El restaurador y la madonnina della creazione- 121 –Todos los capítulos de la novela enhttp://jungladeasfalto.com
jadeaba penosamente, incapaz de prestar atención después de la breve perocontundente tunda que había sufrido.Ella, la joven y hermosa Susana Elorrieta, también estabainmovilizada, aunque no tan dañada como sus compañeros. Él había dichoclaramente que no quería que la tocaran y sin embargo la habían dobladocon un puñetazo en el vientre antes de maniatarla. Ella era la única que lemiraba fijamente mientras hablaba. Se veía claramente quién era el motor deaquella sociedad de tres, de manera que desde el principio se había dirigidocasi exclusivamente a ella mientras recorría arriba y abajo la habitacióncontando su historia.
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Ya le hemos escuchado. ¿De acuerdo? Ahora díganos qué quiere ymárchese –el joven, tal vez empeñado en demostrar su hombría, otal vez a causa del reducido campo de visión que le permitía suposición arrodillada, no valoró la presencia junto a él de Tonno, elmás corpulento de sus sobrinos, quien le propinó desde lo alto unpuñetazo en el pómulo que lo arrojó contra el parqué,conmocionado-.
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¡No tiene porqué hacer eso! –Susana intervino, posiblemente paraimpedir que hubiera un segundo golpe-. Si quiere recuperar sudinero podemos llegar a un acuerdo, rápidamente y sin violencia.No. En absoluto –estaba seguro de que la intención negociadora deaquella hermosa mujer obedecía más al temor que al deseo de acuerdo, peroél, antes de plantear lo que le había llevado allí, todavía debía saber sireunían las condiciones necesarias-.
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Si deben ustedes saber lo que yo quiero o no es algo que se verá a lolargo de la conversación, sin embargo, mucho me temo que no haacabado de entender realmente lo incómodo de mi situación:cuando falleció Marcia, la esposa de mi abuelo, y se hizo públicoque mi padre era un auténtico Scarampa se corrió una leyendafantástica sobre la intervención protectora de la Madonnina durantela huída, y se reafirmó aún más una cierta idea de que los Scarampadebemos nuestro ingenio y buena fortuna a la presencia junto anosotros de la tabla. Probablemente no puedan ustedes comprenderla estrecha relación de esta idea con el respeto que nos dispensan alos Scarampa, y con la capacidad de influencia que esto nos permite.Una segunda tabla pone en peligro todo esto, puesto que, en elmejor de los casos, supondría que los Scarampa hemos traicionado ala que ha sido nuestra protectora durante siglos y que, por tanto, ya
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