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EN BUSCA DEL DON CELESTIAL
 Joseph Fielding McConki 
 Traducido al Esp
ñ
ol por elDr. Arturo De HoyosEditorial Zarahemla S.A.M
é
 xico, D.F, 1988
 En busca del Don Celestial 
1
 
EN BUSCA DEL DON CELESTIAL
 por Joseph Fielding McConki 
 Traducido al Esp
ñ
ol por el Dr. Arturo De Hoyos.LO QUE CUESTA BARATOSE APRECIA POCO. LO DE VALORSIEMPRE TIENE UN PRECIO JUSTO.EL CIELO SABE MUY BIEN QUE PRECIOPONER A SUS BENDICIONES Thomas PaineCreditosEl autor queda agradecido a James A Moss, Su colega en la universidad de Brigham Young, y a Su hermanoMark McConkie, por importantes sugerencias en la preparaci
ó
n de esta obra. A mi padre, Elder Bruce R. McConkie Agradezco Su genial consejo y Su constante
á 
nimo.
 En busca del Don Celestial 
 2
 
PROLOGO
Lo que cuesta baratose aprecia poco. Lo de valorsiempre tiene un precio justo.El cielo sabe muy bien que precioponer a sus bendicionesEn una conversaci
ó
n con Brigham Young, un hombre de ciencia, deseoso de mostrar la igno
-
rancia del profeta, le pregunt
ó
que cu
á 
ntos elementos b
á 
sicos hab
í 
a. Brigham Young contest
ó
 que ni
é
l ni el cient
ífi
co sab
í 
an por seguro, pero que la diferencia entre ellos dos era que el cien
-
t
ífi
co supon
í 
a que sab
í 
a. En igual manera, aqu
í 
, al principio de este libro, deber
í 
amos decir, quenuestro conocimiento, sobre las muchas y variadas operaciones del Esp
í 
ritu, por m
á 
s que se
-
pamos, es muy limitado. Ilustrando ese punto, Jos
é
Smith dijo:
“ 
Creemos que Dios ha creado al hombre con una mente que puede aprender, y con facultades que pueden crecer seg 
ú
 n el hombre ponga atenci 
ó
 n y acepte la luz que el cielo comunica al i 
n-
telecto: y que mientras m
 á
 s se acerca el hombre a la perfecci 
ó
 n, m
 á
 s claro es su entendimiento, y m
 á
 s grande su gozo, avanzando as
í 
hasta vencer todo mal en su vida y hasta perder todo deseo de pecar; y como lo hicieron algunos de los antiguos, lograr ese grado de fe que lo pued 
 envolver en el poder y la gloria de su Creador, y arrebatarlo para vivir con E1. Pero sabemos que eso no se logra de un d 
í 
 a para otro: el hombre tiene que ser instruido en el gobierno y las leyes de ese reino, grado por grado, hasta que su mente pueda comprender la justicia, la igual 
-
 dad, la relevancia y la naturaleza de tan exaltada condici 
ó
 n
”( 
 History of The Church 2: 8
 )
Ni el Salvador mismo trat
ó
de de
nir el proceso del crecimiento espiritual. Pero s
í 
dijo:
 El 
v
iento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de d 
ó
 nde viene, ni a d 
ó
 nde va; as
í 
es todo aquel  que es nacido del esp
í 
 ritu
.
 Juan 3: 8
 )
Aunque no podemos ver el viento, podemos escuchar su so
-
nido, y podemos sentir cuando nos empuja o nos golpea la cara: a 
ú
n as
í 
, no sabemos
 de d 
ó
 nd 
 
v
iene, ni ad 
ó
 nde va.
Esa fue la descripci
ó
n de Cristo del origen del despertamiento espiritual.Lo sentimos cuando nos da 
á 
nimo, y cuando erramos, lo sentimos que nos hiere la conciencia,sin embargo, no entendemos completamente de d
ó
nde viene o a d
ó
nde nos lleva.
Como t 
ú
no sabes cu
 á
 l es el camino del viento, o c
ó
 mo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, as
í 
ignoras laobra de Dios, el cual hace todas las cosas.
“( 
Eclesiast
é
s 11: 5
 )
Como se ha dicho en verdad, la habili
-
dad para de
nir y explicar no es necesaria porra sentir o saber. As
í 
es que cuando subimos la monta 
ñ
a de la fe y contemplamos el mundo desde ese punto de vista, nos embarga el panorama y nos sentimos humildes al percibir el desaf 
í 
o de cimas todav 
í 
futuras.Esperamos que esta peque
ñ
a obra sea de ayuda a los que quieran tomar ese camino.
 En busca del Don Celestial 
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