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comunicativos en donde los seres humanos nos relacionamos tienen una jerarquía.Desarrollaron una jerarquía “ideal” de seis niveles de significado más que los dosniveles (de contenido y relación) desarrollados por Watzlawick, Beavin, yJackson en el Mental Research Institute (MRI). Estos seis niveles incluyen: elcontenido (de una declaración), el acto del habla (la pronunciación como un todo),el episodio (esto es, el encuentro social como un todo), la relación interpersonal, elguión de vida (del individuo), y las pautas culturales. Siguiendo a Bateson un pocomás, se postula que hay una relación circular entre los niveles de la jerarquía (detipo no lineal como originalmente fue implicado por Russel y el Grupo MRI). Por ejemplo, no sólo el tipo de relación (nivel de la relación), ejerce una influencia endeterminar el significado del contenido de lo que se dice (nivel del contenido), sinoque el contenido de lo que se dice también tiene influencia en el sentido de larelación interpersonal. Las relaciones de la organización entre cualquiera de dosniveles de significado -contenido y acto del habla, contenido y episodio, tipo derelación y guión de vida, patrones culturales y episodios, y así sucesivamente
son detipo circular o reflexivo.
El significado en cada nivel vuelve
reflexivamente
parainfluenciar a otro nivel. Así la jerarquía de Cronen y Pearce no es una organizaciónvertical, sino que
se trata de una red auto-referencial
. Estos últimos han descriptola naturaleza de esta relación reflexiva entre Reglas Constitutivas. Por ejemplo,imaginemos que un item (al que llamaremos A) se encuentra en un nivel superior en relación a otro item (al que llamaremos B), que está en un nivel inferior, estarelación puede parecer más fuerte que la influencia, digamos de B sobre A. Lateoría de MCS dirá que A ejerce una fuerza descendente (una “fuerza contextual”)dentro de la jerarquía, con A determinando el significado de B.Sin embargo, señalan que mientras la relación entre estos niveles puede parecer lineal y estable, con B respondiendo pasivamente a la dominancia de A (como enuna jerarquía vertical), la relación en realidad permanece
como una vinculacióncircular y activa.
(1)Esto es, B siempre continúa ejerciendo una “fuerza implicativa” hacia arriba, sobreA. La naturaleza circular de esta relación se hace más aparente en tanto lasimplicaciones de B hacia A se hacen más notorias. Por ejemplo, la fuerzaimplicativa de B puede ser potenciada cuando se realizan conexiones entrediferentes aspectos de B y ciertos significados en niveles mayores que A. Es más, sila fuerza implicativa de B se incrementa en cuanto a su significado, su influenciaeventualmente va a exceder la fuerza contextual de A. Cuando esto sucede, losniveles de la jerarquía súbitamente se ven revertidos. B se transforma en elcontexto, y lo que previamente era la fuerza de B “implicativa” ahora se transformaen la fuerza de B contextual “hacia abajo”, lo que luego redefine el significado deA. Dependiendo de la naturaleza de B, esta reversión puede resultar en un cambiodramático en el significado de A. Esto podría producir un cambio súbito en lasconductas comunicativas ya que un conjunto de nuevas reglas constitutivas se pueden aplicar a partir de allí.
(1) Veremos luego como este tipo de relación reflexiva puede utilizarse, por ejemplo, a favor del problema clínico presentado como en el caso de los problemas relacionados con las fobias y obsesiones o los problemas de relación