resistían vivir antes el caos, decadencia y el polvo contaminante que hay en la capital, ver basuras en las calles, edificios en condiciones de derrumbes, perros sarnosos muriendo dehambre, escasez de transporte urbano y tampoco podían emigrar hacía otro país porque eratarde, creyeron en el socialismo de bienestar que vendría y que nunca vino. Ellos seconformaron con aislarse en el tiempo y vivir en la pequeña Trinidad.Yo vivía justamente en la Habana Vieja en la calle Obrapía, era una casa de estilo colonialcon condiciones algo pésimas por falta de mantenimiento como ocurren en muchas casascubanas. En mi casa tenía mi taller de pintura y mi biblioteca personal de libros de arte,literatura y teatro. Vivía solo y a mis anchas. No deseaba tener compromiso ninguno pues para mí la libertad personal era lo más importante para poder crear e investigar mistrabajos artísticos y siempre con el sueño de vivir y sentir el otoño, los bosques llenos de pinos, abetos, hayas, lagos, el frío suave y el cielo gris de Europa del norte. Mi sueño a pesar de los obstáculos para vivir en el viejo continente no disminuía, sino que crecía confuerza. Yo quería a Cuba como país, pero también tenía una visión cosmopolita delmundo. Disfrutar las variedades culturales del mundo, asimilarlas y vivirlas era tambiénun placer y una búsqueda como artista. Uno debe ser completamente libre como ser humano, pues la Tierra es una sola patria. Las guerras, las banderas y el caudillismo paramí no tenían mucho sentido, además de que estaba en contra de toda violencia y por esoadmiraba a Gandhi, quien luchó por la independencia de su país a través de la vía pacifica.Aunque muchas veces la soledad también tiene su precio. Me invadía una nostalgia alrecordar cuando estudiaba en la Academia de Bellas Artes a ELLA, quién yo tanto amécon una fuerza de arrobamiento platónico que se convertía en un amor místico que meidentifiqué mucho con la obra de Honoré de Balzac “Seraphita”. La bella joven tenía una belleza a la perfección, de piel muy blanca y trenzas doradas, rostro redondo y rasgos biendefinidos, era de una raza no terrenal, su inteligencia era notable y le gustaba mucho lafilosofía que ella lo plasmaba en sus trabajos artísticos, se podía decir que una joven bella, profunda, inteligente y con sensibilidad hacia el arte que no es común en Cuba, ni en elmundo. En realidad fue un regalo de los ángeles en el momento que la conocí pude tocar el cielo por primera vez en mi vida. Una belleza tan celestial que no despertó en mi menteningún interés sexual muy común en los adolescentes. Yo tenía 16 años y ella tenía 18años en aquel momento, ahora tengo 26 años. Preferí este amor místico, en que lo sagrado3/129