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PATERNALISMO Y AUTORITARISMO (Racionalismo Juridico Politico)

PATERNALISMO Y AUTORITARISMO (Racionalismo Juridico Politico)

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Paternalismo y Autoritarismo son expresiones incompatibles con la construcción de un Ordenamiento Juridico Social Democrático. Niegan los fundamentos del racionalismo juridico politico sobre cuyos principios se erigen el Sistema Juridico Legal.
Paternalismo y Autoritarismo son expresiones incompatibles con la construcción de un Ordenamiento Juridico Social Democrático. Niegan los fundamentos del racionalismo juridico politico sobre cuyos principios se erigen el Sistema Juridico Legal.

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Categories:Types, Research, Law
Published by: César Edmundo Manrique Zegarra on Jul 10, 2011
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07/10/2011

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RACIONALISMO JURIDICO POLITICO
PATERNALISMO Y AUTORITARISMO
Cesar Edmundo Manrique Zegarra
 ACUERDO CONSTITUCIONAL.Parece superfluo pero es necesario decir que conforme al acuerdo constitucional dehacer de la nuestra una sociedad democrática, igualitaria y liberal, de la que puedapregonarse que es además justa, (y por supuesto también conforme al juramento quecompromete a todo funcionario público con ese acuerdo), el Estado y las institucionesde la organización jurídico política que lo integran deberían constituirse, sin excepciónalguna, como organizaciones de personas en las que sobre cualquier otra consideraciónprime la obediencia a la Constitución y a las leyes (que declaran lo que es justo) y tengan capacidad para adecuar sus pensamientos y actos a la racionalidad que de ellasemana. Deberían estar conformadas por individuos intelectual y moralmente dotadospara conjugar voluntades, ordenar pensamientos, elaborar proyectos y coordinaractividades en torno a explícitas finalidades socialmente valiosas claramente definidas(en la Constitución); con decisión y madurez intelectual suficiente para determinar y conseguir objetivo definibles, posibles, necesarios y beneficiosos previamenteestablecidos (en las leyes); con la preparación y aptitud que se requiere para aplicar losmedios y recursos públicos disponibles a fin de alcanzar metas específicas o resultadoscuantificables (a través reglamentos); y capaces en fin de discernir lo justo para dirimirconflictos, aplicar sanciones, atribuir facultades, obligaciones, restableciendo el orden jurídico social (mediante actos jurídicos singulares)
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. Lograr todo ello no requierecapacidad o esfuerzo excepcionales. No es necesario conformar comisiones del más altonivel, solicitar la concurrencia de los más brillantes juristas nacionales y destacadosexpertos internacionales; mucho menos esperar la financiación del Fondo MonetarioInternacional o del Banco Mundial. Hay que actuar ordenadamente y nada más.RACIONALIDAD JURÍDICO POLITICA En ello radica la racionalidad de la organización jurídico política y en esa racionalidadestán las posibilidades de construir un ordenamiento jurídico social democrático, esdecir, una sociedad con una institucionalidad ordenada y claramente regulada lo cualsólo es posible bajo la inquebrantable afirmación de que en esa sociedad todos loshombres son capaces para discernir lo justo y lo injusto y por eso mismo todos ellostienen aptitud para participar activamente en la vida política, en las decisiones de lacolectividad y ordenar y decidir libremente qué hacer con su propia vida. Elreconocimiento de la igualdad en el uso de la razón jurídica que habilita a todos loshombres para discernir entre lo justo e injusto, es desde siempre el fundamento de lacreencia democrática, y su negación, el fundamento de conductas totalitarias, según losustentado por K. Popper
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, cuya lectura habría que recomendar a nuestrosdirigentes, gobernantes o líderes, como quieran llamarse.DEMOCRACIA.La Constitución – que no es un don ni un invento sino un convenio racional y fundamentado acerca de lo que es justo- tiene prevista la construcción de una sociedaddemocrática, igualitaria y ordenada en nuestro territorio, una sociedad de la cuál tal vezalgún día podamos pregonar (o puedan hacerlo nuestros descendientes) lo que sepregonaba de un paradigma modernísimo que tiene una antigüedad de 2,400 años y está plenamente vigente. Aquel del cual informa Tucídides en su Historia de la Guerradel Peloponeso al resumir el célebre discurso fúnebre en honor de los caídos en laguerra pronunciado por Pericles el año 431 ac., discurso que contiene, al decir de K.Popper, la mejor descripción y el más grande elogio de la democracia. ¡Ojalá! podamos
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K Popper. “La Sociedad Abierta y sus Enemigos”. Ediciones Paídós Ibérica S.A.. Barcelona2006. Es uno de los libros escritos por K. Popper para fundamentar la validez de esa afirmación.
 
decir de lo nuestro como decía él decía de lo suyo:
“Tenemos un régimen político queno se propone como modelo las leyes de los vecinos, sino que más bien es él modelo para otros. Y su nombre es, Democracia, porque las cosas dependen no de unaminoría, sino de la mayoría.
 Y luego podríamos agregar sencillamente que entrenosotros...
 A todo el mundo asiste, de acuerdo con nuestras leyes, la igualdad dederechos en los conflictos privados, mientras que para los honores, si se hacedistinción en algún campo, no es la pertenencia a una categoría, sino el mérito lo quehace acceder a ellos; a la inversa, la pobreza no tiene como efecto que un hombre,siendo capaz de rendir servicio al Estado, se vea impedido de hacerlo por la oscuridad de su condición…
En lo que se refiere a nuestra manera de entender distinguir entre loprivado y lo público, podremos asegurar…
Y al tratar los asuntos privados sinmolestarnos, tampoco transgredimos los asuntos públicos, más que nada por miedo,y por obediencia a los que en cada ocasión desempeñan cargos públicos y a las leyes,y de entre ellas sobre todo a las que están dadas en pro de los injustamente tratados,y a cuantas por ser leyes no escritas comportan una vergüenza reconocida….
Respecto a nuestro sentido de la responsabilidad, diremos…
Arraigada está ennosotros la preocupación de los asuntos privados y también de los públicos….consideramos al que no participa de estas cosas, no ya un tranquilo, sinoun inútil, y nosotros mismos, o bien emitimos nuestro propio juicio, o biendeliberamos rectamente sobre los asuntos públicos, sin considerar las palabras un perjuicio para la acción, sino el no aprender de antemano mediante la palabra antesde pasar de hecho a ejecutar lo que es preciso” 
La democracia ateniense del siglo V a.c., sigue siendo el paradigma de organización social y política, cuyos virtudes habría queimitar y cuyos defectos habría que evitar. Esto no es imposible ni utópico para lacolectividad vigorosa, diversa, múltiple de todas las sangres y todas las culturas, comodicen los que más saben, sino una necesidad para encausar su vitalidad. Cuando asíocurra podremos continuar nuestro discurso afirmado…
“cada uno de nuestrosciudadanos puede hacer gala de una personalidad suficientemente capacitada paradedicarse a las s diversas formas de actividad con una gracia y habilidaextraordinarias.” 
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…y todo eso gracias a que nos comportamos con decencia.PATERNALISMO Y AUTORITARISMO.En una sociedad de tal clase, desde luego, está proscrita toda conducta paternalista oautoritaria, porque una y otra niegan capacidad, igualdad, libertad o responsabilidad enlos individuos del colectivo social; una y otra denigran y envilecen. La primera suponedebilidad, inmadurez o algún tipo de orfandad en lo miembros de la colectividad sobrela cual se ejerce y la segunda supone torpeza, primitivismo o brutalidad en susmiembros. Ese estado de cosas –según el programa implícito en esas creencias- sólopuede superarse gracias a la generosa intervención de un selecto grupo de hombrestitulares de toda virtud, bondadosos, educados y sabios que orientan y dirigen a losignaros habitantes de la opacidad, o por la afortunada aparición de algún o algunospocos hombres carismáticos, inteligentes, audaces, valientes y severos que ordenan y conducen a la manada humana por las triunfales sendas de éxito imperecedero. Y asípues, entonces, a unos para prevenir errores, les habría sido entregado el monopolio dela razón, a los otros para evitar torpezas el monopolio de la virtud.
 
Nosotros nopodemos admitir ese tipo de conductas, no porque no conduzcan a la felicidad bovina,sino precisamente por eso.Si asumimos que es nuestro deber, conforme al mandato constitucional, constituir unasociedad democrática, racionalmente ordenada y responsablemente gobernada nopodemos tolerar ni el paternalismo ni el autoritarismo, porque tales tendencias corroenla base en que se asientan las creencias constitucionales. Niegan los fundamentos de laconducta democrática, es decir el reconocimiento de la igual capacidad y libertad detodas las personas (cuyo escaso juicio reclamaría una dirección); niegan la racionalidaddel sistema jurídico legal (que debería ser completado por la revelación del arcano de
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Tucídides. La Guerra del Peloponeso. Tomo I. Discurso de Pericles
 
 valores, principios, creencias o ideologías que solo ellos conocen) y por último nieganla responsabilidad correlativa las consecuencias de los actos a través de los cuales seafectan derechos (por la primacía de la obediencia y sumisión, sobre la igualdad y lalibertad).HISTORIA Este es un asunto muy importante porque las tendencias autoritarias y paternalistasestán presentes en las diversas colectividades que constituyen el conglomerado social.Hay muchas razones históricas que explican estas tendencias. Conservan vigorcreencias no explícitas, usos y costumbres heredados de un vergonzoso coloniaje quetrajo consigo el brutal avasallamiento de las poblaciones nativas, todo lo cuál, sumado alas diferencias propias de nuestra diversidad cultural, abonan en pro de la afirmaciónde la existencia de privilegios a favor de unos y discriminaciones en desmedro de otros,que se justificarían por la natural superioridad de unos grupos sobre otros y de unaspersonas sobre las otras, todo lo cuál contradice el proyecto constitucional de construiruna sociedad democrática, igualitaria, libre, ordenada racionalmente, y conformada alos criterios de justicia, cuyo proceso se ve retrazado por esas taras.La historia, es decir, la comprensión del orden o desorden pasado, no ata sino libera enla medida en que proporciona una explicación de las causas o razones de lo sucedido,razones y causas que puedan o no coincidir con las que motivan los actos del presente.La virtud de la historia no está en la explicación de las causas por las cuales somos loque somos, ni en la justificación de lo que se hizo y se sigue haciendo, sino en elconocimiento de las creencias, razones o motivos que hacían necesarios o explicablesactos, hechos, creencias, usos y costumbres que persisten cuando no subsisten lasrazones o motivos que las hacían explicables. La historia sirve para indicar cuando esque aquello que fue verdadero, justo, útil o necesario allá en ese entonces, es falso,injusto e inútil ahora. El autoritarismo y paternalismo se ubican en el rango deconductas que atan y propugnan el retorno a un pasado vergonzoso. Como diceBenedetto Croce,
“La única historia es la historia contemporánea… porque es evidenteque sólo un interés por la vida presente puede mover a indagar un hecho pasado; el cual en cuanto se unifica con un interés por la vida presente no responde a un interés pasado si no presente” 
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Jorge Basadre. “Iniciación de la República” Tomo I. Librería Francesa Científica y CasaEditorial E.Rosay. Lima 1929. pag.

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