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Activismo y Temeridad_3696

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05/09/2014

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Movimiento deEducación Popular Integral yPromoción Social
BANDIDOS Y POSADAS EN EL CAMINO: 1) la temeridad y la actividad excesiva 
 Introducción.
Transitar el propio itinerario espiritual exige tener presente, por una parte, los posiblesasaltos, obstáculos y accidentes, y por otra parte, las posadas y ayudas. Tomaremos el artículo de Javier Melloni,
 
 Bandidos y posadas en el camino
para trabajarlo por partes. Además nos ayudaremos con eldecálogo de la serenidad de Juan XXII y un breve escrito –adaptado- de Anselm Grün. Ojalá nos sirva ennuestro caminar.«Camino», palabra familiar y también humilde
que
evoca la existencia de un origen y un destinoy, entre ambos, de una aventura: la aventura denuestro caminar, hecha de asaltos y de extravíos, ytambién de encuentros y de momentos inolvidablesque nos confortan a lo largo del recorrido. Paraunas personas, este camino tiene su origen en suvida en una fecha muy determinada, ligada a unaexperiencia o a una situacn muy concreta,identificable en el tiempo y en el espacio.
 Lellamamos «conversión», y es el paso de verterse sobre uno mismo a verterse en Dios
. Estedescentramiento es capital para empezar a caminar verdaderamente: salir del propio encurvamientosobre sí para entrar en la apertura de Dios. Nuestra propia especificidad, que recibimos con el don dela vida y que es la que nos da vida propia, sólo lahacemos fecunda cuando la entregamos. Para otras personas es difícil identificar el momento en queempezó el éxodo de sí mismos hacia Dios. Enellos, la meta del camino, ser hijos en el Hijo,estuvo presente desde el principio, y no sabríanidentificar un origen preciso en su decisión deverterse -perdiéndose- en el abismo de Dios. Encualquier caso, iniciada la aventura, todos pasamos por semejantes asaltos y reposos hasta el momentoen que unamos definitivamente nuestro pobre ser con el Ser de Dios. Los Padres del Desierto fueronhábiles exploradores de esas sendas que parten yse adentran en el corazón. Parten del corazón, porque es allí donde se produce la conversión.Pero se adentran de nuevo en el corazón, porqueese éxodo hacia Dios y hacia los demás se realizaen las propias profundidades, allí donde Dios esmás íntimo a nosotros que nosotros mismos: «ElReino de Dios está dentro de ustedes» (Lc 17,21),había dicho ya Jesús antes que san Agustín. Siglosmás tarde, una mujer, Teresa, la de Jesús, mostróque el camino acababa en la séptima estancia,oculta en lo más hondo del alma. Y un hombre,Juan, el de la Cruz, lo haa culminar en lacumbre desnuda del Carmelo. Una formafemenina y otra masculina de referirse a unamisma realidad:
el itinerario de la fe, que seadentra en la cálida intimidad de lainterioridad, pero que al mismo tiempo seexpone a la austera intemperie del despojo.
Expresadas con sensibilidades diferentes, ambasimágenes coinciden: en la vida del Espíritu, lomás alto se identifica con lo más profundo. Y lomás profundo es lo más humilde, porque estáoculto, bajo tierra. Y los humildes, en elEvangelio, son los primeros en entrar en elReino de los Cielos, ese Reino oculto en elinterior del corazón y al que se accede por la puerta de la Cruz y del Sepulcro, es decir, delabajamiento.
Los asaltos en el camino
Los Padres del Desierto descubrieron que eseestrecho camino que conduce al corazón se abre paso entre los asaltos que vienen de seisdirecciones distintas
: «Por arriba, esn laautosuficiencia y el orgullo; por abajo, ladesesperación y la ignorancia; por la derecha,la intolerancia y el desprecio de las cosas; por la izquierda, la pereza y el deseo incontrolado;en el interior, la inercia; y en el exterior, latemeridad y la actividad excesiva».
 
1) La temeridad y la actividadexcesiva
Vamos a detenemos en cada uno de estos seisasaltos, recorriéndoles en sentido contrario;iremos ade los más inocuos a los más
Fe y Alegría Venezuela Junio 2003
 
La temeridad y la actividad excesiva
Bandidos y posadas en el camino:Javier Melloni
temibles. Por el exterior, la temeridad y laactividad excesiva Este primer asalto se presentadesdoblado en dos:
 por un lado, como una falta de discernimiento,debida al
exceso de entusiasmo;
 por otro lado, tambn como una falta dediscernimiento, debida al
exceso de ruido.
Exceso de ruido y exceso de entusiasmo: las dos primeras trampas que obstaculizan el camino delcorazón y hacia el corazón. El exceso de ruido no proviene de la actividad, sino del activismo, esdecir, de un modo tenso y nervioso de hacer lascosas. No se trata de no actuar, sino de actuar deun modo que nos permita distanciamos de nosotrosmismos y de eso mismo que hacemos. Sólo así podemos dejar tiempo y espacio para eldiscernimiento, es decir, para percibir el mejor camino que lleva hacia Dios y hacia el Reino enaquello que hacemos.En cuanto al entusiasmo excesivo, es trampa yobstáculo, porque anuncia un cansancio prematuro, una incapacidad para mantenerseconstante y paciente a lo largo de todo elrecorrido. Un recorrido que con frecuencia serevelaaustero e ingrato y que necesitafuentes más sólidas que las de la euforia. Escierto que hay un tiempo para ésta: el tiempo delos debutantes, de los novicios. Pero, si bien elentusiasmo inicial es un estímulo y una fuerza para iniciar la marcha, puede ser también una pulsión mortífera si persiste. «La pasión solaahuyenta la verdad», dice María Zambrano.(
 Javier Melloni Rivas
)Para revisar cómo estamos en estos aspectos, quizá nos sirvan las preguntas que sugiere C. Cabarrús para acercarse al equilibrio entre trabajo y descanso. Veámoslas:
¿Hago evaluación de mi trabajo?
¿Tengo un proyecto personal que reviso con frecuencia?
¿Vivo con estrés?
¿Cómo me doy alimento y descanso a nivel psicológico, corporal y espiritual?
¿En qué cosas puedo verificar si me alimento en cada una de esas dimensiones?
¿Cómo me doy cuenta de que lo hago?
Decálogo de la serenidad
1.Sólo por hoy tratare de vivir exclusivamenteel día, sin querer resolver el problema de mivida todo de una vez
2.
Sólo por hoy tendré el máximo cuidado demi aspecto; cortés en mis maneras, nocriticaré a nadie y no pretenderé mejorar odisciplinar a nadie, sino a mí mismo.
3.
Sólo por hoy seré feliz en la certeza de quehe sido creado para la felicidad, no sólo en elotro mundo, sino en este también.4.Sólo por hoy me adaptare a lascircunstancias, sin pretender que lascircunstancias se adapten todas a mis deseos.5.lo por hoy dedicare diez minutos de mitiempo a una buena lectura, recordando que,como el alimento es necesario para la vidadel cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.6.lo por hoy haré una buena acción y no lodiré a nadie.7.lo por hoy haré por lo menos una cosaque no deseo hacer, y si me sintieraofendido en mis sentimientos, procurareque nadie se entere.8.Sólo por hoy me haré un programadetallado. Quizá no lo cumplirécabalmente, pero lo redactare. Y meguardare de dos calamidades: la prisa y laindecisión.9.Sólo por hoy creeré firmemente aunque lascircunstancias demuestren lo contrario quela buena providencia de Dios se ocupa demí como si nadie existiera en el mundo.10.lo por hoy no tendtemores. Demanera particular no tendmiedo degozar de lo que es bello y de creer en la bondad.Puedo hacer bien durante doce horas lo que medescorazonaría si pensase tener que hacerlodurante toda mi vida.(Juan XXIII)
Fe y Alegría VenezuelaFebrero 2004 
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