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Codina Gabriel y Sauve J EDUCACION Diccionario Historico

Codina Gabriel y Sauve J EDUCACION Diccionario Historico

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07/15/2015

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“Educación”. Diccionario Histórico de laCompañía de Jesús.EDUCACIÓN.
Durante más de dos siglos ymedio, hasta su *supresión en 1773, la CJ fuela orden religiosa mayor y más conocida entrelas dedicadas a la enseñanza. Hacia 1749, delos 23.000 jesuitas, haa unos 15.000destinados a 800 centros educativos, con másde 200.000 alumnos. Formaban por tanto lamayor red internacional de colegios en untiempo en que la educacn estatal eraprácticamente inexistente.Cuando la CJ fue restaurada en 1814, los jesuitas volvieron a su ministerio de laenseñanza; de nuevo el sistema crecyaumentó. En 1914, los colegios yuniversidades (sin contar los seminarios)ascendían a 234, en 43 países diferentes, con60.000 alumnos. A fines de siglo (1998), lasinstituciones educativas de la CJ o confiadas ala CJ, incluyendo el sistema de
Fe y Alegría
yotras redes educativas al servicio de los másnecesitados, sumaban 1.611, en 73 países,con un total de 1.583.555 alumnos. Desdeprincipios del siglo XIX, sin embargo, loscolegios jesuitas se han desenvuelto en uncontexto muy diferente: docenas de otrascongregaciones se han dedicado al ministeriode la educación católica, y la educación entérminos generales se ha consideradofundamentalmente como una responsabilidaddel sector público. Con todo, la educación jesuita permanece como un ministerio básicode la CJ y como un instrumento muyimportante para la evangelización y el cambiosocial.I.
ORÍGENES Y PRIMER DESARROLLO:1540-1608.
La CJ no fue fundada como una ordeneducativa. Su visión fundamental, como seexpresa en la *Fórmula del Instituto, era la deuna entrega total a Dios por medio del serviciototal a la Iglesia: ser enviados en misiones por el Vicario de Cristo, sustentándose delimosnas y sin lugar permanente deresidencia. Los ministerios dean sesacerdotales: sobre todo la predicación, yluego la enseñanza del catecismo, laadministración de los sacramentos, la prácticade las obras de caridad. Aunque la educaciónera ciertamente un ministerio, habría supuestouna larga dedicación en un lugar determinado,una dependencia de fuentes adecuadasdesde el punto de vista económico paramantener costosas instituciones, y unalimitación de la libertad para ir dondequieraque la necesidad fuese mayor (
MonConst 
1:224).Los ministerios que Ignacio y sus primeroscompañeros tenían en mente, requerían, sinembargo, hombres bien formados. Cuandobuscaron que otros se les uniesen en suslabores apostólicas, pensaron en jóvenes conuna vida espiritual sobresaliente queposeyesen también una formación sólida enhumanidades, filosofía y teología. Muy prontoresultó evidente que tales hombres no seencontraban con facilidad; y que si seencontraban, con frecuencia no estabancapacitados para la vida de la CJ. Por ello, yahacia 1539 los primeros compañeros habíandecidido aceptar jóvenes que todavíanecesitaban s formacn intelectual.Obtuvieron permiso del papa para establecer colegios cercanos a famosas universidades enEuropa, como habían hecho otras órdenesreligiosas (véase *Casas, II). Para elmantenimiento de estos colegios, las*
Constituciones
de la CJ permitían (como unaexcepcn) conseguir rentas o fuentes deingreso. No se ofrecían clases propiamentedichas; los venes vian juntos y recibíanformación religiosa mientras asistían a loscursos de la universidad. El primer colegio deeste tipo se comenzó en París (1540), pero elprimero "fundado" formalmente, es decir conuna donacn para su sustento, fue enCoímbra (1542), gracias a la generosidad deJuan III de Portugal. Se abrieron otros enPadua y Lovaina (1542), Colonia y Valencia(1544), y Sevilla (1554). Sin embargo, losresultados no fueron satisfactorios. No habíaun sistema pedagógico o educacional quefuera común a todos ellos, ni un programa deinstruccn consistente; los cursos erandemasiado largos y de cualidad desigual(
MonPaed 
1:497ss). Ignacio decidió entoncesque tan pronto hubiera jesuitas preparadospara enseñar, que ofrecerían clases para losescolares en los colegios. Para 1549, el
 
ministerio de la enseñanza (profesores jesuitas que daban clases a escolares de laCJ) había comenzado en el colegio de Padua,donde la calidad de la instrucción había sidoparticularmente muy poco satisfactoria; pasossimilares se tomaron en otros sitios (y dealgún modo en Coímbra, a partir de 1547).Obtener las donaciones necesarias paramantener estos colegios sigucreandodificultades; lo Coímbra gode unaverdadera donación. Claude *Jay escribió aIgnacio (21 enero 1545) para comunicarle quelos obispos de Alemania se resistían a fundar colegios exclusivamente para jóvenes jesuitas; preferían establecer seminarios parasus propias diócesis y confiarlos a la CJ,permitiendo a los jesuitas estudiar allí también.Además, era muy posible que algunos de losseminaristas pudieran interesarse en entrar enla CJ. Entretanto, Francisco *Javier habíallegado a Goa (India) y los portugueses lepidieron jesuitas para enseñar en el colegiolocal de Diego de Borba (más tarde llamadode San Paulo), un seminario donde tambiénse formaban catequistas seglares. Javieescribió a Ignacio (20 septiembre 1542) sobreel provechoso fruto de esta labor; hacia 1545ya habían sido enviados jesuitas en misiónallí, probablemente el primer caso de jóvenes,no de la CJ, que eran educados poprofesores jesuitas (aunque no en unainstitución jesuita). En España, Francisco de*Borja, siendo aún Duque, fundó un colegioen Gandía (1545) para la educacn de jóvenes jesuitas y al mismo tiempo de los hijosde *moriscos, que eran la mayoa de sussúbditos. En 1546, el rector presenunosdebates en público, e impresionaron tanto alos asistentes que suplicaron que sus hijosfuesen admitidos a las clases del colegio. Apetición de Diego Laínez (futuro general de laCJ), e influenciado por el éxito, ya indicado, detales experiencias, Ignacio dio su aprobación;por ello, fue el primer colegio jesuita conalumnos externos, es decir, estudianteslocales que no vivían dentro del mismocolegio. Jenimo *Nadal, consciente delsignificado histórico del hecho, escribió en sudiario, "el recién fundado colegio de Gandíafue el primero en el que los nuestros dieronclases abiertas al público" (
FontNarr 
2:206). Elpaso final llegó dos años después en Sicilia.Cuando los dignatarios de la ciudad deMesina pidieron jesuitas para enseñar en uncolegio que estaba a punto de establecerse,dedicado a jóvenes que necesitabaneducación, Ignacio asintió, y envió a diezhombres cuidadosamente seleccionados(entre ellos Pedro *Canisio y Nadal). De estemodo, nació (1548) el primer colegio jesuitadestinado primariamente para externos. Fueaqdonde el plan de estudios jesuita,elaborado posteriormente como la *
RatioStudiorum
, comenzó a tomar forma, según elmodelo del *
modus parisiensis
. Elextraordinario éxito del colegio de Mesinaanimó a Ignacio a aceptar otras institucionessimilares; al tiempo de su muerte (1556), conun total de jesuitas que apenas llegaba a unmillar, ya se habían establecido o aprobado 46colegios, la mayoría de ellos dedicadosprimariamente a la educación de externos(
scholae publicae
). De todas estasfundaciones de tipo muy variado, el simportante era el *Colegio Romano: el favoritode Ignacio, y que se convertiría en el"prototipo", desarrollando un
currículum
,métodos pedagógicos y una filosofía de laeducación que serviría como norma para loscolegios jesuitas en todo el mundo.A medida que la dedicación de la CJ a laeducación creció y se extend, surgierondiferentes tipos de colegios, además de losque ya ofrecían instrucción académica. Elllamado
domus convictorum
o colegio deinternos poseía residencias que brindabanhabitación, comida y atención pastoral a los jóvenes que asistían a las clases del colegio.Ignacio había indicado en las
Constituciones
(338) que si una casa para escolares jesuitastenía posibilidades, "no repugnará a nuestroInstituto ... admitir a otros estudiantes pobres".Este fue el origen de las
domus pauperumstudiosorum
, que daban comida gratis yalojamiento a niños pobres que no habríantenido otra oportunidad para obtener unaeducación. La primera y más famosaresidencia de este tipo fue el *ColegioGermánico, fundado en 1552 por Ignacio y elcardenal Giovanni Morone. Niños pobres,seleccionados en Alemania, iban a Roma,vivían en el Colegio Germánico y asistían a
 
clases en el Colegio Romano, a fin deprepararse para el difícil trabajo apostólico queles esperaba en su patria. Ignacio consideró alGermánico como una de las obras simportantes y de mayor gloria de la CJ. Suejemplo fue un factor que contribuyó mucho aponer en práctica las disposiciones delConcilio de *Trento sobre la creación deseminarios diocesanos. Más tarde, GregorioXIII estableció los colegios *Maronita, Armenio,*Griego, ngaro e *Ings en Roma. asícomo el Suizo en Milán.El mismo rrafo de las
Constituciones
(338) añade que "algunas veces y por buenasrazones, el admitir hijos de personas ricas onobles, que pagan sus propios gastos, noparece se pueda rehusar". Esto condujo a loscolegios internados y colegios de nobles enlos cuales se pagaba por el alojamiento,aunque la instrucción era gratuita. Como nohabía suficientes jesuitas, y surgíandificultades para la atención de los internos yel cobro de los pagos, la CJ adopunaactitud negativa hacia estos colegiosresidenciales. Nadal, en sus
Scholia inConstitutiones
(322), escribió: "tenemos quetener mucho cuidado en que no se abra estapuerta ni asumamos el cuidado de losinternos, sino tal vez en Alemania y enFrancia, mientras persiste la plaga de laherejía". La Congregación General III (1573)reflejó esta misma actitud, y recomendó alfuturo general que "tomara fuertes medidaspara librar la CJ de cargas no apropiadas paranuestro Instituto y que nos aten de tal modoque nos fuercen a abandonar obras spropias de nuestro Instituto" (
MonPaed 
4:246).En 1564, inmediatamente desps determinar el Concilio (y para dar ejemplo aotros obispos en la creación de seminarios),Pío IV fundó el Seminario Romano y lo confióal cuidado de la CJ. Debido a una reacciónadversa entre una parte del clero de Roma y asimilares experiencias en otros sitios, la CG IIhabía decretado (1565) que no se deberíaaceptar la dirección de seminarios sino encasos realmente excepcionales, y en elloslo bajo algunas condiciones claramentedefinidas. La actitud sobre la aceptación de ladirección de seminarios pontificios en el nortede Europa era algo bien distinto. Gregorio XIIIfundó el primero de ellos en Viena (1574). Alver los excelentes resultados, e ignorando losgrandes costos que requean, prontoestableció otros en Praga (1575), Graz (1578),Olomouc (1569), Cluj en Transilvania y Vilnaen Lituania (1583), Fulda (1584) y Dilinga(1585).El millar de jesuitas que había al tiempo dela muerte de Ignacio (1556) se habíacuadruplicado (4.083) en 1575, y doblado denuevo (8.272) en 1600. Juan de *Polanco,secretario de la CJ, indicó (1565) que sólo enRoma, además de los 661 ya admitidos, "unainfinidad de otros querrían entrar" (
Ib.
3:368).Las peticiones para crear nuevos colegiosseguían el ritmo de este crecimiento. Los 46colegios que ya existían en 1556, llegaron a107 en 1575, y a 189 en 1600. Como nohabía suficientes maestros preparados, la CJtuvo que rechazar, a veces con insistencia, elcelo de quienes deseaban aumentar aún estenúmero. La CG II (1565) dio instrucciones algeneral para "intentar consolidar los colegiosque ya existían" antes que aceptar la direcciónde otros nuevos. Los siguientes generalesintentaron seguir esta norma directiva; en1585, cuando se presionaba al P. GeneralClaudio Aquaviva a aceptar un colegio que lehabían ofrecido, reveló que ya habíarechazado 60 en los cuatro primeros años desu generalato (ARSI Congr 95 f 253 r).La calidad de la educación en los colegiosestaba asegurada con el desarrollo de la
Ratio
, que promulgó normas para losdirectores, maestros y alumnos; dioinstrucciones relativas al
currículum
y a todoslos aspectos de la vida del colegio. Demuchas partes se recibían expresiones dealabanza y admiración, no sólo de dentro, sinotambién de fuera de la CJ. En palabras deRichard *Haller, como respuesta a los que seoponían a los colegios (1606): "No existe en laIglesia hoy día un apostolado más útil y másnecesario que el de la instruccn a los jóvenes estudiantes, tal como se hace en laCompañía ... Si queremos el testimonio de laexperiencia, vayamos al norte, y veremos quepor medio de sólo este instrumento de loscolegios de la Compía ... s que pomedio de cualquier otro, Francia, Polonia, yambas Alemanias han sido preservadas y casi

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