Chistes recolectados de todas partes
Cantinas y Borrachines
Un borracho a otro:—Me refugi
é
en la bebida hace 20 a
ñ
os paraolvidar a Martha Beltr
á
n, 35 a
ñ
os, Callao 320norte, manzana 4, lote 5, piso 3, escalera C,tel
é
fono 7876856985, Ponce, Puerto Rico.* * *Esa mujer carece de clase , dice un hombre
─ ─
a otro en un bar.Pues yo la veo muy bien vestida contesta el
─ ─
otro mientras se bebe su tequila..Lo que sucede es que ella era maestra de
─
escuela y ya no lo es.Idiota remata el segundo.
─ ─
* * *Un individuo raqu
í
tico, de aspecto an
é
mico,hab
í
a sido contratado para atender almostrador en una cantina del viejo Oeste, y eldue
ñ
o del establecimiento le hizo unaadvertencia: deber
í
a abandonarlo todo y buscar d
ó
nde refugiarse en el momento queoyera a alguien decir que Juan "El Gigant
ó
n"estaba en camino al pueblo.El nuevo empleado trabaj
ó
varias semanas sinincidente, hasta que un d
í
a un vaquero entr
ó
gritando:¡Ah
í
viene Juan "El Gigant
ó
n"!
─
En su prisa por escapar, el vaquero atropell
ó
al flaco cantinero, que rod
ó
por tierra cuanlargo era. Antes de que el desdichado tuviera tiempo derecobrarse, lleg
ó
a la taberna un tipogigantesco, de negra barba enmara
ñ
ada, que ven
í
a montado en un b
ú
falo y que usaba porl
á
tigo una serpiente de cascabel viva. Elreci
é
n llegado arranc
ó
las puertas de susgoznes, lanz
ó
la v
í
bora a un rinc
ó
n y parti
ó
elmostrador en dos de un solo golpe de suformidable pu
ñ
o a la vez que ped
í
a un trago.Nerviosamente el cantinero le arrim
ó
unabotella. El hombr
ó
n rompi
ó
el cuello de labotella con los dientes, apur
ó
su contenido deun sorbo y se volvi
ó
, pronto a marcharse. Viendo que iba a salir ileso del lance, elcantinero le pregunt
ó
si deseaba otra copa.De ninguna manera rugi
ó
el sujeto . Tengo
─ ─ ─
que largarme de aqu
í
... ¡Ya viene Juan "ElGigant
ó
n!"* * *Un hombre sol
í
a pasar por un cementeriocamino a su casa. Cierta noche no vio unafosa reci
é
n cavada, de dos metros y pico deprofundidad, y cay
ó
dentro de ella. Por unbuen rato intent
ó
salirse, pero termin
ó
pordesistir y aguardar a que amaneciera. Unahora m
á
s tarde, un borrach
í
n que atravesabael camposanto tambi
é
n se desplom
ó
en latumba. Sin advertir que hab
í
a alguien junto a
é
l, empez
ó
a hacer esfuerzos desesperadospor escapar. El otro hombre estuvoescuch
á
ndolo durante unos minutos; luego,en medio de las tinieblas m
á
s cerradas, lepuso una mano en el hombro y le dijo: “Deaqu
í
no es posible salir”. Pero no pudocontinuar: el briago hab
í
a desaparecido.* * *Dos individuos entran en un bar y uno deellos le dice al tabernero:¡Quiero un Whisky doble! Prep
á
remelo
─
antes de que comiencen las dificultades. A m
í
tambi
é
n d
é
me uno doble antes de que
─
comiencen los problemas agrega el otro.
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