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La víctima como sujeto público y el Estado como sujeto sin Derechos. Alberto Bovino

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revistade opinión jurídica
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“La víctima como sujeto público yel Estado como sujeto sin Derechos”
1
 PorAlbertoBovino*
*
 
Alberto
 
Bovino
Abogado de la Universidad de Buenos Aires. Master en Derechode la Universidad de Columbia. Se ha desempeñado como con-sultor internacional en materia de Justicia Penal y DerechosHumanos. Participó en diversas instancias ante el Sistema Inter-americano de Protección de Derechos Humanos y como inte-grante del Area Litigio del CELS, participa en casos de defensaspenales que comprenden: afectaciones a la libertad de expresión,violencia policial, litigios internacionales, redacción de amicicuriae para Tribunales nacionales, extranjeros o internacionales.Docente de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (UBA).Autor de numerosas obras sobre Derecho Penal, Derecho Proce-sal y Derechos Humanos.
Libre Albedrío
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Con la Inquisición pasa como con todas las instituciones: ha sobrevivido a su codificación.Codificada, adquirió semblante de vida autónoma; desmantelada, sobrevive merced a la vida que la animaba antes de que tuviera un nombre y se manifestara mediante un procedimien-to. Efectivamente, sobrevive -en presente del indicativo- pues aunque la institución parezca muerta, la actitud ideológica -espiritual, ritual, eclesiológica; es amplia la elección de adje-tivos aceptables-, de la que era un exponente privilegiado, conserva buena salud.
 Luis SALA-MOLINS, Introducción a El manual de los inquisidores.
I. El Significado de la Inquisición
nquisición no es una buena palabra.Su carga emotiva es muy fuerte y remite auno de los episodios más terribles de la his-toria de las prácticas punitivas. No es nece-sario que entremos en detalle aquí sobre lasactividades de la Inquisición histórica, perosí se torna necesario analizar la influenciaque los sistemas de justicia penal de la ac-tualidad heredaron de la vieja Inquisición.
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del conocimiento
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que produce ciertas y determi-nadas consecuencias, provocadas por un conjuntode valores que sostiene determinada forma políti-ca. Entre estas consecuencias podemos destacar elpapel que ha de cumplir el juzgador en la inda-gación, el lugar en el que quedan colocados elimputado y la víctima, y la única respuesta posibleque habrá de darse al conflicto.El modelo inquisitivo se afianza ante losrequerimientos de centralización del poder políticode las monarquías absolutas que terminan confor-mando los Estados nacionales. Surge, entonces,como ejercicio de poder punitivo adecuado a laforma política que lo engendra. Del mismo modo ycon anterioridad, surge en el seno de la Iglesia paraservir a sus vocaciones de universalidad:
"El camino por la totalidad política que ini- cia el absolutismo, en lo que a la justicia penal se refiere, se edifica a partir de la redefinición de con- ceptos o instituciones acuñados por la Inquisi- ción" 
.
 Y la idea de
pecado
es central en este dise-ño: el pecado, un mal en sentido absoluto, debe serperseguido en todos los casos y por cualquiermétodo. Esta noción de pecado influye en las prác-ticas que el nuevo procedimiento contendrá. Elfundamento de la persecución penal ya no es undaño provocado a un individuo ofendido; la nociónde daño desaparece y, en su lugar, aparece lanoción de infracción como lesión frente a Dios o ala persona del rey. Y este fundamento, que sirvepara que el soberano se apropie del poder de casti-gar y que surge en un contexto histórico en el queel poder político se encuentra centralizado, estefundamento autoritario que implica la relaciónsoberano absoluto-súbdito, y que refleja la necesi-
Libre Albedrío
Por Alberto Bovino
En nuestro país y, más específicamente, enla cultura jurídica dominante de la Ciudad deBuenos Aires, suele relacionarse la Inquisiciónexclusivamente con la figura de un monje tortu-rador. Pero la inquisición, como veremos, es muchomás que eso. En este sentido, se ha sostenido:
"La Inquisición, [se] piensa… está enraizada en nuestras prácticas legales, y el proceso penal es el campo en que ésta ha cobrado y mantiene aún mayor vigencia. La Inquisición… está efectivamente entre nosotros.Pensamos en la Inquisición evocando gri- lletes, hierros candentes, mazmorras y alaridos de dolor. Pero la esencia de la Inquisición no yace en esta idea del sufrimiento. La Inquisición consiste en perseguir almas descarriadas y el papel de los jue- ces consiste en descubrirlas para lograr la expiación del pecado. El derecho inquisitorio confunde al delito con el pecado y el proceso penal está teñido por esta falta de diferenciación" 
.
Este particular modelo de procedimiento esel que reemplaza al sistema acusatorio que existióen la antigua Grecia, en la República romana yhasta el siglo XII entre los pueblos germánicos. Susprincipales notas distintivas, la averiguación de laverdad y la persecución pública de los delitos, seconservan hasta nuestros días
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. A pesar de quecomo fruto de la Revolución Francesa se impone elsistema llamado mixto, las bases materiales de lainquisición siguen vigentes. Y aunque la tortura noesté formalmente admitida en los textos legales, laideología inquisitiva continúa entre nosotros einforma nuestros ordenamientos procesales.La inquisición es mucho más que un mode-lo de procedimiento, es un método de indagación,una forma de construcción de la verdad, una teoría
 
revistade opinión jurídica
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Alberto Bovino
“La víctima como sujeto público y el Estado como sujeto sin Derechos”
dad de ejercer un control social férreo sobre lossúbditos, no logra ser quebrado con las reformasdel siglo XIX y llega hasta nuestros días.Con el sistema inquisitivo aparece la figuradel procurador y un nuevo fin del procedimiento: laverdad.
"El reclamo que efectuará el procurador en representación del Rey necesita la reconstrucción de los hechos, que le son ajenos, y que intenta caratular como infracción. La búsqueda de la ver- dad histórica o material se constituye así en el objeto del proceso. La indagación será el modo de llegar a esta particular forma de verdad, que nunca pasará de ser una ficción parcializada de lo ocurri- do" 
.
En el nuevo método de atribución deresponsabilidad penal, el imputado se convierte enun simple objeto de persecución para llegar a laverdad. Pierde la cualidad de sujeto que tenía en elprocedimiento acusatorio. Esta redefinición desujeto a objeto se ve justificada por la necesidad dellegar a la determinación de lo acontecido. Y el pro-cedimiento que se adopta ha de conducir, necesa-riamente, a descubrir esa verdad ya formulada amedias cuando se inicia el procedimiento penal. Laindagación inquisitiva es, como afirma FERRAJOLI,un método circular y tautológico que conduce a lainfalseabilidad de la acusación. La hipótesis inicialque da lugar al proceso determina el enfoque delinquisidor y guía la investigación de la verdad judi-cial, que sólo avanza en una dirección y deja delado cualquier elemento que contradiga la hipóte-sis de culpabilidad
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.Pero el imputado no es el único sujetoredefinido por las nuevas prácticas punitivas. Lavíctima, en el nuevo esquema, queda fuera de laescena. El Estado ocupa su lugar y ella pierde sucalidad de sujeto de derechos. Al desaparecer lanoción de daño y, con ella, la de ofendido, la vícti-ma pierde todas sus facultades de intervención enel procedimiento penal. La necesidad de control delnuevo Estado sólo requerirá su presencia a los efec-tos de utilizarla como testigo, esto es, para quelegitime, con su presencia, el castigo estatal. Fuerade esta tarea de colaboración en la persecuciónpenal, ninguna otra le corresponde
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.Con el movimiento reformador del sigloXIX, surge el procedimiento mixto que, en lo fun-damental, conserva los pilares sobre los que se ge-neró el método inquisitivo. Y la ideología autori-taria sigue presente en nuestros códigos. Auncuando se establecieron ciertos límites a los méto-dos de averiguación de la verdad, aun cuando elprocedimiento termine con un juicio oral y público,aun cuando se hayan separado las funcionesrequirentes y decisorias, la inquisición sigue entrenosotros. Este modelo, adoptado en un marcohistórico de concentración absoluta del poderpolítico y de desprecio por los derechos de los indi-viduos, persiste en el derecho penal vigente.Los porcentajes de presos sin condena; laexistencia de jueces instructores; la violación sis-temática de los derechos del imputado en aras dela investigación de la verdad; las facultadesinstructorias del tribunal de juicio; la consideraciónde la declaración del imputado como método paraobtener su confesión y no como medio de defensa
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;la organización jerárquica de los tribunales; la ine-ficiente y secreta burocracia de la administraciónde justicia penal, son sus manifestaciones cotidia-nas.Todas estas características heredadas se

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