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49KARIBAY • 2008
arte y literatura
contemporáneo*
Ponencia presentada en el II Encuentro con la Espiritualidad de la Mujer Latinoamericana. Mérida -Venezuela, septiembre 2005.
Las cineastascomo escritorasen el cine venezolano
artículos de opinión
Emperatriz Arreaza Camero
Cine Club Universitario de MaracaiboUniversidad del Zulia
earreaza@gmail.com
Compilación: Lic. Magda Uzcátegui
C
uando se habla del nuevo cine latinoamericanose piensa en la producción ílmica realizada enArgentina, Brasil, Cuba o México, y cuando sehabla de las mujeres en el cine latinoamericanogeneralmente asoman los nombres de SoniaBraga, actriz argentina, Laura Esquivel, escritora-guionista mejicana entre otras. Venezuela, en el áreacinematográfca se evoca, generalmente desde lanarrativa ílmica de la marginalidad y la delincuenciade los últimos años o desde la perspectiva masculinade la realidad venezolana.Por contraste, para asombro de muchos y orgullode los pocos escogidos, la producción ílmica realizadaen Venezuela por mujeres cineastas es abundante,sistemática y de una calidad bien cimentada. Sinembargo, como lo señala Karem Achwartzman, “Lascineastas venezolanas nunca se han visto a si mismas,específcamente, como mujeres haciendo películas, nise aplicaron en hacer películas acerca de las mujeres”Las mujeres cineastas en Venezuela no sólo hancreado escuela y estilos cinematográfcos propios,sino que han sido pioneras en la diusión y promoción
 
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ARTE Y LITERATURA
 
del séptimo arte en nuestro país y en un signifcativoreplanteamiento en la representación de la mujer,como ser humano, en el cine venezolano. Cuandonos aproximamos al estudio de la mujer en el cinevenezolano, surgen dierentes perspectivas deabordaje: la reseña, todavía en proceso, sobre lascineastas y sus obras más representativas; el análisisílmico de la igura de la mujer, como personaje,dentro de la producción ílmica realizada por cineastasvenezolanos, sin distingos de género; o precisar, conmayor detenimiento, sobre la validez del discursoemenino, el descubrimiento de la mirada emenina,oculta o maniiesta, que se trasluce en la producciónílmica realizada por mujeres, nos invita a relexionarbrevemente sobre la cineasta escritora que usala cámara como medio de expresión y cuenta suspropias historias a través del celuloide. Esta reseñapermitirá delimitar la temática más recurrente eneste tipo de narrativa.Desde los años 50 llamada la época dorada delcine venezolano, Margot Bernacerra asombró almundo con
Reverón
(1952) y
 Araya
(1958), con lacual ganó dos premios en el estival de Cannes en1959. En ambos documentales la autora narraba labiograía de un pintor nacional y de una población depescadores, respectivamente, desde su perspectivade artista cosmopolita. La mirada de la autoraimpregna la escena al presentarnos los detalles másíntimos e importantes de cada sujeto biográico.Además de su labor pionera como cineasta,Margot Bernacerra ha sido promotora del cine ymaestra de los más jóvenes realizadores a travésde su labor en la cinemateca nacional. Razones quemotivaron a Ricardo García Garcés a homenajear ala realizadora a través de su biograía audiovisual
Más allá de Araya
, donde la propia cineasta cuentasus comienzos artísticos en el Liceo Andrés Bello, susestudios cinematográicos en Nueva York y París y sureencuentro con su propia tierra a través de su obraque aún perdura.
Syva Díaz, directora de Sobrepiedi
 
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En los sesenta, viene el auge del nuevo cinelatinoamericano: el cine de denuncia, el cine deprotesta, el cine urgente con la cámara en mano,llamó la atención sobre los grupos sociales yétnicos mas desposeídos y marginalizadosde nuestras ¿opulentas? sociedades. En estecontexto, el cine de temática indigenista empezóa cobrar un signifcativo valor, ya sea desdesu perspectiva etnográfca o como ensayo dedenuncia. Matilde Suárez escoge esta temática ensu documental
Warao
(1968). Este es un flm pococonocido, sin embargo, es básico para conocerel redescubrimiento de lo indígena a raíz de lasnuevas políticas indigenistas implementadaspara la época, con el despliegue desarrollistade la llamada conquista del sur. El documentalde Matilde Suárez es el primer antecedentede la posterior flmograía de Carlos Azpúrua,Manuel de Pedro, Ivork Cordido y Jacobo Penzo,entre otros cineastas, que abordan también latemática indigenista.La bonanza petrolera de los setentarepresentó un repunte para el cine venezolanoa través de los subsidios y el fnanciamientopara la producción ílmica de los veteranos y losnuevos realizadores. Entre ellos María LourdesCarbonell recibe ondos para tres largometrajes:
Punto débil 
(1973),
La imagen
(1974) y
300.000Héroes
(1976), de los cuales poco se conoce hoyen día, así como de la posterior producción deesta cineasta.Sin embargo los setenta vieron nacer a unapléyade de cineastas que comenzaron su sagaen esa época y hoy en día llevan la batuta dela producción ílmica nacional. Es el caso deSolveig Hoogesteijn, cuya obra se inicia en lossetenta y hoy es reerencia obligada, no sólo enla historia del cine venezolano, sino también enla historia del cine de autor. Esta cineasta debutacon el documental
Puerto Colombia
(1975) y ellargometraje
El mar del tiempo
 
 perdido
(1976),basado en el cuento homónimo de GabrielGarcía Márquez y galardonado con el segundopremio coral en el estival de la Habana (1981),para continuar su obra con
Manoa
(1980),también premiada en numerosos estivalesinternacionales. Sin embargo es a través de supelícula
Macu,
 
la mujer del policía
(1987) que batiórecord de taquilla en su época, compitiendo con
E.T. Rambo o Superman
; es cuando la obra ílmicade esta autora se convierte en una de las másimportantes reerencias académicas para estudiarel cine venezolano, dentro de las universidadesnacionales y extranjeras. Posteriormente Solveigprodujo
Santera
, flm que se rodó en las cercaníasde Choroní y cuenta la historia de un hechocriminal verídico y del culto yoruba, desde laperspectiva de las mujeres que viven en primerapersona estas historias.Otras cineastas que comenzaron sus carrerasen los setenta y han continuado posteriormentesu producción ílmica son: Silvia Manrique, quiéncomienza con
Caraballo
(1975) y prosigue sucarrera como directora de cine con
PanchitoMandefuá
(1985), el primer retrato humanizadode los ahora llamados niños de la calle. MarildaVera, con
la Luna no es pan de horno
(1976),basada en el cuento homónimo de LauraAntillano.
Por los caminos verdes
(1984) yposteriormente
Señora Bolero
(1991). Relejaen su ilmograía una visión intimista de lasluchas trascendentales por la supervivenciaísica y existencial de sus personajes.Fina Torres, comienza su obra en 1978 con
El otro lado del sueño
y la continúa con la aclamada
Oriana
(1987) que revela los conictos y tensionesde una amilia rural tradicional, donde el patriarcainterpretado por Raael Briceño es dueño y señorde vidas y haciendas y Oriana interpretada porDoris Wells, rompe las reglas patriarcales y las
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