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INTERVENCIÓN EN LA TESIS DE D. GONZALO MATA GARCÍA:
 MITOLOGÍA, LENGUAJE Y LÓGICA EN EL PENSAMIENTO DE C. LÉVI- STRAUSS 
(SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28 de junio de 2011)
Buenos días. De entrada tengo que decir que he disfrutado mucho con la lecturadel trabajo del doctorando. Es una excelente investigación, que muestra una granmadurez intelectual y merece la máxima nota. Desde mi punto de vista, presenta lassiguientes virtudes:1)El trabajo esorganizado con coherencia y corrección y se ciñeestrictamente a la temática del título. Se centra sobre todo en lasexploraciones y la posible teoría del mito en Lévi-Strauss, rastrea loque usted llama sus “influencias intelectuales”, delimita susdiferencias respecto a otras aportaciones teóricas acerca del mito ydesde ese horizonte entra a dilucidas cual es la relación con lalingüística y con la lógica en la metodología levistraussiana de análisisdel corpus mítico.2)Se apoya usted en un buen conocimiento d ela obra de Lévi-Strauss,sistematizada correctamente en tres frentes: los estudios sobre parentesco, los estudios sobre el mito y los trabajos situados entre dosaguas, sobre el “pensamiento salvaje” (
 El Pensamiento salvaje
y
 El Totemismo en la actualidad 
)3)Hay aportaciones concretas muy lidas. Por ejemplo, C.L.S. siempreSe refirió a la importancia de la geología para su obra, pero nadie sehabía puesto, que yo sepa, a desentrañar esa posible incidencia. Claroque se podía haber esclarecido más qué clase de geología leyó L.S.,qué textos y autores. Otro logro importante es el análisis del papel delos modelos y del lenguaje matemático, así como la posibleformalización lógica de los análisis de C.L.S. No había leído nuncanada tan completo. También está muy bien trazada la recosntrucciónde la definición de mito en L.S., o la exploración de cómo L.S. vacambiando su enfoque del mito en el curso de su trayectoria. Es algoque no se suele subrayar y que exige una muy trabajada y meritorialectura de la tetralogía de
Mythologiques
. Me parece también bastanteinteresante lo que dice acerca de la posibilidad de corregir a L.S.recurriendo a la teoría del signo de Peirce.4)Un elemento especialmente valioso de su tesis es que usted busca los puntos débiles de la obra que examina; no se deja arrastrar por ella beatamente, no la canoniza.5)Destaco finalmente el modo en que usted aprovecha las conclusiones,que no consisten en una mera recapitulación, para enunciar conclaridad las tesis que defiende. Se ajusta a la perfección al género d elatesis doctoral, que tiene un componente polémico, de defensa y ataque, pues hay que hacer valer una tesis, no s etrata sólo de proporcionar unadescripción o información.
 
Reconociendo todos esos hallazgos y elementos positivos en su trabajo, megustaría hacerle llegar también una serie de observaciones críticas que apuntan, no adescalificar en absoluto, sino en colaborar si considera usted que podrían mejorar algúnaspecto de su trabajo.1)Me parece que usted despacha demasiadorápidamente, en la introducción de su trabajo, el estado de la cuestión,el examen de la literatura secundaria acerca de Lévi-Strauss. Podíahacerse una revisión más concreta y específica, al menos de los títulos principales sobre este autor, aludiendo algo más a su recepción encastellano.2)Las críticas principales las dirijo contra sumetodología de análisis en el campo de la historia intelectual. La basees un concepto, desde mi punto de vista muiy ingenuo de“pensamiento”, como contenido intencional de un acto del sujeto que piensa o tener en mente una idea. Como si pensar fuera un actosolitario, privado. No se resalta su carácter de comunicación, deconversación con uno mismo, de manejo y combinación de símbolos(tal como le tematiza v.g. Randall Collins). No deja de ser curioso enalguien que estudia a un autor cuya tradición de pertenencia, desdeDurkheim hasta Mauss, enfatiza precisamente el carácter social y no privado del acto de pensar. Es cierto que en la p. 48 s erefiere al pensamiento como conversación interna, pero no lo usa en su modelode historia intelectual; se apoya en una representación muy ingenuadel pensamiento como proceso solitario donde un autor recibe“influencias” de lo que lee, como si éstas vinieran de fuera.Ese conceptio ingenuo de “pensamiento” le lleva aolvidar que la producción intelectual de un autor no es un proceso privado en el que otros “influyen” más o menos (aquí aparece en ustedotro concepto viciado, el de “influencia”), sino una conversación conotros, por eso pensar es algo que se define y estructura sobre el espaciode posibilidades pensadas por otros, sobre un campo en el que unorecombina y coaliga unas cosas con otras. Ese concepto ingenuo lelleva a optar por un enfoque idiográfico de la historia intelectual,centrado en el autor y su obra, un enfoque que no comparto.3)Por centrarme en el concepto de “influencia”, que usted usa profusamente. Ya Lucien Febre en
 La tierra y la evolución humana
(pp. 4-5),criticaba el carácter confuso y equívoco de una noción de origen astrológico,luego exportada (desde Bodino) a la geografía para referirse a la influencia del“clima” sobre el carácter de las naciones. Y luego a la historia intelectual.Criticaba sobre todo su aplicación para conectar ciertas teorías con ciertasinstituciones o hechos sociales. La crítica al concepto es especialmente fuerteentre los historiadores de las ciencias, por ejemplo, de tradición epistemológicafrancesa (Koyré, Bachelard, Canguilhem). Koyré decía que “no influye ennosotros todo lo que leemos o aprendemos. En cierto sentido, tal vez el más profundo, nosotros mismos determinamos las influencias a las que sucumbimos;nuestros antecesores intelectuales no se nos dan en absoluto, sino que loselegimos libremente” (Koyré, A.:
 Del mundo cerrado al universo infinito
, p. 10).Canguilhem por su parte (“Lógica de lo viviente e historia d ela biología”,
 
 p.111), decía que la historia de la ciencia “debe buscar las incompatibilidades oincompatibilidades lógicas entre las teorías, en lugar de unas relaciones deinfluencia entre unos personajes” (p..111) . En
 Idéologie et rationalité dansl’histoire des sciences de la vie
, vuelve a la carga. Comentando la obra deCamille Limoges sobre Darwin dice que uno de sus métitos consiste encuestionar “la utilización del concepto de influencia, concepto vulgar de lahistoriografía usual” (p. 19), que lleva a abordar los textos de un autor  privilegiando las autoexplicaciones y justificaciones que el autor da acerca de suobra. De esta tradición le viene a Foucault el rechazo frontal de ese concepto de“influencia” que usted usa con tanta devoción.Es mejor hablar de “importación”, que implica siempre unelemento de ruptura, al decontextualizar lo importado y recontextualizarlo en unmarco diferente. “Influencia” lleva a deformar ingenuamente los procesos derecepción intelectual.4)Este rechazo de la nocn de “influencia” implica una metodologíadiferente. No habría que apoyarse en la exploración de analogíasexternas entre pensadores; esto conduce a un proceso de comparaciónmás o menos salvaje de todo con todo. Habría que partir de lo queC.L.S. lee y descifrar cómo lee y selecciona. Usted mezcla en suanálisis todo con todo; lo mismo pone a Locke y a Leibniz –a los quees dudoso que leyera con detenimiento- que a Freud, Jakobson o lageología. Habla de convergencia a propósito de Vico y de influencia(¿pero lo leyó?, ¿cómo?) al referirse a Leibniz y Kant, y no se sabe dequé, cuando se refiere a Heidegger o a Wittgenstein. Esa mismavaguedad se reencuentra cuando usted habla de “cierta influencia” deMauss, Durkheim, Jung o Piaget (p. 28). La cuestión más bien sería:¿qué lecturas y qué importaciones intelectuales realizó L.S.?; ¿en quémomento de su trayectoria y como variaron de una etapa a otra?; ¿quéfunción estratégica tenían esas importaciones en cada caso?. Lacuestión no es si hay influencia de uno o de otro, sino ¿qué Kant, quéLeibniz o qué Piaget y cuándo, con qué objetivos fueron importados por C.LS.?. Por cierto, al hablar de Piaget me extraña que usted nocomente nada acerca del V capítulo de
 Las estructuras elementales del  parentesco
, “La ilusión arcaica” donde se critica las extrapolacionesde la evolución cognitiva piagetiana al campo de la historia de laciencia.5)El debate que usted introduce, a propósito de si Lévi-Strauss es o nofilósofo y en qué medida, me parece un falso debate. En efecto, ¿quésignifica ser un filósofo? Esto depende históricamente de la situacióndel campo filosófico en cada momento histórico, de sus fronterasmóviles; carece de sentido plantearlo en términos absolutos. Lévi-Strauss procede de la tradición durkheimiana y es filósofo en lamedida en que esta tradición entendía la filosofía. Lo relevante esexplorar la función del canon filosófico en sus textos, en su trabajoempírico, donde los conceptos filosóficos (por ejemplo el de“inconsciente” o el de “modelo” o el de “ideología”) pueden funcionar como herramientas, como puede hacerlo el análisis fonológico, en otrocontexto. Se puede entonces hablar de una filosofía practicada entalleres etnológicos (del mismo modo que hablamos de una filosofía
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