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ALBARRACÍN, Mauricio. “Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas víctimas del conflicto armado”

ALBARRACÍN, Mauricio. “Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas víctimas del conflicto armado”

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ALBARRACÍN, Mauricio. “Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas víctimas del conflicto armado”, en Hechos del callejón. PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, año 2 No 11, enero de 2006.
ALBARRACÍN, Mauricio. “Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas víctimas del conflicto armado”, en Hechos del callejón. PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, año 2 No 11, enero de 2006.

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1 •
hechos del callejón
PnudPrograma de lasNaciones Unidaspara el Desarrollo
 Año 2
Enero de 2006ISSN 1794-9408
Asdi
Elecciones: primer desafío del 2006
Con los comicios de este año está en juego qué tan independiente será la participación ciudadana, qué tan transparentes serán estas elecciones,cuánta incidencia tendrán los armados en tránsito de desmovilización, así haya prohibición expresa para su acceso directo a cargos de elecciónpopular, y qué legitimidad acompañará a los elegidos en dos de las máximas instituciones de la democracia.
p.
2
Urge que los movimientos sociales se blindencada vez mejor contra la injerencia de losarmados y hagan oídos sordos a sus cantos desirena. La democracia interna y la constanterendición de cuentas son, como podría esperar-se, los mejores medios para lograrlo.
La página humanitaria
Minorías sexuales sonvíctimas del conflictoarmado.p. 16
¿Y al fin qué?
La violencia sindical:la estigmatización nocede.p. 12
 
Editorial
Construcción de paz y dedesarrollo humano.p. 19
Buenas prácticas
Comunas, territoriosde No Violencia.p. 20
La colonización armada de los conflictos laborales
Así vamos
p.
9
p.
5
¿Cómo nos ven?
En El Salvador, la guerra educó a generaciones completas en el uso másprofesional de la violencia; agudizó los conflictos sociales y terminó pormasificar el uso de las armas en la sociedad. Lo ocurrido en este país lemuestra a Colombia los peligros en estos procesos de desmovilización.
Número 11
Los casos de infiltración armada en organizaciones sociales y laboraleshan dado lugar a una cultura de la suspicacia que afianza la tendencia ala criminalización de la protesta. El Estado debe actuar imparcialmente yeliminar prácticas que atentan con el ejercicio de la libertad sindical.
Lecciones para no repetir los errores de otros
La desmovilización paramilitar se cruzó con la campaña electoral al Congreso y a la Presidencia. Aquí la entrega de armas por parte de hombres del Bloque Central Bolívar.
   ©   C  o  r   t  e  s   í  a   J  u   l   i  o   C   é  s  a  r   H  e  r  r  e  r  a   /   E   l   T   i  e  m  p  o
 
2 •
hechos del callejón
El debate
Elecciones:primer desafío del 2006
Con los comicios de este año está en juego qué tan independiente será la participación ciudadana, quétan transparentes serán estas elecciones y cuánta incidencia tendrán los armados en tránsito de desmo-vilización, así haya prohibición expresa para su acceso directo a cargos de elección popular.
A
diferencia de otras elecciones, en las del Congreso yPresidencia del
2006
el temor reside no tanto en cómoactuarán las
farc
o el
eln
, sino en el nivel de incidencia ypresencia que tendrán las
auc
.Paradójicamente, mientras se presume que las guerri-llas presionarán para que los votantes no acudan a las urnas, como lohan hecho en años anteriores, analistas y políticos sostienen que lasautodefensas presionarán para lograr lo contrario. Es decir, para quese vote por quienes ellos indiquen en defensa de sus intereses.Aún están en el ambiente declaraciones como la del ex jefe para-militar Vicente Castaño, hoy desmovilizado: “Tenemos más del
35
porciento de amigos en el Congreso. Y para las próximas elecciones vamosa aumentar ese porcentaje de amigos”. O las de su compañero, “Ernes-to Báez”, cuando aseguró que las
auc
no desaparecerían, sino que setransformarían: “Seremos un gran movimiento, un movimiento queexige participar en las grandes decisiones de la Nación”.A la preocupación por la incidencia que —de diferente forma— ten-drán los grupos armados en las próximas elecciones (
12
de marzo paraCongreso;
28
de mayo y
18
de junio, primera y segunda vuelta presiden-cial) se suman la incertidumbre por el control efectivo a la financiaciónde las campañas y las nuevas reglas electorales que estrenará el país.Por ello, las elecciones son un desafío en el
2006
, porque estarán en juego qué tan real e independiente será la participación ciudadana, qué
 
   ©   C  o  r   t  e  s   í  a
   P   r   e   n   s   a  •   A    l   t   o   C   o   m   i   s   i   o   n   a    d   o   p   a   r   a    l   a   P   a  z
tan transparentes serán estas elecciones, cuánta incidencia tendrán losarmados en tránsito de desmovilización y qué legitimidad acompañaráa los elegidos en dos de las máximas instituciones de la democracia.
La presencia de los grupos armados
Los analistas y políticos coinciden en que será evidente la presencia degrupos armados en las elecciones ejerciendo todo tipo de intimidación.“Desde la más evidente, para que los colombianos no voten, hasta aque-lla que obliga a que se vote por determinado candidato generando quenuevamente se presenten candidaturas únicas, como ocurrió en el
2002
en Magdalena y Cesar. Esto es una contradicción con la esencia de lademocracia”, sostiene Elizabeth Ungar, directora del programa CongresoVisible de la Universidad de los Andes.En ese primer tipo de intimidación estarían las
farc
y el
eln
. Y enel segundo, las autodefensas. A medida que se acerquen las jornadaselectorales se conocerá con certeza cómo actuarán las guerrillas enellas. En el caso del
eln
, está explorando con el Gobierno nacional enCuba establecer conversaciones formales, aunque por el momento nose tiene previsto pactar un cese del fuego. Sin embargo, la esperanzaestá en los resultados de estos acercamientos.Las
farc
, por su parte, le apuestan a la no reelección presidencial me-diante acciones contra civiles y objetivos militares. Así, en las primeras,han incrementado los asesinatos selectivos, como el del ex gobernador
 
3 •
hechos del callejón
han logrado fortalecerse localmente a través de aliados en alcaldías,gobernaciones y en el Congreso.“El típico ejemplo es ‘Jorge
40
’, el mayor cacique electoral del Cesar,Magdalena, Atlántico y La Guajira, especialmente, y quien expide másavales políticos que los partidos tradicionales. Y, después de él, sigue‘Don Berna’, en Antioquia”, afirma la analista López.A Rodrigo Tovar, alias “Jorge
40
”, líder del Bloque Norte de las
auc
ypedido en extradición por Estados Unidos, se le acusa recientementede la masacre de ocho personas, la desaparición de un menor de edaden Curumaní, Cesar, y la apropiación de recursos de las
ars
de la CostaAtlántica. La agencia de noticias
afp
, citando como fuente a un dirigen-te gremial del Cesar, informó que el
10
y
11
de diciembre del
2005
doscongresistas se reunieron con ese jefe paramilitar para “echar a andarsu aplanadora electoral”.El Bloque Norte es “una de las estructuras más activas, con un fuer-te apoyo regional que incluye a gobernadores, alcaldes, bananeros,palmicultores, ganaderos y otros sectoressociales, a tal punto que en un principioesta organización propuso la realizaciónde un proceso de paz regional, lo cual nofue aceptado por el Gobierno nacional”,dice Juan Carlos Garzón en el libro
El poder  paramilitar 
.Aunque analistas afirman que existe el temor de que los jefes desmovi-lizados les quiten votos a los políticos tradicionales, el camino de lasalianzas se muestra como el más práctico, entre otras cosas, por la expresaprohibición gubernamental de que los miembros de grupos armadosparticipen en política hasta que se desmovilicen todos los integrantes yestructuras de la organización.No obstante, el segundo escenario de la presencia paramilitar puedetambién preverse en listas y candidatos propios. Javier Montañez, alias“Macaco”, jefe del Bloque Central Bolívar, una de las estructuras máspoderosas de las autodefensas y a quien se le acusa de intimidaciones enel Eje Cafetero, específicamente en Risaralda, “aspira a colocar alcalde ysenador”, dice la investigadora López.Con la misma intención estaría Luis Eduardo Cifuentes, conocidocomo “El Águila”, jefe desmovilizado de las Autodefensas de Cundina-marca y a quien se le acusa de intimidaciones en ese departamento.Políticos como la representante Nancy Patricia Gutiérrez han denuncia-del Huila Jaime Lozada, en una clara advertenciade que no dejarán hacer proselitismo en las re-giones donde ejercen alguna influencia.Esta misma intimidación la han ejercido contraconcejales, algunos de los cuales, como los dePuerto Rico, Caquetá, han sido declarados equí-vocamente objetivos militares. En el
2005
fueronasesinados
16
, de los cuales
11
se le atribuyen aesta guerrilla. También pueden contarse aquí losdos paros nacionales —Arauca y Putumayo—,donde lograron impactar en los ámbitos local,regional y nacional.En las segundas —acciones contra objetivosmilitares—, se cuentan el ataque al Ejército de fi-nales del año pasado, catalogado como “el mayorrevés militar en la era Uribe”, donde murieron
29
militares en Vista Hermosa, Meta, pleno corazóndel llamado Plan Patriota, y los asaltos en Iscuandé, Nariño, dondemurieron
16
militares; Teteyé, Putumayo, donde murieron
26
, y SanMarino, Chocó, donde murieron
8
.“Durante el
2006
, como lo han hecho históricamente, las
farc
trataránde sabotear las elecciones para mostrar, entre otras cosas, las debili-dades de la Política de Seguridad Democrática del Gobierno. Serán unfactor desestabilizador, pero no comparado con el que representan losparamilitares”, dice el experto en seguridad Andrés Villamizar.Ese “factor desestabilizador” de los armados no reside únicamente ensu ilegalidad, sino en la capacidad política. Mientras las
farc
desprecianla política, dice la analista Claudia López, los paramilitares ven en ellaun mecanismo para consolidarse regional y nacionalmente y, además,la asumen como un instrumento de protección estratégica.Para ellos, dice la experta, la política es tan importante como abrir uncorredor para el tráfico de drogas ilícitas. “A los paramilitares sí les impor-tan los comicios porque, a diferencia de la guerrilla, han logrado incidir enéstos, especialmente en el ámbito nacional. Si ponen congresistas, el nivelde protección es alto porque reciben información privilegiada y puedenincidir en leyes sobre asuntos de su especial interés”, afirma López.Una investigación de Claudia López demostró votaciones atípicas enlos comicios de Congreso del
2002
en Magdalena y Cesar (donde hubocandidatos únicos a las gobernaciones), Córdoba, Sucre, y Antioquia,en algunos de los cuales la consolidación regional, económica y políticade líderes paramilitares coincidió con una ola de masacres.En las próximas elecciones, según observadores críticos y políticosconsultados, los paramilitares tendrán presencia a través de dos es-cenarios con los cuales buscarán mejorar o superar los resultados deesas elecciones. El primero, conservando las alianzas que tienen enciertas regiones del país, especialmente en la Costa Atlántica, donde
   ©   C  o  r   t  e  s   í  a   C   l  a  u   d   i  a   R  u   b   i  o  •   E   l   T   i  e  m  p  o
En las próximas elecciones, los paramilitares tendránpresencia a través de alianzas con caciques tradicionales o im-poniendo sus propios candidatos con el fin de asegurar y con-solidar su poder económico, político, militar y regional
.
 Analistas opinan que a los paramilitares sí les importan los comicios porque, a dife-rencia de la guerrilla, han logrado incidir en ellos.Las nuevas reglas que se aplicarán en las elecciones exigen que el votante esté muy bien informado.

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