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 Artículo aparecido en la Revista El GRITO (Versión revisada)
3 de Setiembre 2010(http://www.elgritoperu.org/home.php?nro=11)   Versión revisada
El género y la arqueología
Sofía Chacaltana Cortez
University of Illinois at ChicagoPontificia Universidad Católica del PerúResúmen:En la actualidad frecuentemente sobre las identidades de género y se sugiere
que los géneros ‘masculino y femenino’ son roles
que son social y culturalmenteconstruidos. A pesar de que esta frase es válida, esta perdiendo consistencia porque sevuelve una frase trillada e insuficiente. Hoy en día necesitamos entender la maneracómo es que se forman estas identidades y observar cómo se interceptan con otrostipos de identidades sociales (e.g. clase social, económica, status e identidades étnicas). Asimismo, también es imprescindible evaluar las razones por las cuales una sociedad
 ‘impone’ 
y estructuran identidades, y los individuos las
 ‘asumen’ 
, siendo víctimas, y a suvez, agentes de las mismas. Estos complejos procesos de construcción de identidadessólo pueden ser entendidos cuando son observados a través del tiempo. Este artículotoca sobre algunos aspectos importantes sobre las construcciones de géneros ensociedades prehispánicas, la época colonial en el Perú y el rol que puede tener laarqueología para entender a las construcciones de género a través del tiempo.
 
Uno de los principales objetivos de la arqueología es contribuir a entender laorganización y formación de las sociedades antiguas a partir de los restos materialesque éstas han dejado. Es por ello que los arqueólogos tienen un importante rol en lainterpretación de las sociedades arcaicas debido a que sugieren el tipo de relacionessociales que existieron en el pasado. Cómo consecuencia, los investigadores puedenperpetuar o no, perspectivas esencialistas del comportamiento humano que muchasveces pueden ser utilizadas para justificar acciones contemporáneas como ladiscriminación de las mujeres o hacia otros tipos de identidades de género que se
encuentran fuera de los estándares de ‘hombre y mujer’
. Las dos identidades de géneroactualmente aceptadas por nuestra sociedad. De esta manera, algunas décadas atrás,muchas arqueólogas tomaron seriamente esta responsabilidad sobre sus hombros, ycomo consecuencia a un cambio de paradigma en la teória antropológica yarqueológica, empezarón a establecer y fundar la arqueología de género.En sus épocas iniciales, esta arqueología buscó reivindicar el papel de lasmujeres en el pasado, para darles una voz y un rol mas activo a las usualmentemisóginas aproximaciones que dejaban de lado a las mujeres. Estas perspectivasperpetuaban a las mujeres en roles domésticos, pasivos, sin tiempo y capacidad decambio, y en muchos casos las hacía invisibles (Claassen 1992; Conkey y Spector1998). Es así que la arqueología de género buscó refutar a las visiones que percibían alos hombres como originarios de los grandes cambios ocurridos en la humanidad, comola agricultura, la complejización social, la evolución humana, la política, entre otros(Gifford-Gonzales 1995). Así, inicialmente la arqueología de género nació como unareacción a estas perspectivas mencionadas y buscó varios métodos para llegar a sucometido. Por otro lado, como muchos movimientos reaccionarios no fue raro que suscontribuyentes iniciales fueran mujeres arqueólogas que buscaban abrirse camino en elámbito académico y hacer escuchar la validez de su voz dentro de una disciplina queera mayormente dominada por hombres.En consecuencia, la arqueología de género empezó a buscar ejemplos en lahistoria y en las sociedades no occidentalizadas para entender la construcción degénero en sociedades antigüas, y por ende, su diversidad. Por ejemplo, uno de sus
estudios favoritos fue el caso de los famosos ‘
berdache’ 
(así llamados por los franceses
colonizadores) o ‘
miati’ 
(por los indígenas) de la cultura Hidatsa situados a lo largo delrío Missisipi, que eran individuos de un tercer género entre las sociedadesnorteamericanas coloniales (s. XV- s. XIX después de Cristo) (Spector 1998). Estosindividuos que eran genéticamente hombres, actuaban socialmente como mujeres (envestido y lenguaje corporal), asumían labores femeninas e incluso se podían casar conotros de su mismo sexo, pero de género distinto. A pesar de que estos individuosrepresentaron, y aún representan, un problema de interpretación, ya que fueron
identificados por los colonos como ‘travestis’, ‘eunucos’ y ‘sodomitas’, para la
arqueología de género significó una puerta abierta para poder asociar y relacionar losmateriales u objetos con la sexualidad y la identidad de género, conceptosesencialmente abstractos y difíciles de ser observados en los restos arqueológicos.En los Andes, la arqueología de género ha dado interesantes resultados. En laactualidad, algunas investigadoras observan en el registro arqueológico el cambiante ycomplejo rol de las mujeres y de los hombres en diferentes tipos de organizacionessociales a través de la historia andina. Por ejemplo, la arqueóloga Christine Hastorf(1991) en sus estudios en el valle del Mantaro observó que las mujeres y los hombresde esta región durante el período conocido como Intermedio Tardío (s. XI
 –
XIV
 
después de Cristo)
 –
período antes de la conquista Inca - no tuvieron muchasdiferencias laborales entre ellos. En cambio, durante la época Inca, los hombres de estazona fueron requeridos para ir a los centros administrativos y lugares de interés imperialpara dar el tributo temporal de trabajo obligatorio al imperio. Y por otro lado, las mujeresempezaron a realizar mayores trabajos dentro de sus casas, labores que eranrequeridas por el imperio como hilar y tejer, dos labores que ideológicamente fueronaltamente femeninas. Esto ocasiono que los espacios públicos que durante elIntermedio Tardío fueron más comunes y en donde interactuaban con mayor intensidadlos hombres y mujeres empezarán a desaparecer bajo la presencia Inca en la zona,ocasionando un cambio en las relaciones entre los géneros y a su vez un cambio en elambiente social.Pero en general, el rol de las mujeres en la antigüedad fue diverso, complejo yvariado. Durante la época Inca, las mujeres cumplieron distintos roles dependiendo desu posición social. Así por ejemplo, la historiadora Maria Rostworowski (1961) nos hablade las cacicas del norte del Perú que fueron mujeres que ocupaban roles políticos depoder, y que al parecer fue una organización social que sobrevivió a la colonia, pero quese formó durante los reinos Chimú. Por otro lado, en otras zonas de los Andes, lasmujeres del común tenían roles laborales y sociales que se complementaban con la desus compañeros masculinos, las cuales también participaban en asuntos políticos. Porejemplo, las tareas agrícolas eran realizadas tanto por hombres como por mujeres, lasque también contribuían a la economía familiar ya que en varios casos éstas eran lasencargadas de elaborar tejidos y preparar comidas para el consumo doméstico, asícomo las encargadas organizar los festines que eran ofrecidos por las élites. Sinembargo, a pesar de que en general las mujeres cumplían roles complementarios a lade los hombres bajo un sistema familiar, se sugiere que en los andes prehispánicos lasconstrucciones de las identidades de género fueron diferente para los hombres quepara las mujeres, siendo las identidades de género de los hombres más dinámicas,fluidas y en mayor riesgo de no ser socialmente cumplidas. Por lo que los hombresnecesitaban entrar en constantes reafirmaciones de su género a través de las accionesde guerra y otras actividades, por lo que requerían constante reafirmación social de sugénero. Por otro lado, las mujeres jugaron diversos roles y tipos de identidades en losAndes prehispánicos, pero la relación de su status y poder, así como la ideología queestructuraba las diferencias de géneros, y sus roles económicos y políticos aún no esdel todo bien entendido y continúan siendo estudiados.Por ejemplo, un grupo de mujeres que han sido arduamente estudiadas son lasconocidas
acllas.
Las
acllas 
eran mujeres que vivían en edificios de acceso restringido yque eran sustentados por el imperio. De acuerdo con los cronistas estas mujeresestuvieron destinadas a servir al Inca y a las deidades y llevar una vida llena deobligaciones y restricciones. Estas mujeres eran las encargadas de tejer elegantesmantos que utilizaba el Inca como atuendo personal o que eran dados como regalospara otros jefes del imperio. Hasta incluso, en ciertas ocasiones, las
acllas 
eranofrecidas como esposas a jefes de otros grupos étnicos del imperio con el objetivo deestablecer nexos políticos. De esta manera, las
acllas 
representan un tipo de mujeresque fueron especialistas laborales de alto rango y tuvieron un alto status, pero que a suvez, su vida estuvo determinada por los intereses imperiales y fueron carentes depoderes (económicos, sociales, políticos).A pesar de que brevemente hemos mencionado pocos ejemplos, se puede notarque las experiencias de las mujeres en la época prehispánica fueron múltiples y
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