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Debates Actuales de la Teoría Política ContemporáneaFormas Políticas
Elementos para una topología de las formaciones políticas: elcaso del populismo.
Adrián Velázquez RamírezCEDIS-UNSAM/ Conicetadrian.velaram@gmail.comIntroducción:
La presente comunicación obedece a un proyecto de investigación que apenasempieza a dar sus primeros pasos. Se intentará dar un contexto problemático queubica al objeto de estudio que supone esta investigación, dentro de una serie deproblemas y desafíos de índole teórica. Así mismo, se ejercitarán algunas de laspremisas y conceptos que, pese a estar en construcción, con fortuna alcanzaráncierta coherencia para permitir la inteligibilidad de los alcances y pormenores delproyecto. El objetivo será entonces compartir este momento de dicha deinvestigación y así sumar comentarios, criticas y demás, fortaleciendo lo hechoaquí y hasta ahora.
1.- La época de lo político: avances y desafíos.
La
introducción del concepto de “lo político”
al léxico de la Teoría Política havenido a imponer, como tarea dentro de la disciplina, el replanteo de lascategorías disponibles para la comprensión del estatus político de las sociedadesmodernas. La ampliación del espectro de fenómenos que se consideran políticos,así como el reconocimiento a la complejidad de formas y espacios donde tienenlugar, sin duda han significado que la Teoría Política ganara en profundidad; sinembargo, también le representa una serie de desafíos pues, al abandonar lacerteza categorial que encontraba al considerar el Estado como espacio exclusivode lo político, ahora debe adentrarse en un mundo mucho más complejo y
 
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heterogéneo, con el riesgo de que lo político termine siendo algo tan difuso queresulte inaprensible.La consolidación del Estado como poder nacional significó que se le identificaracomo el contenedor natural de la política moderna. Así, la formación de un ejércitonacional, la idea de la representatividad que legitimaba al Estado en suprerrogativa de legislar y hacer cumplir las leyes, así como su conducción de lapolítica exterior y la emergencia de un espacio nacional ciudadano, fuerondefiniendo la hegemonía del Estado hasta el punto en que la política eraimpensable fuera de sus parámetros.A esta plena identificación del Estado con la política, le correspondía unadistinción que estructuró gran parte del pensamiento político moderno: ladiferencia entre Estado y sociedad civil. Pese a que existen distintos maticesinterpretativos en esta distinción, la concepción liberal cobró una gran relevancia yfortaleció el mito del Estado como monopolio político. En esta concepción, lasociedad civil es presentada como un espacio libre de relaciones políticas, bajo elsupuesto de que el Estado y las instancias de representación política, erancapaces de sustraer el conflicto de la sociedad y tramitarlo a través de lasestructuras de gobierno. Así,
lo civil
”, como opuesto a “lo político”,
se hacíainmune a la intromisión política del Estado y sus agentes.Si bien esta interpretación general marcó una tendencia, desde otros enfoques seseñaló la existencia de otros espacios políticos diferentes al Estado. En esteaspecto, un paso importante lo dio el marxismo. Al ubicar al conflicto quesintetizaba a la sociedad moderna en un plano diferente al estatal, politizó lasrelaciones que el liberalismo se había empeñado en sustraer de la política. Eneste sentido, la diferencia entre revolución social y revolución política puede versecomo un desplazamiento del espacio en el que se ubica la lucha política, delámbito exclusivamente estatal a uno más amplio que prioriza al conjunto deinteracciones sociales y del cual el Estado sólo es una parte.
 
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Paulatinamente, distintas prácticas políticas fueron mostrando que el Estado erasolo un momento de lo político en su recorrido por el cuerpo colectivo moderno. Elhorizonte de fenómenos políticos se amplió entonces de manera exponencial,hasta el punto en considerar que, potencialmente, cualquier tema puede volversepolítico en ciertas condiciones. Recordemos aquí la definición anti esencialista deCarl Schmitt (1998) que definía a lo político, no como un conjunto de temas ydimensiones establecidas
a priori 
, sino como un determinado grado de intensidadque puede presentarse en las más diversas facetas de la vida en sociedad:religión, economía, relaciones íntimas, etc.
Así, “lo político”
, surge dentro de la Teoría Política con el objetivo de significar unexcedente de política que -lejos de ser sustraído por el Estado-, permanecía como
potencia 
en todos los rincones de la sociedad. Si bien con esto la Teoríaenriqueció su comprensión sobre el papel que juega la política dentro de lassociedades modernas, también le implicó, en pos de abarcar ahora unamultiplicidad de espacios, cierta dispersión conceptual. Ante esto, puedeobservarse que lo que predomina en la disciplina es un
collage 
de fragmentos depoder, pequeños islotes de política que no logran descifrar su pertenencia a unmismo tiempo histórico y a una misma configuración de poder/dominio.Si alguna ventaja tenía el establecer un único centro articulador de la vida política,como era el Estado, fue que esto permitía una referencia directa y obvia a la horade conceptualizar la
unidad 
política de las sociedades modernas. Esto teníaconsecuencias prácticas importantes, pues la conquista del poder estatal se volvióun objetivo primordial de la lucha política. Hoy, sin embargo, esto que era obviopara otras generaciones, ya no lo es tanto. El frente de lucha política es tanamplio, como lo es
la injusticia y el conflicto. Con el arribo de “lo político”
, se volviócada vez más difícil mantener la existencia de un centro político que determina lasrelaciones de poder extendidas en el todo social. Ahora, la unidad resulta algomucho más sutil y que sin duda requiere complejizar las categorías destinadaspara tal objetivo.
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