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Teoría Queer: Pliegues estratégicos y prácticas identitarias
 Apuntes para una crítica pragmática al psicoanálisis.
Ricardo Esteves, UBA
Eje Temático:
Identidades PolíticasAdvertencia.Este texto debe ser considerado como notas, acaso un indice de algunas cuestionesfundamentales para la discusión de una teoría de género que implica una discusión política yestrategia.Deben ser consideraciones anotaciones dispersas en torno a estas cuestiones y no un textoacabado. Estas anotaciones se proponen plantear un temario y caminos para estrategiaspolíticas disidentes.En este sentido nos interesa aquí demarcar distintos caminos para elaborar estrategiaspolíticas que permitan la emergencia de nuevos sujetos políticos.PresentaciónLas ideas aquí presentadas proponen un recorrido por 1. La sexualidad y la Biopolítica,2.Diferencia, Resistencia y Normalidad, 3. Identidades, Estrategia y Sujetos Políticos, y 4.Manada, Multitud y Hegemonía. A lo largo de este recorrido intentamos presentar una reflexiónsobre el aspecto de la política que rige los aspectos vitales de las personas como la sexualidad.La utilización de tecnologías y dispositivos sobre campos como el de la sexualidad (podríamosagregar el de la locura, las drogas, etc.) implican ordenes disciplinarios y de control sobre loscuerpos. Estos ordenes normalizadores no logran cerrar, totalizar, la obediencia a suscategorías. La diferencia aparece como la experiencia de límite, del afuera, que permite cerrar una identidad.Las identidades son el efecto de afecciones y no son fijas. Esta propiedad de las identidadesnos permite operar y constituir sujetos políticos. Las distintas estrategias identitarias devienenen distintos ordenes poíticos como la manada, la multitud y la hegemonía.Si entendemos la biopolitica como la forma en que se ordena la vida en tanto se ejerce uncontrol disciplinario sobre los cuerpos, ¿que aspecto o dispositivo permite ejercer ese controlde manera más profunda que la sexualidad?
 
Proponemos analizar brevemente los distintos aspectos que anudan la vida en los que estaimplicada una sexualidad regida por distintos discursos. El matrimonio y la familia regidos por eldiscurso jurídico, la reproducción por el discurso de la biología, el cortejo por el discurso de laliteratura, las patologías por el discurso del psicoanálisis, etc.A pesar del orden biopolítico no dejamos de encontrar la diferencia que se resiste haciendo unailusión toda posibilidad de un dominio total de la vida.La mirada que aquí proponemos sobre la sexualidad difiere del psicoanálisis en que nos busca“entender” en términos de descubrir las causas en términos de una retórica científica. El saber en torno a sexualidad aquí propuesto tiene menos que ver con “entender” las razones que consaber operar, hacer, con ella. En este sentido, esta propuesta es una crítica pragmática alpsicoalisis basada en las prácticas sexuales que proliferan en los rgenes de lasperversiones (la sexualidad patológica).Es en estas prácticas sexuales donde constituyen identidades que dan lugar a un nuevo sujetopolítico: las multitudes queer.La mirada anarquista -que puede circular como discurso en las multitudes queer- propone unalógica política antihegemónica, una articulación descontinua, una forma de quiebre ó fuga.La propuesta de fondo de este trabajo son los pliegues estratégicos y las prácticas políticas.Esto es ver la sexualidad como algo que no está fijo en un campo sin determinaciones Poder reapropiarnos de gestos, rasgos, prácticas, desde una reapropiación y resubjetivación. Hacer proliferar las prácticas de nuevas sexualidades, e identidades políticas.1. Sexualidad y Biopolítica.
Ese biopoder fue, a no dudarlo, un elemento indispensable del desarrollo del capitalismo; esteno pudo afirmarse sino al precio de la inserció controlada de los cuerpos en el aparato de producción mediante un ajuste en el fenómeno de la poblacón a los procesos económicos.Michel Foucault “Historia de la sexualidad” La sexopolítica es una de las formas dominantes de la acción biopolítica en el capitalismocontemporáneo. Con ella el sexo (los órganos llamados « sexuales », las prácticas sexuales y también los códigos de la masculinidad y de la feminidad, las identidades sexuales normales y desviadas) forma parte de los cálculos del poder, haciendo de los discursos sobre el sexo y delas tecnologías de normalización de las identidades sexuales un agente de control sobre lavida.Beatriz Preciado: “Multitudes Queer” 
 
Es una conclusión evidente que de una historia de la sexualidad se desprenda la noción debiopolítica. ¿Que aspecto o dispositivo permite ejercer ese control de manera más profundaque la sexualidad? ¿Que mejor manera de imponer orden en una población, controlar suscuerpos?¿Que mejor manera de controlar el cuerpo viviente, de ordenar su espacio, su formade relacionarse con otros cuerpos; de distinguirlos y disciplinarlos, (disponer de la vida) que lasexualidad?El biopoder pensado como forma de controlar disciplinariamente los cuerpos a través depolíticas que disponen de la administración y mantenimiento de la vida, como la natalidad, lavivienda, la salud pública, etc. La biopolítica es la forma en que se ordena la vida de unapoblación mediante distintas tecnologías que disciplinan los aspectos básicos de la existenciade las personas.Para Agamben la biopolítica es la forma inmanente y teleológica de la soberanía política que segenera en torno a la nuda vida. Para Foucault es una invención reciente (siglo XVIII) quecomienza a utilizar el poder y el saber a través de técnicas políticas para ordenar fenómenospropios de la vida. Mientras que para uno la biopolítica es como una forma sagrada de lasoberanía para el otro es solo una tecnología discontinua, sin centro, es decir, contingente.En lo que estos dos autores están de acuerdo sobre el biopoder que gestiona los procesosvitales es el papel que juega el sistema jurídico
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en la instauración de este orden. Foucaultinsistiría en la importancia que tiene la ley incluso para castigar con la muerte a quien no laobedece. Esta es la forma más clara de ver como operan los discursos como mecanismo desujesión. En tal caso la sexualidad aparece como un campo regido por una serie de discursosque restringen y regulan (el acceso y uso de los placeres, además de dar forma) a susprácticas. Por ejemplo, el sistma jurídico reglamenta el matrimonio y la vida familiar; el discursode la biología regula la reproducción; el discurso de la literatura el cortejo, el discurso delpsicoanálisis la sexualidad infantil y las patologías; el discurso de la pornografía que ilustra lasformas de la heronorma. La forma discontinua en que estos discursos ordenan distintosaspectos de la sexualidad muestran como esta se encuentra estratificada en nuestras prácticas
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“Tanto en el tema general de que el poder reprime el sexo como en la idea de la leyconstitutiva del deseo, encontramos la misma supuesta mecánica del poder. (...) sería un poder que sólo tendría la fuerza del "no"; incapaz de producir nada, apto únicamente para trazar límites, sería en esencia una antienergía; en ello consistiría la paradojade su eficacia; no poder nada, salvo lograr que su sometido nada pueda tampoco, excepto lo que le deja hacer.Finalmente, porque se trataría de un poder cuyo modelo sería esencialmente jurídico, centradoen el solo enunciado de la ley y el solo funcionamiento de lo prohibido. Todos los modos dedominación, de sumisión de sujeción se reducirían en suma al efecto de obediencia”M.Foucault “Historia de la sexualudad” p50.
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