José Elizalde Flores. In memoriam.
Por Francisco Arriaga. 18 de diciembre de 2008.
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su residencia, pensamos que debido a un viaje largo que hiciera en su respectiva juventud a la Ciudad deMéxico en 1938, y que durara 11 meses dejándola con un mal sabor de boca.Quedando irremediablemente varado en Jalpa, comenzó a trabajar como carpintero-ebanista, dándosea la fabricación de diferentes baúles, puertas, sillas, repisas, y letreros en madera.Por este tiempo [finales de la década del 50] comenzó a viajar menos en plan proselitista del P. A. N.aunque en uno de los viajes que hiciera se encontró con la que sería su segunda afición y ocupación: laelaboración de perfumes y el estudio del esoterismo.Al comenzar la década del 60 su fama como 'Maestro' comenzó a crecer en la región de Jalpa, y llegó ainstalar un consultorio cuya entrada mostraba un letrero que él mismo talló con sus manos, y dondeofrecía los servicios de curación física y espiritual, y la localización telepática de personas perdidas oausentes.Sobre esto se sabe poco, el hecho constatable es que sus seguidores le reconocían como verdaderoMaestro, y consta que logró localizar a una cantidad considerable de personas perdidas, comentándosefrecuentemente entre propios y extraños la facultad que tenía de sanar rápidamente algunos trastornosfísicos como tullimientos, parálisis parciales, desmayos o
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desvanecimientos
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frecuentes.La situación económica marchaba bien, y aunque no existió la abundancia y el despilfarro, no faltó panpara comer en la casa. Llevó una vida digna al lado de su esposa y su hija, aunque siempre con el resabiode amargura que le dejara el no poder buscar 'algo más' en otro lugar. Por estas fechas -finales del 60-comenzó a agravarse el alcoholismo que trajera arrastrando desde aquel entonces, aunque no descuidósu oficio de carpintero, mientras atendía previa cita a quienes solicitaban su ayuda esotérica.La situación económica de la familia y el acrecentado problema de alcoholismo llevaron a la familia apasar serios apuros. A principios de la década del 70 comenzó a vender su herramienta, y terminaríacerrando definitivamente lo que fuera su taller de carpintería. A partir de entonces se dedicó a realizartrabajos de tipo esotérico, solventando con esto la manutención de la familia, y cuando las cosasempeoraban vendiendo nueces, cacahuates, o empleándose como arador en lotes donde cosechabamaíz y frijol.Le tocó en suerte ver nacer a 5 nietos: Juan Francisco, Luis Arturo, Carlos Octavio, María de Fátima, yJosé Alberto, todos ellos nacidos de su hija María Guadalupe quien se casó a mediados de los 70 conJuan Francisco Arriaga Ibarra.A principios de los 80 sufrió una caída que le dejó una fractura en el brazo izquierdo de la que no pudosanar. Para entonces su problema de alcoholismo era grave, aunque todavía conoció periodosprolongados de lucidez. Continuó algún tiempo vendiendo nueces que él mismo iba a comprar yseleccionar de los grandes nogalares en Tabasco, Zacatecas.Con la finalidad de tener una entrada fija para contribuir al sustento de la casa, se empleó comobarrendero de varios negocios del centro de Jalpa, Zacatecas, empleo que le exigía levantarse a las 4 dela mañana y del que se desocupaba siempre entre las ocho y nueve de la mañana.
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