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Poemas de Giacomo Leopardi

Poemas de Giacomo Leopardi

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Recopilacion de algunos poemas de Giacomo Leopardi
Recopilacion de algunos poemas de Giacomo Leopardi

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02/25/2013

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A Italia Canto I¡Italia mía! Miro muros, arcos,columnas, simulacros, las caídastorres de nuestros padres;mas no encuentro la gloria,ni el hierro y los laureles queabrumabana nuestros ascendientes. Hoy,inermeel seno muestras y la sien desnuda;¡cielos! ¡Cuántas heridas!¡Qué mortal lividez! oh, cuál te veo,¡bellísima mujer! Al cielo digoy al mundo: ¿quién la pusoen tal miseria? Y por mayor afrentaduras cadenas cíñenle los brazos.Así, suelto el cabello, el velo rotoyace en tierra doliente y olvidada,y la faz escondidaen el regazo, llora.¡Llora, Italia infeliz! justo es quellores,tú, que a todos vencisteen las dichas al par que en losdolores.Si dos fuentes vertieran tus pupilas,nunca pudiera el llantoigualarse a tu mal y a tu vergüenza:que de señora descendiste aesclava.¿Quién recuerda tu historiaque, contemplando tu esplendorpasado,no diga: su grandeza ya no existe?¿Por qué ? ¿por qué ? ¿ Dó está laantigua fuerza,las armas, el valor y la constancia?¿Quién te robó tu acero ?¿Quién te entregó? ¿qué dolo, quéartificio,o qué poder tan grandete arrancaron el manto y ladiadema?¿Cómo caíste, y cuándode tanta altura a tan profundoabismo?¿Nadie lidia por ti? ¿No te defiendehijo ninguno? ¡Al arma! ¡al arma!soloentraré en lucha, rendiré la viday que mi sangre seafuego a nuestra nación adormecida.¿Dó tus hijos están? Oigo son dearmas,y de carros, y voces, y timbales;en extrañas regionesluchan tus descendientes.Escucha, Italia, escucha. ¿No divisasun fluctuar de infantes y caballos,y polvo, y humo, y fulgurar deaceros,cual rayo entre las sombras?¿No te animas? ¿las trémulasmiradasporqué no fijas en la incierta lucha?¿Por quién, allá, combatela ítala juventud? ¡Númenes sacros!¡Sirven a otra nación nuestrosaceros!¡Mísero el hombre que rindió la vidano por el patrio nido y por la amadaesposa e hijos caros,mas por extraña gente,y que morir no puede, balbuciendo:¡alma tierra natía!¡Tú me diste el vivir: yo te loofrendo!Venturosa la edad en que corríana morir por la patrialos animosos pueblos en legiones!¡Y tu siempre glorioso y venerando,oh tesálico estrecho,do la Persia y el Hado menos fuertes
 
fueron que pocas almas generosas!Fínjome que los troncos y laspiedrasy el mar y la montaña, al pasajerocon indistintas vocesaún narran cómo la legión invictacubrió el lugar sangrientode cuerpos a la Grecia consagrados,feroz y vil entonces Jerjes cruzaba el Helesponto enfuga,ludibrio a nuestros nietos máslejanos,en la cima de Antela, do muriendoburló a la muerte la legión divina,Simónides se alzabamirando el cielo, el campo y lamarina. Y bañado de lágrimas el rostro,ansioso el pecho, el paso vacilante,empuñaba la lira:«¡Oh felices vosotrosque el pecho disteis a enemigalanza,en homenaje a la que os dio la vida!Os honra Grecia y os admira elmundo.En medio de los azares,¿qué amor movió las juvenilesmentesy a temprano morir llevaros pudo?¿Cómo tan dulce, oh hijos,os fue la hora final, que sonriendofuisteis al trance lamentable y duro?¡Dijérase que al baile y no a lamuerteibais vosotros, o a festín glorioso,y en cambio, os esperabanel orco y la onda muerta!Ni visteis a la esposa y al queridohijo, cuando en la playasin un beso moristeis, ni un gemido.«Mas no del Persa sin horrendoduelo,e inacabable angustia:como león en medio de un rebaño,la res asalta y le desgarra el lomocon la potente zarpa,y a otras los flancos y los muslosmuerde,tal, en medio de los persas, seencendíala rabia en los helenos corazones.Mira en tierra caballo y caballero;obstáculo a la fugalos carros son y derribadas tiendas;de los suyos al frentehuye el tirano, desgreñado y mustio,y bañados y tintosen la sangre del bárbaro los griegos,motivo al persa de infinito llanto,vencidos por sus llagas, desfalleceny uno sobre otro mueren. ¡Viva!¡Viva!¡Oh felices vosotrosmientras la humanidad hable oescriba!«Primero, de los cielosdesprendidos,cayendo al mar, estallarán losastrosque el amor y la gloriaque conquistasteis, mengüen.Vuestra tumba es un ara. Aquí lamadrevendrá a mostrar al párvulo lahermosahuella de vuestra sangre. ¡Yo,postrado¡héroes! sobre este suelo,el césped beso y las desnudasrocas,que alabadas serán eternamentedel uno al otro polo.
 
¡Ah! ¡Si yo aquí yaciera y si regadohubiera con mi sangre esta almatierra!Mas si mi suerte es otra y nopermiteque por la Grecia los murientes ojos,cierre en la lid cruenta,que a lo menos la intactafama del vate que os cantó, perdurey el numen le concedatanto durar cuanto la vuestra dure».Versión de Antonio Gómez Restrepo Último canto de Safo Canto IXPlácida noche y pudoroso rayode la luna que muere; y tú quenacessobre la roca, entre la muda selva,nuncio del día; ¡oh caras, deleitosasapariencias, mientras desconocíael hado y la pasión! ; ya no sonríedulce visión al desolado afecto.Sólo se aviva nuestro gozo insólitocuando en el éter líquido girandova, y por los campos trepidantes, laolapolvorienta del noto, y cuando elcarro,grave carro de Júpiter, divide,sobre nuestra cabeza, el aireoscuro.Nos place, por barrancos y hondosvalles,nadar entre el turbión, y ver la fugade espantados rebaños, y del ríoen la insegura orillala vencedora ira de la onda.Bello tu manto es, divino cielo;bella tú, húmeda tierra. ¡Ay! , deesta inmensabeldad parte ninguna concedieronlos dioses y la suerte despiadadaa la mísera Safo. En tus soberbiosreinos, Natura, esclavo y gravehuéspedy amante despreciada soy, y envanoen tus graciosas formas, suplicantefijo los ojos. Para mí no ríenla abierta playa ni de etérea puertael matutino albor; no me saludanel canto de pintados pajarillosni el murmullo del haya; ya lasombradel inclinado sauce, donde corredel candoroso arroyo el puro seno,a mi lúbrico pie la ondeante linfaesquiva desdeñosay huye de las riberas perfumadas-¿Qué pecado, qué exceso tannefandomanchó mi nacimiento, que tantorvosse me mostraron cielos y fortuna?¿En qué pequé de niña, cuandoignarade maldad es la vida, que privadade juventud, y desflorado, el husode la inflexible Parca retorcíami oscuro hilo vital? Incautas vocestu labio esparce; el destinadoeventorige arcano poder. Arcano es todomenos nuestro dolor. Prole olvidada,para el llanto nacemos, y el motivosólo los dioses saben. ¡Ohesperanzasde la más verde edad! A laaparienciael Padre dió en el mundo eternoreino;y por grandes que sean lasempresas,

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