal como le tematiza v.g. Randall Collins). No deja de ser curioso enalguien que estudia a un autor cuya tradición de pertenencia, desdeDurkheim hasta Mauss, enfatiza precisamente el carácter social y no privado del acto de pensar. Es cierto que en la p. 48 s erefiere al pensamiento como conversación interna, pero no lo usa en su modelode historia intelectual; se apoya en una representación muy ingenuadel pensamiento como proceso solitario donde un autor recibe“influencias” de lo que lee, como si éstas vinieran de fuera.Ese conceptio ingenuo de “pensamiento” le lleva aolvidar que la producción intelectual de un autor no es un proceso privado en el que otros “influyen” más o menos (aquí aparece en ustedotro concepto viciado, el de “influencia”), sino una conversación conotros, por eso pensar es algo que se define y estructura sobre el espaciode posibilidades pensadas por otros, sobre un campo en el que unorecombina y coaliga unas cosas con otras. Ese concepto ingenuo lelleva a optar por un enfoque idiográfico de la historia intelectual,centrado en el autor y su obra, un enfoque que no comparto.3)Por centrarme en el concepto de “influencia”, que usted usa profusamente. Ya Lucien Febre en
La tierra y la evolución humana
(pp. 4-5),criticaba el carácter confuso y equívoco de una noción de origen astrológico,luego exportada (desde Bodino) a la geografía para referirse a la influencia del“clima” sobre el carácter de las naciones. Y luego a la historia intelectual.Criticaba sobre todo su aplicación para conectar ciertas teorías con ciertasinstituciones o hechos sociales. La crítica al concepto es especialmente fuerteentre los historiadores de las ciencias, por ejemplo, de tradición epistemológicafrancesa (Koyré, Bachelard, Canguilhem). Koyré decía que “no influye ennosotros todo lo que leemos o aprendemos. En cierto sentido, tal vez el más profundo, nosotros mismos determinamos las influencias a las que sucumbimos;nuestros antecesores intelectuales no se nos dan en absoluto, sino que loselegimos libremente” (Koyré, A.:
Del mundo cerrado al universo infinito
, p. 10).Canguilhem por su parte (“Lógica de lo viviente e historia d ela biología”,
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