S
egún datos que no poseen un sus-tento oficial pero sí el de distintasorganizaciones no gubernamenta-les, existen en la ciudad de La Plata alrede-dor de 200 mil perros, entre domiciliarios,comunitarios y vagabundos.Estos dos últimos casos, que suman entreel 5 y el 10 por ciento del total, son los que viven en las calles y las plazas tanto del cascourbano como de los barrios periféricos.Precisamente es en los barrios dondecensar la cantidad de perros callejeros sehace más difícil, debido a que muchos vecinos dejan a sus mascotas en libertad, y estos conviven con ejemplares “de la calle”.Los Hornos no es ajeno a esta realidad, y basta con caminar las calles del barriopara apreciar la enorme cantidad de canesque habitan la zona.Pero más allá de lo simpático o no quepueda resultar cohabitar con estos anima-les, la realidad indica que terminan convir-tiéndose en un riesgo para la salud de lacomunidad toda, debido a que no existe uncontrol sanitario sobre los mismos, trans-formándose por ese motivo en potencialestransmisores de enfermedades.
Cuáles son las amenazas
Si bien el fantasma de la rabia es el prime-ro que aparece en el imaginario popularcuando se habla de los perros, hay unnúmero importante de otras afeccionesque son transmitidas por los canes no vacunados o no desparasitados y tambiénmuchas las consecuencias que derivan desu vagabundear.Dentro de las enfermedades que pue-den contagiar al hombre los perros calleje-ros o con falta de un seguimiento sanitarioadecuado, figuran fundamentalmente dis-tintos tipos de parasitosis, las que se trans-miten especialmente a través de los excre-mentos y que son fácilmente adquiridaspor los más chicos, quienes mediante los juegos tienen un contacto más directo conel suelo, o los espacios de esparcimiento delos paseos públicos, como podrían ser losparques y plazas.Pero sin dudas que la amenaza mástemida a la hora de encontrar a un perrodesconocido en la vía pública es ser víctimade una mordedura.En Los Hornos, donde como se expresa-ra anteriormente existe una importante can-tidad de perros en la calle, el número de víc-timas de mordiscos es realmente elevado.Pero el problema no sólo radica en loscontratiempos que implica el sólo hechode ser atacado y los tratamientos posterio-res, sino que a estos se suma la falta de res-ponsabilidad de los dueños de muchoscanes agresivos, quienes niegan toda cola-boración a las ocasionales víctimas.
Qué se debe hacer
En caso de ser mordido por un perro, lo pri-mero que se debe hacer es lavar la heridacon agua y jabón, cuidadosamente y sin ras-par, ya que de este modo se ayuda a eliminarel virus. Seguidamente y en forma inmedia-ta se debe acudir a un centro hospitalariopara recibir atención especializada, endonde los profesionales diagnosticarán eltratamiento correspondiente para cada casocon el plan de vacunación adecuado.La importancia de dar con el perroagresor, y con sus dueños, es en primerlugar poder constatar que el mismo seencuentra vacunado y luego lograr poner-lo en observación para descartar cualquiertipo de inconveniente.En caso de que, como sucede infinidadde veces, no se logre encontrar al animal, >>
Los Hornos
también existe
| SUR. 3
El 6 de julio de 1885 el doctorLuis Pasteur, químico y bacterió-logo francés, aplicó por primeravez en la historia la vacuna anti-rrábica a Joseph Meister, un niñoalsaciano de 9 años que fuemordido por un perro rabioso.A partir de allí, la rabia pasó deser una enfermedad mortal a unatratable con la inmunización.Pasteur sentó la base de lasactuales vacunas antirrábicas deuso humano y animal.Al siguiente año, el médicoargentino Desiderio Davel viajó aParís a trabajar con Pasteur. Alregresar a nuestro país, comen-zó a aplicar el tratamiento antirrá-bico y a instruir a diversos espe-cialistas latinoamericanos paradifundir la vacunación.
126
años
de la primeravacunaciónantirrábica
Luis Pasteur,el pionero
En Argentina, el último casode rabia humana trasmitidapor perro se registró en 1994en la provincia de Tucumán.Los dos últimos casoshumanos registrados, en elaño 1997 (Chaco) y en el año2001 (Corrientes), ocurrieronpor accidentes pormordedura infectante a virusrábico de murciélago.
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