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Segundas JornadasDebates Actuales de la Teoría Política Contemporánea
Repensando el populismo desde la acción colectiva: Los movimientos socialesdurante el gobierno de Néstor Kirchner.
María Florencia Pagliarone
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Resumen
En las últimas dos décadas, América Latina vio modificado su mapa político debido alascenso de nuevas fuerzas al poder que han sido categorizadas como “gobiernos progresistas”, “nueva izquierda” o “populismo”.En lo que respecta a Argentina, la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner en el año2003 significó la puesta en práctica de una nueva forma de construcción política, marcoen el cual, la relación del Estado con los movimientos sociales y las organizaciones populares fue adquiriendo diferentes matices en función de la consolidación de unespacio militante y la participación en el Estado.¿Qué contenidos le imprimen los movimientos sociales en la actualidad al populismo?¿Cómo se redefine el populismo a partir de sus vínculos con los movimientos sociales,sus formas de acción, sus proyectos políticos y sus demandas? En este sentido,retomando la definición de Barros acerca del populismo como “una forma especifica de prácticas políticas radicalmente inclusivas” (2005: 7), el presente trabajo problematizaráacerca de la relación entre el Estado y los movimientos sociales durante el gobierno de Néstor Kirchner, examinando los desafíos a futuro que plantea la acción colectiva.
Palabras claves
: populismo- movimientos sociales- estado
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Licenciada en Ciencia Política de la UNRC. Beca de Ayudantía de Investigación de la SCyT de laUNRC. E-mail: florenciapagliarone@hotmail.com
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Segundas JornadasDebates Actuales de la Teoría Política Contemporánea
Introducción
El presente trabajo tiene como objetivo analizar los vínculos entre las organizacionessociales y el gobierno de Néstor Kirchner, a partir de la emergencia de sujetos políticosen los procesos de movilización y su posterior institucionalización en el régimen degobierno. Dicho proceso permitirá examinar el populismo en función de las distintasformas de acción colectiva, que han redefinido la relación entre el Estado y las luchassociales.
El debate acerca de la noción de “populismo
”.A lo largo de los últimos años, la utilización del concepto de populismo como categoríade análisis político ha formado parte de un conjunto de debates en lo que respecta a suclaridad conceptual, dificultad que en muchos casos ha sido subsanada por unaenumeración de los rasgos que podrían considerarse propios de un régimen populista.Este ha sido el caso de Carlos Vilas (2003), quien respecto de la extensión del concepto para caracterizar como “neopopulistas” a las presidencias de Carlos Salinas de Gortarien México, Alberto Fujimori en Perú y Carlos Menem en Argentina, considera que el populismo “correspondió a un momento determinado del desarrollo capitalista –  predominio de la producción orientada hacia el consumo final, industrializacnsustitutiva de importaciones, mercados regulados, distribución progresiva de ingresos,gestión estatal de variables macroeconómicas consideradas estratégicas, etcétera(2003: 15). Razón por la cual, sus componentes centrales serían: la movilización social,la integracn de las clases populares en un esquema multiclasista, el énfasisindustrializador y redistributivo en el marco de un Estado intervencionista, con tintesnacionalistas y un fuerte personalismo. De esta forma, según el autor, el populismo “fuela espefica conjugacn de estos ingredientes en un momento estructural ehistóricamente determinado del capitalismo latinoamericano” (2003: 17).En este marco, para Vilas, el problema no solamente ha sido el “estiramientoconceptual” del término sino también la preponderancia de un solo factor en el análisis,dando lugar a reduccionismos discursivos, fiscalistas y personalistas, según se entiendaal populismo como un estilo de discurso político, como un conjunto de políticasmonetarias y de gasto público o como un liderazgo personal. Vale destacar que el primer tipo de reduccionismo estaría manifestado en la obra de Ernesto Laclau, “Hacia2
 
Segundas JornadasDebates Actuales de la Teoría Política Contemporáneauna teoría del populismo”, en donde se lo caracteriza “como una forma particular dediscursividad política, como aquella en que las interpelaciones popular democráticas se presentaban como conjunto sintético antagónico respecto de la ideología dominante”(1978: 201).Por su parte, Aboy Carlés si bien comparte con Vilas la necesidad de una mayor  precisión conceptual, critica sus comentarios respecto a Ernesto Laclau, remarcando quees el propio Vilas quien sostiene una concepción reduccionista del discurso, ya que lanoción utilizada por Laclau hace referencia no sólo al habla y a la escritura “sino a latotalidad estructurada resultante de una práctica articulatoria” (Laclau y Mouffe, 1987:176).
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Portantiero y de Ípola tambn realizaron críticas a los desarrollos de Laclau,interpretando al populismo como una forma particular de transformismo, ya que si bienes posible visualizar una ruptura en el orden institucional existente, luego se produceuna integración que termina por desactivar el potencial de ruptura, convirtiéndose el populismo en una “voluntad colectiva de contradictoria articulación” (Aboy Carlés,2001: 6).En base a estas críticas, Aboy Carlés reconoce que dicha tensión se produce al interior de toda identidad política, es decir, “aquella disyuntiva entre la afirmación de la propiaidentidad diferencial a partir de una ruptura, de una parte; y la tentación de expandirsemás allá de los propios límites, de ganar al adversario para el propio espacio, de la otra”(2005a: 131). Y en función de esto, considera al populismo como “una forma particular de constitución y funcionamiento de una identidad política”
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(2005a: 129), como unmecanismo especifico de resolución de la tensión mediante la “a veces simultánea, aveces alternativa exclusión/inclusión del adversario” (2005a: 131).En este marco, para Aboy Carlés existen en el populismo dos tendenciascontradictorias: por un lado una ruptura fundacional, que distingue al pueblo del bloquede poder y por el otro, el intento de representar a la totalidad de la comunidad política.Esta tensión da lugar a un juego pendular de inclusión y exclusión permanente en donde“los límites entre el pueblo como constitución identitaria y el bloque de poder no
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La articulación para Laclau es “una práctica que establece una relación tal entre elementos que laidentidad de los mismos resulta modificada como resultado de esa práctica” (Laclau y Mouffe, 1987: 119)
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Aboy Carlés define a la identidad política como el “conjunto de prácticas sedimentadas, configuradorasde sentido, que establecen, a través de un mismo proceso de diferenciación externa y homogeneizacióninterna, solidaridades estables, capaces de definir, a través de unidades de nominación, orientacionesgregarias de la acción con relación a la definición de asuntos públicos” (Aboy Carlés, 2005: 129)
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