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Estrella fugaz
Aurora Seldon
Dedicado a Víctor 
 —Continuación de
«De corazón a corazón
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»— 
«Con mi amanecer envuelve tu piel,quémate en mi fuego.Soy tu estrella fugaz.»
 Naim Evren
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Turquía, febrero 1999
Un viento frío azotó la solitaria colina cercana a la ciudad turca de Urfa y despeinó el cabello deuno de los hombres allí reunidos. Mark Cristow era el arqueólogo encargado de recibir alequipo de periodistas que trabajaban en un documental sobre los Círculos de Piedra de GöbekliTepe
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,uno de los descubrimientos más importantes de la década. —Este emplazamiento puede considerarse un lugar dedicado al culto de los muertos. Estáextento de símbolos de fertilidad comunes a otros emplazamientos neolíticos y nunca fuedestruido, solamente enterrado con tierra y piedras —explicó—. Estimamos que hay veintecírculos de piedra en total, que corresponden al Estrato III, el más antiguo. Sus pilares tienenforma de T y presentan brazos y manos, pero no tienen ojos, ni boca, ni rostro. La hipótesis másaceptada es que se trata de las primeras representaciones de los dioses…La explicación se prolongó durante un par de horas más en la que el arqueólogo condujo alequipo de periodistas a través de la sección de las ruinas de Göbekli Tepe todavía cerrada a losturistas.Cuando por fin finalizó la visita, Mark volvió a la zona del campamento y se dirigió a la casarodante que le habían asignado, para cambiarse y volver al trabajo. Sentía esa ansiedadmezclada con excitación y una pizca de miedo que lo acompañaba cuando se enfrentaba al pasado. Su trabajo lo absorbía como un amante celoso del que no quería escapar; y aunquehabía estado alejado de Göbekli Tepe durante casi dos años, seguía tan fascinado como la primera vez que lo vio.Claro que su vida había cambiado mucho desde entonces. Ahora Naim formaba parte deella… Naim, su misterioso amante. Se habían conocido por accidente, cuando Mark lo recogió en lacarretera, herido y solo, dos años atrás. Habían estado juntos una semana, sin saber quiénes erany sin que les importase. La separación había hecho que Mark se alejara de una Turquíademasiado llena de recuerdos, pero se habían vuelto a encontrar hacía poco más de un mes, enParís.
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«De corazón a corazón»: relato publicado en la recopilación Relatos Navideños 2008 deOrigin EyaoiES y Colección Homoerótica, que tiene como protagonistas a Mark Cristow y aNaim Evren.
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Göbekli Tepe: yacimientoarqueológicodel inicio delneolítico (IX milenio a.C. ) situado al sureste de Turquía cerca de la frontera conSiria. Descubierto en 1963, tuvo que esperar hasta mediados de los años 1990 para que científicosalemanesdel
Deutsche ArchäologischeInstitut 
(DAI) iniciaran la exploración del lugar. Para efectos de la presente historia, se haalterado la descripción del emplazamiento, así como sus características. (Nota del Autor)
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 Naim era cantante. Un cantante famoso que había triunfado en Europa Oriental y que seabría paso en el difícil mercado norteamericano. ¿Quién hubiera imaginado que el atractivo joven de ojos verdes y mirada soñadora que había recogido en la carretera fuera una celebridad?Sonrió al recordarlo. El dorado de su piel le recordaba la extensa planicie mesopotámica y elmar de misterios que ansiaba descubrir. En Göbekli Tepe dirigía una excavación; en Naim podíaexplorar esos misterios con besos que sabían a arena y a desierto, podía hundir la lengua en eseombligo que lo enloquecía, sujetándole las caderas mientras le daba placer con los dedos. —Ah, Naim. Naim, ¿qué haré contigo? —dijo a la fotografía que guardaba en su cartera,oculta de miradas impertinentes.Era 11 de febrero y habría dado lo que fuera por pasar el Día de San Valentín en sucompañía. Pero claro, eso no podría ser. Naim estaba de gira y además, aunque detestarahacerlo, debía ser discreto. Eso era lo que le había pedido el cantante aquella noche, en Bélgica.
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 Bélgica, enero 1999
Mark recorrió con las yemas de los dedos la espalda del desnudo Naim, y se detuvo en la suavecurva de sus nalgas, donde continhaciendo rculos, disfrutando de su intimidad y procurando no pensar en cuándo lo volvería a ver.Después de su apasionado reencuentro en París el 24 de diciembre, se habían vuelto aseparar, esta vez con muchas promesas hechas en la tibieza del lecho. Naim se las habíaarreglado para reunirse con él en Bélgica, aprovechando un par de días libres entre conciertos, pero no era suficiente para Mark. Necesitaba más de él y lo sabía. Su trabajo lo seducía, pero amaba a Naim. Quería tenerlos alos dos y saber que no era posible lo ponía de mal humor. Además, su amante le pedía muchadiscreción y lo hacía sentir incómodo. —¿En qué piensas? —preguntó Naim con una sonrisa. —En ti. —¿Y qué pensabas? —susurró, atrayéndolo en un beso.Mark lo meditó unos momentos, besando esos labios cálidos que hacían que se sintiera duronuevamente. Pero el calor de su entrepierna podría calmarse luego: el momento de las preguntashabía llegado.Rompió suavemente el beso, poniéndose serio. Desde su reencuentro no habían habladomucho de su futuro como pareja. La conversación había sido muy personal, pero a la vez muyajena, como esas largas charlas que tuvieron en Turquía, cuando ninguno de los dos sabía quiénera el otro. —¿Por qué les dices a los medios que eres hetero? —La pregunta, hecha del modo másdirecto, causó que el rostro del cantante se endureciera. —Estrategia de imagen. Mi representante me lo pidió.La mención de su representante hizo que Mark recordara el modo en el que se conocieron.Según todas sus deducciones, había sido su anterior representante, Deniz Yildrim, quien habíagolpeado a Naim, abandonándolo en las afueras de Urfa. —Tu representante… ¿Cuál de ellos? ¿Deniz Yildrim o Kenan Hamdi? —preguntó consospecha. —Ambos. —Fue Yildrim, ¿verdad? Yildrim te golpeó. Leí que fueron amantes. —No había queridosonar tan brusco, pero los celos lo asaltaron de pronto. El cuerpo de Naim se tensó.2
 
 —¿Me estás interrogando? —dijo, irritado. —Sólo quiero entenderte. He leído muchas cosas sobre ti pero jamás me contaste nada… Siesto va en serio, necesito conocerte más. Naim se apartó, apoyando la cabeza sobre la almohada. Estuvo en silencio por algunosmomentos, luego miró a Mark. —Tú me conoces mejor que nadie. Lo que digan los medios, ¿qué importa? Eso no cambiarácómo soy. —Ya sé que te gustan los misterios. —Mark sonrió a su pesar, acariciándole la barbilla y Naim le devolvió la sonrisa—. Supongo que es complicado mantener una vida como la tuya. No preguntaré más. —No, tienes razón —reflexionó Naim—. Tienes derecho a saber lo que pasó. Deniz fue mi primera relación gay seria, nos conocimos cuando yo tenía veinte años y cantaba en bares ydiscotecas de Estambul. Él creyó en mí y se hizo cargo de mi carrera… Nos enamoramos yestuvimos juntos cinco años. Triunfé gracias a Deniz. —Él te golpeó… —Sí. No voy a negarlo —interrumpió Naim—. Conforme iba haciéndome famoso, Deniz mecelaba más. Al principio era divertido, y como siempre estábamos juntos, no había razón real para su desconfianza. Para mí era una especie de juego y creí que para él también. Pasaron losaños y se filtró en la prensa el rumor de que éramos pareja; él me obligó a negarlo y meenfurecí, creía que debíamos gritarle al mundo nuestro amor. Estaba tan molesto que me puse acoquetear con Brent Stevens y no me preocupé por ocultarme. Alguien nos tomó fotografías yse desató un escándalo. Imagino que lo leíste. —Sí —dijo Mark—. Debió ser difícil… —Lo fue. Allí me di cuenta de que salir del armario no iba a servirme de nada. No tienesidea de lo que puede ser el asedio de la prensa. Pero lo peor fue que Deniz lo creyó. Estábamosen Urfa, donde solíamos ir cuando queríamos intimidad. Tuvimos una discusión espantosa y megolpeó en el rostro, pillándome completamente desprevenido. Sólo reaccioné cuando meencontré en el piso y él me pateaba con una rabia que jamás le había conocido… —No sigas… —Mark le cubrió los labios, pero Naim lo apartó con suavidad. —Dijiste que querías saber —le recordó con firmeza—. Peleamos como fieras,golpeándonos e insultándonos y en algún momento debí caerme y perder el sentido. Lo últimoque recuerdo fue despertar en el auto de Deniz, que me zarandeaba para obligarme a salir. Hacíaun frío espantoso y él me arrojó a la carretera y me dejó. Grité de impotencia, llamándolo, peroestaba demasiado dolorido para correr y sólo me derrumbé, temblando. Lo siguiente querecuerdo fuiste tú. —¿Cómo pudo hacerte eso? —murmuró Mark—. ¿Por qué no lo denunciaste? —No podía. Le debía los buenos años que pasamos juntos. —Naim suspiró—. Luego supeque Deniz había vuelto a buscarme, pero no me encontró porque tú me habías recogido. Estuvocomo loco haciendo indagaciones, temiendo un secuestro. Cuando volvimos a vernos me pidió perdón, pero era tarde: yo me había enamorado de ti. Cambié de representante y me mudé a Nueva York, pero eso ya lo sabes. Los medios dejaron de especular sobre mi homosexualidadcuando me vieron con Sharon Knight y se habló de un compromiso. Cada cierto tiempo merelaciono con alguna modelo o actriz y mantengo mi imagen. Es duro, pero es necesario.Mark acarició su barba incipiente y le dio varios besos en la boca. Trataba de entender, de ponerse en su lugar, pero le era muy difícil. —¿Cómo supiste que fue Deniz? Nunca se lo dije a nadie —preguntó de pronto Naim. —Lo deduje. Soy un científico…3
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