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POPULISMO, MISTICISMO Y PSICOANALISISEmilce CudaSandra MansillaNora Merlin1.INTRODUCCION
Dado el contexto latinoamericano, donde una alta religiosidad al margen de lasinstituciones tradicionales convive con sistemas políticos populistas; y dado que en susdemocracias igualitarias se registra una de las mayores desigualdades, nos proponemos estudiar de manera sistemática una posible articulación de significantes religiosos en el campo de la protesta social tendiente a recuperar la palabra de lo Otro, mediante un trabajo interdisciplinarioentre filosofía, teología y psicoanálisis, y en orden a facilitar nuevos modos de democracia quetomen en cuenta dichas características. El objeto de estudio será, entonces, identificar una matrizdiscursiva común a la lógica del populismo y a la lógica de lo sagrado, para que la producción designificantes religiosos, en orden a mitigar la exclusión, pueda ser inscripta en nuevas relacionescategoriales. Se presentarán casos provenientes de la investigación-acción llevada a cabo enAmérica Latina, a la luz de un marco de referencia teórico que tiene en cuanta comoherramientas a la teología medieval en su vía negativa, a la filosofía política y al psicoanálisis.En torno al concepto de hegemonía desarrollado por Ernesto Laclau y Chantal Muffe, y desdeuna perspectiva lacaniana, se analizará la vacuidad como práctica tendiente a la destrucción delsignificante del término, el “significante vacio”, manifiesta en la “unidad en la diferencia” sinque el momento diferencial resulte perdido. Como la equivalencia, dice Laclau, es condición decualquier representación y, aunque la unidad aparece más allá de todas las diferencias, esta es posible por la operación de reintroducción de la diferencia. Frente al mito de la ilustración, seintentará visualizar otro modo de democracia capaz de articular los principios liberales deigualdad y libertad con los de la religión, que sin ser una “contrademocracia”, ponga en perspectiva una mitigación a la desigualdad persistente. 
 
 
EMILCE CUDA
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2.LA VIA NEGATIVA COMO ARTICULADOR ENTRE POPULISMO YRELIGION EN AMERICA LATINA
Se analizará una posible articulación entre la palabra política y la Palabra Divina,a partir de la articulación discursiva de la razón populista de las democracias latinoamericanas,en función de la inclusión de lo Otro. Por un lado, el mito moderno, el igualitarismo, tiene comocondición la exclusión de la palabra de lo Otro y de lo absolutamente Otro y, lejos de liberar a larazón de su esclavitud, le impide la disponibilidad al dialogo. El contacto con la Palabra Divina,como lo absolutamente Otro, facilita en los pueblos la posibilidad de percibir un valor en la palabra de lo Otro, en tanto marginal, inmigrante o diferente. La palabra de lo absolutamenteOtro irrumpe dando sentido, re-significando las demandas bajo una nueva identidad. Ahora,¿Podrían las sociedades democráticas latinoamericanas incorporar la palabra de lo Otro a partir de una lógica discursiva antagónica, neutralizando la lógica del mito igualitarista que impide lo político mediante la exclusión de lo diferente? Si se tiene en cuenta que una de las primerasexclusiones practicadas por la modernidad -como su condición de posibilidad-, ha sido laexclusión de la Palabra Divina, entonces, la creciente desigualdad al interior de sus democraciasigualitarias lleva a cuestionar cuál ha sido la funcionalidad del secularismo social. Sin embargo podría pensarse que la habitualidad religiosa de los pueblos latinoamericanos permite una percepción de lo Otro como valor y no como amenaza.
 Palabra política negativa
: Ante la amenaza que produce en el fantasma del populismo,considero pertinente aclarar la diferencia entre la palabra del
demos
y del
okhlos
, a partir de lavía negativa. El populismo es definido, por algunos, como un modo de democracia inmediatacaracterizada por la palabra negativa en el espacio público, donde hoy se legitiman losgobernantes. Según el análisis de Cheresky,
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la palabra negativa en la calle es más relevante quelas urnas, y su articulación ha sido encarnada en América Latina en mujeres, indígenas, exguerrilleros, sindicalistas, y sacerdotes. Pero resulta necesario distinguir entre palabra negativaen tanto libertad negativa propia de las democracias liberales, y palabra negativa en tanto víanegativa de las democracias populistas.
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Ph.D. en Teología, Pontificia Universidad Católica Argentina. Profesora UBA, UB.Investigadora UCA, USAM
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Cheresky, I.,
Poder presidencial, opinión pública y exclusión social
, Buenos Sires,Manantial, 2008, pg. 26
 
Para comenzar hablare de la palabra que, según Aristóteles, es lo que caracteriza la esenciadel hombre y, por tanto, fundamento de su actividad política como universal. Por la palabra elhombre no es ni animal ni dios, sino hombre, dice el filósofo, para quien la acción humana por excelencia será la palabra y no la vida social; palabra que aparece en lo social y manifiesta eldesacuerdo sobre lo justo.
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El hombre solo es hombre en el “discurso” dice Aristóteles; en eldiscurso “entre” los otros
 
dice Arendt; en el discurso como “desacuerdo” sobre las partescomunes dice Rancière; en el “antagonismo” dicen Laclau y Muffe; en el “escándalo” dice sanPablo.Ahora, cuando el desacuerdo o palabra negativa que irrumpe la vida pública es la de un
demos
–entendido como pueblo de iguales o incluidos-, que dice/no al gobernante de turno, nodebería hablarse de populismo sino de liberalismo, si pensamos que este surge históricamentecomo libertad negativa, libertad que dice/no como limite a la voluntad del monarca o de la masa.Pero, cuando la palabra negativa que irrumpe el espacio público no es la del
demos
sino la del
okhlos
-entendido como plebe de diferentes o excluidos-, que dice/no a la determinación de undemos/Uno que desde el discurso del amo lo nombra, lo define, y lo relaciona como lo Otro,entonces allí es cuando la palabra negativa debería entenderse como populismo. Esta es, a mimodo de ver, la diferencia entre, por ejemplo, la teoría de Pierre Rosanvallon y la de ErnestoLaclau. Dicho de otro modo, la palabra negativa en el populismo no es el “no como límite” delliberalismo, sino el “no como vacuidad” de la vía negativa de la teología mística. Si pensamos enreferentes como Plotino, Eirugena o el cusano, no resultara difícil entender la diferencia entre el“no” como límite que impide a lo Otro el acceso a la sociedad de lo Uno, y el “no” como rupturade todo limite, determinación, o nombre, capaz de sacar al ser de su pobreza y permitirle suaparecer en un mas-allá-del-ser.Ahora, volviendo a Aristóteles, si la palabra política es desacuerdo sobre lo justo, entonces laigualdad formal como idea de consenso único que impide el desacuerdo es la negación misma delo político. Entonces, lo político parece implicar necesariamente el desacuerdo y la contingencia,la inclusión de la diferencia, el reconocimiento de lo Otro. El “hacer escuchar como discurso loque no era escuchado más que como ruido,”
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es lo político en Rancierè, para quien la igualdadsolo se inscribe en lo social por el desacuerdo, contrariamente a la lógica de la democracia liberalque lo suspende políticamente. En América Latina, el populismo como nueva democracia no
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Aristóteles,
 Política
, Ed. Orbis, Madrid, 1985, pg. 27, 1253ª.
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Rancière, J.,
 El desacuerdo. Política y filosofía
. Nueva visión, Buenos Aires, 2007, pg.45
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