PROLOGO
Lo que cuesta baratose aprecia poco. Lo de valorsiempre tiene un precio justo.El cielo sabe muy bien que precioponer a sus bendicionesEn una conversaci
ó
n con Brigham Young, un hombre de ciencia, deseoso de mostrar la igno
-
rancia del profeta, le pregunt
ó
que cu
á
ntos elementos b
á
sicos hab
í
a. Brigham Young contest
ó
que ni
é
l ni el cient
ífi
co sab
í
an por seguro, pero que la diferencia entre ellos dos era que el cien
-
t
ífi
co supon
í
a que sab
í
a. En igual manera, aqu
í
, al principio de este libro, deber
í
amos decir, quenuestro conocimiento, sobre las muchas y variadas operaciones del Esp
í
ritu, por m
á
s que se
-
pamos, es muy limitado. Ilustrando ese punto, Jos
é
Smith dijo:
“
Creemos que Dios ha creado al hombre con una mente que puede aprender, y con facultades que pueden crecer seg
ú
n el hombre ponga atenci
ó
n y acepte la luz que el cielo comunica al i
n-
telecto: y que mientras m
á
s se acerca el hombre a la perfecci
ó
n, m
á
s claro es su entendimiento, y m
á
s grande su gozo, avanzando as
í
hasta vencer todo mal en su vida y hasta perder todo deseo de pecar; y como lo hicieron algunos de los antiguos, lograr ese grado de fe que lo pued
e
envolver en el poder y la gloria de su Creador, y arrebatarlo para vivir con E1. Pero sabemos que eso no se logra de un d
í
a para otro: el hombre tiene que ser instruido en el gobierno y las leyes de ese reino, grado por grado, hasta que su mente pueda comprender la justicia, la igual
-
dad, la relevancia y la naturaleza de tan exaltada condici
ó
n
”(
History of The Church 2: 8
)
Ni el Salvador mismo trat
ó
de de
fi
nir el proceso del crecimiento espiritual. Pero s
í
dijo:
“
El
v
iento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de d
ó
nde viene, ni a d
ó
nde va; as
í
es todo aquel que es nacido del esp
í
ritu
“
.
(
Juan 3: 8
)
Aunque no podemos ver el viento, podemos escuchar su so
-
nido, y podemos sentir cuando nos empuja o nos golpea la cara: a
ú
n as
í
, no sabemos
“
de d
ó
nd
e
v
iene, ni ad
ó
nde va.
“
Esa fue la descripci
ó
n de Cristo del origen del despertamiento espiritual.Lo sentimos cuando nos da
á
nimo, y cuando erramos, lo sentimos que nos hiere la conciencia,sin embargo, no entendemos completamente de d
ó
nde viene o a d
ó
nde nos lleva.
“
Como t
ú
no sabes cu
á
l es el camino del viento, o c
ó
mo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, as
í
ignoras laobra de Dios, el cual hace todas las cosas.
“(
Eclesiast
é
s 11: 5
)
Como se ha dicho en verdad, la habili
-
dad para de
fi
nir y explicar no es necesaria porra sentir o saber. As
í
es que cuando subimos la monta
ñ
a de la fe y contemplamos el mundo desde ese punto de vista, nos embarga el panorama y nos sentimos humildes al percibir el desaf
í
o de cimas todav
í
a futuras.Esperamos que esta peque
ñ
a obra sea de ayuda a los que quieran tomar ese camino.
En busca del Don Celestial
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