Carta abierta a los católicos perplejos
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3Tomemos un ejemplo: la Iglesia enseñaba
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y el conjunto de los fieles así lo creía
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que la religión católica era la única religión verdadera. En efecto, fue fundada por el propioDios, en tanto que las otras religiones son obra de los hombres. En consecuencia, el cristianodebe evitar toda relación con las religiones falsas y, por otra parte, hacer todo cuanto pueda para convertir a sus adeptos a la religión de Cristo.¿Continúa siendo siempre verdadero esto? Por supuesto. La verdad no puedecambiar, pues de otra manera nunca habría sido la verdad. Ningún hecho nuevo, ningúndescubrimiento teológico o científico
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en la medida en que puedan existir descubrimientosteológicos-- hará que la religión católica deje de ser el único camino de salvación.Pero ocurre que el propio Papa asiste a ceremonias religiosas, de esas falsasreligiones, ora y predica en los templos de sectas heréticas. La televisión difunde por elmundo entero las imágenes de esos contactos que causan estupor. Los fieles ya nocomprenden.Lutero apartó de la Iglesia a pueblos enteros, trastornó a Europa, espiritual y políticamente, al reducir a ruinas la jerarquía católica, el sacerdocio católico, al inventar unafalsa doctrina de la salvación, una falsa doctrina de los sacramentos. Su rebelión contra laIglesia será el modelo que habrán de seguir todos los futuros revolucionarios quedesencadenen el desorden en Europa y en el mundo. Después de quinientos años esimposible, como algunos quisieran, hacer de Lutero un profeta o un doctor de la Iglesia, puesto que no es un santo.Ahora bien,
SI
me pongo leer la
Documentation. catholique
o las revistas diocesanas,encuentro escrito lo siguiente por la pluma de la comisión mixta católico-luterana,oficialmente reconocida por el Vaticano.
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"Entre las ideas del concilio Vaticano II, en lasque se puede ver una admisión de los requerimientos de Lutero, se encuentran por ejemplo:1.
la descripción de la Iglesia como 'Pueblo de Dios' (idea claradel nuevo derecho canónico, idea democrática y no ya jerárquica);2.
el acento puesto sobre el sacerdocio de todos los bautizados;3.
el compromiso en favor del derecho de la persona a la libertaden materia de religión.4.
Otras exigencias que Lutero había formulado en su tiempo pueden considerarse satisfechas en la teología y en la práctica de la Iglesiaactual: el uso de la lengua vulgar en la liturgia, la posibilidad de lacomunión en las dos especies y la renovación de la teología y de lacelebración de la Eucaristía."¡Qué gran reconocimiento! ¡Satisfacer las exigencias de Lutero que se mostró elenemigo resuelto de la misa y del Papa! ¡Admitir las demandas del blasfemo que decía-."Afirmo que todos los lupanares, los homicidios, los robos, los adulterios son menos malosque esta abominable misa"! De tan monstruosa rehabilitación sólo se puede llegar a unaconclusión: o bien hay que condenar al concilio Vaticano II que la autorizó o bien hay quecondenar al concilio de Trento y a todos los papas que desde el siglo XVI declararon que el protestantismo era herético y cismático.Bien se comprende que ante semejante cambio de situación los católicos estén perplejos. ¡Pero tienen tantos otros motivos para estarlo! A medida que transcurrían los añoslos católicos vieron cómo se transformaban el fondo y la forma de las prácticas religiosas
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La Documentation catholique,
3 de julio de 1983, N° 1085, págs. 696-697. 12
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