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Nº 03 - 21 Junio de 2001
SUMARIO
 
"Los felicesaños cuarenta" por Enrique de Aguinaga. De la Real Academia deDoctores. Catedrático emérito de la U. Complutense. Conferenciapronunciada en el Instituto de Estudios Madrileños el 7 de Junio de 2001,dentro del ciclo: "El Madrid de la Guerra y la posguerra".
 
"Los felices años cuarenta"
Por 
Enrique de AguinagaPrimera estación
EN LA QUE SE EVOCAN CUATRO PALABRAS
Cuatro palabras, exactamente cuatro palabras, abren un periodo de la Historia deEspaña, para nosotros el más importante, porque es el nuestro y porque, a juiciohistoriográfico, es el periodo en el que todos, a gusto o a disgusto, todavía nosencontramos.Las cuatro palabras son:
 La guerra ha terminado
.Son las cuatro palabras que cierran el lacónico parte del Cuartel General delGeneralísimo, en Burgos. La pieza completa, único parte de guerra que redacta yfirma
Franco
, merece pasar a la antología castrense. Así dice:En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejercito rojo, las tropas nacionales alcanzansus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1 de abril de 1939.El último parte de guerra se refiere con precisión a los
últimos objetivos militares
.Ciertamente, a partir de estos, se acentúan los demás objetivos y, sobre todos, elobjetivo de reanudar la vida civil, renovadoramente, como si resonase el
SacriisSolemnis
de
Tomás de Aquino
:
 
 Nova sint omnia: corda, voces et opera.
Que todo sea nuevo: el corazón, las palabras y las obras.Tal es el espíritu del telegrama, que el mismo día, envía el Papa
Pío XII
a
Franco
:Levantado nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente con VuestraExcelencia deseada victoria católica España, hacemos votos porque este queridísimopaís, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas cristianas tradicionesque tan grande le hicieron. Con estos sentimientos efusivos, enviamos a VuestraExcelencia y a todo el noble pueblo español nuestra apostólica bendición.
Alfonso XIII
, desde su destierro, en carta manuscrita, expresa a
Franco
 
las másefusivas felicitaciones
y, evocando su jefatura de la Real Orden Militar de SanFernando, le desea que la Laureada premie su victoria[1]. Antes había declarado a unredactor de
 Le Journal-Echo de Paris
:En estos instantes importa más que nunca que todos los españoles se agrupenalrededor del Caudillo
Franco
, que ha conseguido la victoria. Yo obedeceré lasordenes del general
Franco
que ha reconquistado la Patria y, por tanto, me consideroun soldado más a su servicio. [
] Mi porvenir y el de todos los españoles está ahoraen las manos del general
Franco
.Tampoco faltó el telegrama del Infante
Don Juan
, que todavía no ostentaba el titulode Conde de Barcelona[2]:Uno mi voz nuevamente a la de tantos españoles para felicitar entusiasta yemocionadamente a Vuestra Excelencia por la liberación de la capital de España. Lasangre generosa derramada por su mejor juventud será prenda del seguro porvenir deEspaña, una, grande y libre. ¡Arriba España!
Juan de Borbón
 
.
Julián Besteiro
, el honorable derrotado, que se entrega en Madrid, declara en el juicio sumarísimo (julio de 1939):Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la líneabolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizá lossiglos...[4] Ya, con la perspectiva de los años, en 1976, dice
Jorge Luis Borges
:
En 1936 me declaré partidario de la II República. Estaba equivocado. El triunfo en1936 de la causa republicana hubiera traído a España el comunismo y esta naciónsería otra Cuba, más fuerte y prestigiosa, pero bajo un régimen similar 
 [5].
Y, en 1990, sentencia
Indro Montanelli
:
En general, todas las guerras son inútiles, menos la española, que salvó a Españadel comunismo
[6].
 
Cuando algunos, con la tabarra de sus condenas, homenajes y perdones, se obstinanen mantener la división bélica, ahora, que ya han pasado más de sesenta años,reconciliados todos en el
 Rey de todos los españoles
 ,
cabe preguntarse connaturalidad: ¿No será, que no se acaba de perdonar aquella primera victoria sobre elcomunismo, aquella española anticipación de la caída del muro de Berlín?En cualquier caso, volviendo al principio, en medio de las ruinas, por encima de lascatástrofes, con todas las heridas, hay un renacimiento que, además, coincide con laprimavera, esa primavera que simbólicamente trae las primeras flores silvestres a losescombros de la Ciudad Universitaria.
 La guerra ha terminado.
 La guerra es terrible. Todos condenamos la guerra. Todos decimos:
la guerra nuncamás
. Pero la guerra está ahí. Está en el pasado. Está en el presente. Y estará en elfuturo, al menos en la advertencia de Cristo:
 No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sinoguerra. Porque he venido a poner discordia entre el hijo y su padre, entre la hija ysu madre, entre la nuera y la suegra; de modo que tendrá cada uno por enemigos lagente de su propia casa
.
Al pie del siglo XXI,
Rafael Borrás
, que tan minuciosamente ha analizado lasmemorias de nuestra Historia contemporánea, advierte la permanencia de lassecuelas de la guerra:Las secuelas de la guerra las hemos padecido los hijos de los vencedores y de losvencidos que no participamos en ella y no estoy muy seguro de que sus nietos hayanconseguido librarse del todo de las mismas [...] Que la contienda necesita aúnmuchas décadas para poder ser objetivada y superada como vivencia -aunque se tratede una vivencia recogida por tradición oral- es evident[9].Volviendo al principio, aunque sea perogrullada, la guerra trae la paz.La guerra trae la posguerra.Después de la tempestad viene la calma.Con la calma de la I Guerra Mundial (1914-1918) vinieron los años 20.Los llamados felices años veinte.Veinte años después, ¿cabe hablar, por analogía, de los
 felices cuarenta
?
Segunda estación
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