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Regimiento Alcántara y África

Regimiento Alcántara y África

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Published by: Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas on Aug 06, 2011
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08/06/2011

 
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2004
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UERRADEFRICA
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por Luis Miguel Francisc
Sección del Alcántara;comienzo de una carga, en esta secuencia el jefe manda atención levantando su sable, los demás actúan colocando sables al hombro y comienza el trote, cuando el sable del jefe marche al frente, empezará la carga al galope.La carga constituía el elemento básico de acción de la Caballería.
Probablemente, si pregun-tamos a cualquier conocedorde la historia más recientede la Caballería Española yle pedimos que entre todaselija una acción heroica, sinduda, la inmensa mayoríaapuntará a la actuación delRegimiento de CazadoresAlcántara nº 14 en la retira-da de Annual, del 21 de julioal 9 de agosto de 1921. Qui-zá este conjunto de hechosesté concebido como el másaudaz y espinoso al que seha visto sometido cualquierjinete en la historia modernade todos los ejércitos.
Si de entre ese grupo de valien-tes guerreros, intentamos pronun-ciarnos por uno, después de estu-diar detalladamente los sucesos,es difícil hacerlo ya que sólo algún“cobarde” se hizo destacar entretal cúmulo de hombres que supie-ron morir en condiciones que rozanlo inverosímil, y es ese simplehecho, el cómo se murió, el que leshace acreedores del unánime reco-nocimiento de heroísmo que esavirtud implica, ya que la muerte,por si sola, no tiene mucho deheróico.A pesar de todo, militarmente, elconjunto de esa actuación nuncafue honrado con la máxima conde-coración militar, la “Corbata de laReal y Militar Orden de San Fernan-do”. Sin embargo, este homenaje síse produjo en otros términos, sinduda el más sonoro es el monu-mento a los “Héroes de Alcántara”asentado frente a la fachada princi-pal de la Academia de Caballería(Valladolid). Este no es más que untributo, pagado por miembros delArma, que intentaron conmemorarde esta forma el citado hecho. En elinterior de la Academia de Caballe-ría también existe un monumentodedicado al Laureado tenientecoronel Primo de Rivera, réplica deotro depositado en el Museo delEjército y realizado por MarianoBenlliure. El nombre del Acuartela-miento que ocupa hoy en día elRCAC “Alcántara” nº 10 en Melillaes el de este valiente jefe, así comoel Patio de Armas de la Academiade Caballería, o el reconocimiento ala trayectoria profesional en elArma de Caballería “Premio tenien-te coronel Primo de Rivera”. Asimis-mo, existe en Melilla, en la calle delos Héroes de Alcántara, una placaque conmemora el 75 aniversariode los hechos y que dice así:
ABARRÁN, IGUERIBEN, ANUAL,IZUMAR, CHEIF, IGÁN, MONTE ARRUIT, ZELUAN, NADOR LXXV ANIVERSARIO DE LA GESTA HEROICA DE LOS CAZADORES DEL REGIMIENTO DECABALLERÍAALCÁNTARA Y EN HONOR A LOS SOLDADOS DE LA COMANDANCIAGENERAL DE MELILLA QUE ENTREGARON SUS VIDAS POR LA PATRIA
FERNANDO PRIMO DE RIVERAY ORBANEJA
MORIR EN MONTE ARRUIT
 
Ramón J. Sender en una entrevistaen Historia 16 (El valor de la novelaHistórica), hablando de su ópera pri-ma
Imán
”, dice que: “
…había escrito con verdadera emoción lírica del famoso Regimiento Alcántara,que estuvo en acción mientras hubo un caballo y un jinete vivos 
”. Tam-bién Indalecio Prieto, diputadosocialista en esa época, diría en elCongreso de los Diputados “
la retaguardia, en la cual, y quiero salvar una omisión que deliberadamente cometí, se distinguió, cumpliendo con su deber, la fuerza de Caballeríde Alcántara 
“, también el historia-dor Juan Pando, en una de susmuchas alusiones al Regimientodice: “
…la lección de los de Alcántara es esta: una unidad, testigo del desplome del Ejército, decide no sólo no rendirse ante esos hechos,sino que mantiene su integridad, y,bajo una dirección táctica tan admirable como generosa, decide inmolarse por sus compañeros de armas.Y entrega la vida en masa por defender a un ejército ya muerto.
.Son muchas las menciones sobre losde Alcántara y su teniente coronel,pero todas ellas giran en la mismalínea.
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ILITAR
EN LAS OPERACIONES DE JULIO Y AGOSTO DE 1921
Evidentemente, son múltiples loslibros y artículos que hablan de estehecho, y hasta el día de hoy no heleído ninguno que lo haga de formapoco elocuente. Entre todo esecúmulo de letras me gustaría resal-tar varias.Por un lado “
Los Caballerosde Alcántara
”, escrita por uncorresponsal de guerra (AntonioLezama, quien fuera Director de larevista “
El Cuento Popular
) ypublicada escasamente un mes des-pués del Desastre. Si bien desde elpunto de vista histórico es muypobre, sí intenta reflejar ferviente-mente la ya afamada actuación delos de Alcántara. Aparte, por desta-car otras de las múltiples opiniones,Entre todos aquellos soldados,se destacó, por graduación y acti-tud, Fernando Primo de Rivera,quien fuese la cabeza visible delAlcántara y quien demostró enrepetidas ocasiones su entrega yvoluntariedad en los momentosmás difíciles.A pesar de los méritos alcanza-dos por el teniente coronel, cuandolos profanos en la materia escuchanel apellido Primo de Rivera, tienden,por lo general, a ceñirse al nombrede Miguel (hermano mayor de Fer-nando), o José Antonio hijo del dic-tador y uno de los fundadores deFalange Española.
La Caballería de FernandoPrimo de Rivera
En los primeros años del siglo XXla situación de la Caballería Españo-la era verdaderamente deprimente.Se la pretendía instruir sin saber aciencia cierta cuales debían ser susmisiones, se discutió sobre el arma-mento más adecuado, sobre elempleo que había de confiársela olos combates más idóneos dondedebía ser utilizada, y lo que era aúnmás significativo, se la pretendíaorganizar sin haber establecidounos márgenes que regulasen suvida.
Retrato de Primo de Rivera, es la fotmás representativa de él. Se puede observar en el cuello de la guerrera la cruz de Alcántara que pertenece al 14 de Caballería. Existe otra donada y dedicada por su hermano Miguel, en el Museo del Gobierno Militar de Sevilla.Los interminables convoyes de suministros. Estos no sólo constituían un riesgo, sino también un despliegue de medios perpetuo.
 
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el modo clásico de acción y funda-mento de la existencia de la Caba-llería. Esta mentalidad perduraríaaún en el tiempo, pero la realidadfue que la falta de trasformación dela Caballería hasta bien pasados losaños 50, estuvo apunto de signifi-car la desaparición de la misma.No obstante, a partir de 1914,ésta sufre una pequeña evoluciónque le lleva a adaptar nuevas armasde fuego en combinación con lasclásicas (en 1917 nacen, sobre elpapel, los Escuadrones de Ametra-lladoras que complementan a los desables o lanzas, aunque hasta 1919el “Alcántara” no las recibirá). Tam-bién se hace extensible el combatepie a tierra, (incluso el mismoempieza a considerarse como prin-cipal). Y por supuesto en un pasoposterior (1923) se utilizan los pri-meros medios acorazados, aunqueevidentemente no son asignados alArma y se considera más un apoyoa la Infantería. Indudablemente, laaparición del automóvil ya habíasuplantado ciertas misiones típicasde la Caballería.La situación de la Caballería enÁfrica no entendía de alambradas,ni de armas automáticas, puestoque los rifeños no las poseían, limi-tándose ésta a un combate de gue-rrillas, donde eran expertos, hacien-do mucho daño en las famosasdescubiertas, aguadas y convoyesde abastecimientos, convirtiéndoseestas misiones en el verdadero“Talón de Aquiles” del Ejército enMarruecos.Pese a las limitaciones armamen-tísticas y de equipamiento del Ejérci-Por otro lado, en toda la primeramitad del siglo se produjo una luchainterna, que llevó a dividir a sus jefesante el problema de la transforma-ción del Arma. En primer lugar, estu-vieron los incrédulos y desorienta-dos que se aferraban a lastradiciones, creyéndose la punta delanza del Ejército y considerando alcaballo como su instrumento princi-pal, que completado junto a lasarmas blancas (sable, lanza), hacíande la carga el modo casi único decombatir. Mientras que otros, losmenos, lucharon por subirse al trende la nueva maquinaria bélica, impul-sados por el estudio de la PrimeraGuerra Mundial, que llevó consigo elempleo de armas automáticas yalambradas, lo que supuso un granencontronazo para la figura delcaballo. Pero sobre todo, se dejó verla preponderancia del combate a piesobre el de a caballo.Pese a todo, la transformaciónde la misma, estuvo vinculada a losacontecimientos, aunque siempreaquietados por las “viejas glorias”.La no participación en la PrimeraGuerra Mundial supuso un frenopara la renovación, y todavía en1924 se consideraba la carga como
Dámaso Berenguer, Alto Comisario de Melilla, e inevitablemente uno de los máximos responsables del llamado Desastre de Annual.Fue el fundador de las tropas ingenas y regulares cuando ostentaba el empleo de teniente coronel.En la foto se puede leer una dedicatoria en puño y letra de Berenguer “a la mayoría de las fuerzas regulares indígenas de Melilla”, foto fechada en 1915.Escuadrón de Ametralladoras de Alcántara. Las anacrónicas ametralladoras Colt, no sólo eran un nido de interrupciones, si no que para subsanar estas tenían que ser prácticamente desmontadas. Al fondo un oficial a caballo, es posible que fuese Primo de Rivera en su famoso caballo Pirote (muerto en Igán).

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