Lo Material y lo Inmaterial en el Patrimonio Cultural. Reflexiones en Torno al Patrimonio de Elche (España)Ponencia Principal del Subtema Patrimonio Intangible, Génesis del Tangible
Symposium Internacional sobre Conservación del Patrimonio Monumental
Pachuca, Hidalgo, 8 de noviembre de 2001
campanas al vuelo. Y posteriormente, hemos sabido que las celebraciones fueron tanto o más entusiastasen las restantes dieciocho comunidades galardonadas.La propia ceremonia de la proclamación estuvo presidida por la emotividad. La delegación española,integrada al noventa y nueve por ciento por valencianos, no pudo reprimir un espontáneo "¡bien!" alescuchar de labios del señor Matsuura la proclamación del Misterio. Y no fuimos los únicos. La ceremoniacelebrada en la Sala XI de los Cuarteles Generales de la UNESCO en París estuvo marcada por los vítores,los aplausos, los cánticos y las músicas tradicionales que acompañaron a las sucesivas proclamaciones.La intensidad de las emociones desatadas se encuentra directamente relacionada con la propia naturalezade los bienes intangibles: que son expresión de la personalidad de las personas y de los pueblos; que seconfunden con los seres humanos que, mediante su práctica, permiten su pervivencia a lo largo de lossiglos. Por tanto, cuando se otorga una distinción a un bien inmaterial, se está distinguiendo a sereshumanos, y se hace partícipe de ello a sus familiares, parientes, amigos y vecinos. Las piedras y los paisajes no pueden expresar su agradecimiento o su alegría al ser reconocido su valor excepcional como patrimonio de la humanidad; los hombres sí.Es por ello que soy muy optimista en cuanto al futuro de las acciones impulsadas por la UNESCO en tornoal patrimonio inmaterial.El optimismo, sin embargo, no debe hacernos ignorar las dificultades a las que se enfrentan dichasacciones, que existen, y son múltiples. A continuación abordaré la problemática de tipo epistemológico ymetodológico que pueden dificultar la labor de los interesados en la nueva distinción UNESCO para los bienes inmateriales.En mi opinión existe un serio problema de concepto, que no es otro que la propia definición del patrimonioinmaterial. Problema acuciante, porque condiciona por completo la definición de las políticas y los procedimientos a desarrollar en pro del patrimonio inmaterial.El reglamento que rige la proclamación de las obras maestras incorpora como definición de patrimonioinmaterial la definición de cultura popular y tradicional presente en la
Recomendación sobre la salvaguarda de la cultura tradicional y popular
de 1989, a saber:
El conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundadas en latradición, expresadas por un grupo o por individuos y que reconocidamenteresponden a las expectativas de la comunidad en cuanto expresión de su identidad cultural y social; las normas y valores se transmiten oralmente, por imitación o deotras maneras. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, lamúsica, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, la artesanía, laarquitectura y otras artes.
La insuficiencia de dicha definición fue denunciada en la conferencia internacional auspiciada por laUNESCO y la Smithsonian Institution, y celebrada en Washington D.C. del 27 al 30 de junio de 1999,cuyo objeto era efectuar una evaluación global de la recomendación de 1989. En mi opinión particular, setrata de una definición insatisfactoria y confusa, que no traza con nitidez la distinción entre lo material y loinmaterial, y que fracasa por poner el acento en la elaboración de un elenco de tipos de patrimonio